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19 Jul 2020 - 5:50 p. m.

¿Qué hay detrás del malestar en redes contra Alpina?

Una posible sobreoferta de leche, que existe según la industria, pero es negada por los productores, enfrenta a los actores del sector lácteo en el país. Esta semana arrancan conversaciones para intentar hallar soluciones de fondo.
Imagen de referencia.
Imagen de referencia.
Foto: Luis Eduardo Noriega A.

Desde hace unos días circula en redes una suerte de campaña que invita a no comprar productos de Alpina porque, supuestamente, la compañía está importando la leche que utiliza, en detrimento de productores nacionales.

Algunos mensajes en redes detallan que la compañía estaría importando “40.000 toneladas de leche en polvo” y le “dio la espalda a los productores del campo”, entre varios otros mensajes tanto más virulentos.

Ante estas denuncias, la compañía se pronunció a través de un comunicado, en el que desmiente estas denuncias al asegurar que “no es cierto que nuestra compañía haya importado en lo corrido del año la absurda cantidad de 40.000 toneladas de leche, importó 1.800 toneladas. Esto para: abastecer en épocas de sequía y utilizarla en las fórmulas que requieren leche en polvo. Estas 1.800 toneladas representan menos del 4 % del total de la leche utilizada por la compañía”.

La empresa añadió que “compramos diariamente cerca de un millón doscientos mil litros, siendo Alpina, el segundo comprador de leche en Colombia. Por lo tanto, no entendemos la razón por la que se haya puesto a circular una cifra con semejante desfase, que distorsiona por completo la realidad del compromiso histórico de Alpina con sus ganaderos”.

En este punto vale la pena mencionar que, de acuerdo con Fedegán (publicadas el 10 de julio), en los primeros cinco meses de este año las cifras de importaciones ya superaban las 40.000 toneladas (datos de la industria en general). En un comunicado del gremio se asegura que “el país produce 7.300 millones de litros al año, pero la industria sólo procesó 3.242 millones en 2019, dejando de procesar más del 50 % de la leche fresca producida por nuestros ganaderos…”.

Lo cierto es que más allá de la polémica tuitera hay problemas serios en el sector lácteo nacional, con un enfrentamiento entre productores y la industria, que esta semana se deben sentar en una mesa técnica, convocada a instancias de los ministerios de Agricultura y Comercio, para intentar hallar soluciones a problemas que se antojan estructurales.

Una de las tensiones en este tema, como se explica a fondo en esta nota, es que la industria afirma que hay sobreoferta de leche. Los productores dicen que esto no es cierto, pero que con este argumento las empresas les están comprando más barato. Vale la pena aclarar que Alpina no quiso comentar para el artículo referenciado anteriormente.

El gremio de la industria láctea, Asoleche, sostiene que en lo corrido de 2020 ha habido un aumento del 7 % en el acopio de leche, en comparación con el mismo período de 2019. Eso se ha sumado a la caída en el consumo que ha evidenciado como consecuencia del cierre de canales de venta como los hoteles y restaurantes e instituciones como colegios y universidades, según explicó Juan Sebastián Bargans, presidente de Asoleche. Lo anterior, de acuerdo con el gremio, ha generado una “sobreoferta”.

Según Javier Ardila, gerente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac), ese argumento no es cierto, pues, ante las presiones que denuncian, productores como él han podido encontrar empresas diferentes que les compren la leche. Si hubiera sobreoferta, nadie se las compraría, explicó.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Agricultura, el consumo de leche en polvo y UHT creció 26 % y 27 %, respectivamente, al comparar enero-mayo de 2020, mientras que el de leche pasteurizada cayó 25 %.

En el comunicado publicado por Alpina, la empresa expone su visión sobre el tema al decir que “hemos tomado las siguientes medidas para manejar los excedentes. Incrementamos nuestros inventarios de leche en bolsa hasta el máximo de nuestras capacidades. Subimos la producción y almacenamiento de quesos maduros hasta el tope de nuestras bodegas. A la fecha hemos pulverizado más de dos millones de litros y hemos realizado donaciones por más de 4 millones de unidades de producto a población vulnerable. (…) Teniendo en cuenta que estas medidas han sido insuficientes para lograr manejar los excedentes; que no tenemos más capacidad de almacenamiento ni de pulverización y que el mercado no está absorbiendo mayor producción por la caída del consumo y con el propósito de mantener a todos nuestros ganaderos, tuvimos que reducir la compra de materia prima de acuerdo con la realidad del mercado. Como consecuencia de dicha reducción, algunos de los ganaderos de la sabana de Bogotá y Boyacá decidieron dejar de vendernos su leche”.

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