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¿Qué tan largo es el túnel?

Alejandro Alcaraz dice que las medidas para el problema de deuda pueden no ser suficientes.

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Luis Fernando Gutiérrez A.
23 de mayo de 2010 - 09:00 p. m.
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La crisis fiscal en algunos países de la zona euro, por cuenta de la deuda, amenaza la estabilidad económica de la región.

El profesor de la escuela de negocios EADA, de Barcelona (España) comenta el panorama que vive su país y las perspectivas sobre lo que se puede derivar para la economía.

¿Por qué España llegó a la situación de deuda en la que se encuentra?

A todos nos han dicho nuestros padres que “no hay que estirar el brazo más del largo de la manga”;  y eso fue lo que ocurrió durante los diez últimos años. Tampoco ahorramos en épocas de vacas gordas y seguimos gastando cuando las cosas comenzaron a no ir bien. Decirlo ahora no tiene mérito. Todos somos culpables de lo que nos está pasando y debemos pagar la factura. ¿De cuánto es esa factura? Según la CIA, en su informe periódico The World Factbook, España es el 6º país más endeudado del mundo, con US$2,4 billones, y subiendo.

¿La opulencia creó la burbuja inmobiliaria?

El fuerte crecimiento económico estimuló el “efecto riqueza”. Los españoles nos sentíamos más ricos, con menor aversión al riesgo. Al margen de los últimos dos años, que han sido de ajuste de precios, durante los últimos diez España vivió un aumento vertiginoso en el ritmo de construcción de viviendas y las empresas constructoras ampliaron su inventario a la espera de que siguiera la demanda, porque los españoles querían sentirse propietarios.

Pero la crisis global provocó un frenazo y la demanda cayó y dejó a miles de empresas constructoras con un parque inmobiliario de difícil colocación.

¿Por qué no se tomaron medidas antes y se esperó a que la situación se volviera crítica?

Las que se debían tomar eran impopulares y con un alto costo electoral; eso, sin duda, demoró su implementación, pero la realidad puso las cosas en su sitio. Lo malo es que el ajuste ahora será mayor y nos va a doler más.

¿Qué tan efectivas son las medidas que se han tomado?

Estamos lejos de ver su efectividad. No estamos seguros de que la subida de impuestos suponga mayor recaudación. No sería la primera vez que una mayor presión fiscal provoca una menor recaudación, porque crece el fraude fiscal. Además, la inversión extranjera se repliega ante un escenario de incertidumbre. Sobre dinero necesario para solventar el problema sólo apuntaré un dato: dicen que se van a necesitar 600.000 millones de euros para rescatar a los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Sólo España puede acabar necesitando más del doble.

¿Cómo han reaccionado los mercados de capitales?

El impacto ha sido global, con una reacción que se ha traducido en incrementos del grado de aversión al riesgo, con caídas de las bolsas, repuntes en la rentabilidad de la deuda pública emitida por Estados periféricos a la eurozona y flujo hacia la calidad, que beneficia la deuda alemana.

¿Por qué los anuncios de salvamento del FMI y la UE no han calmado los mercados?

Son soberanos y perciben, sin falta de razón, que se trata de un parche. Es como si a un enfermo le diéramos un analgésico para que lleve mejor el dolor: no se cura, sólo se alivia. Necesitamos que las medidas de urgencia convivan con reformas estructurales.

¿La situación se podría agravar?

He aprendido en los mercados financieros que las cosas se pueden poner peor de lo que se pudiera pensar. Veo que el mercado ha entrado en una espiral difícil de parar con declaraciones políticas o medidas cortoplacistas como limitar las ventas en descubierto de acciones y otros activos financieros. Quiero pensar que todo se solucionará, pero es como si hubiéramos entrado en un túnel: sabemos que se acabará pero desconocemos su longitud.

¿Cuáles pueden ser las implicaciones para Colombia?

Pueden venir de la mano de la globalización. Los recursos son escasos y, por tanto, eso resultará sin duda en menor capital para invertir. Pero hemos visto cómo algunas empresas españolas han decidido diversificar internacionalmente sus actividades. En la medida en que Colombia goce de un marco político, fiscal y legal estable, estoy seguro de que acabará beneficiándose de esas inversiones. Pero debe quedar despejada la incertidumbre electoral.

Por Luis Fernando Gutiérrez A.

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