8 Jul 2021 - 1:33 a. m.

Reactivación y empleo digno: ¿son posibles?

La exministra Cecilia López Montaño señala la atención casi exclusiva que ha recibido la “reactivación” y que ha dejado de lado las soluciones para cuidar la salud y crear empleo de calidad.

El 31 de mayo el Gobierno expidió un extensísimo decreto, cuyo objeto claro es la reactivación de la economía, maquillada con el tema de salud para evitar críticas. Pero la verdad es que en este mandato gubernamental, que tiene más condicionalidades que resoluciones, prima la economía sobre la crisis de salud. Pasado un mes de esa fecha, es inevitable anotar que junio ha sido el momento más duro del COVID-19, las muertes se acercan a 700 diarias y las denuncias angustiadas de los médicos no cesan. Hoy Colombia presenta la peor situación de la región por el mayor aumento semanal de casos de COVID-19 por 100 mil habitantes y un crecimiento del 5 % en este indicador, lejos de Brasil, cuyo incremento fue del 3 % (El Tiempo, 2021).

Esto es más preocupante porque frente a esta tragedia de enfermos y muertes no hay nuevas medidas gubernamentales; peor aún, tampoco se oyen planteamientos de los economistas o de los empresarios que asuman este momento, y es claro que solo le apuestan a la reactivación. El llamado desesperado de los médicos continúa sin que reciban la más mínima atención del Gobierno ante salas de emergencia que superan el 300 % de ocupación, donde cada día hay menos UCI disponibles, jornadas de más de 30 horas tienen a médicos y personal de la salud agotados física y emocionalmente, y tampoco hay suficientes insumos para siquiera tratar enfermos en sus hogares. No señor, parece que nada de eso amerita frenar esta apertura de sectores que pueden hacerlo o responder a la crisis de la salud con recursos y medidas distintas para controlar la pandemia. Es decir, en Colombia por encima de la salud está la economía. Mensaje claro y contundente.

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Ahora bien, la colombina de la reactivación es el empleo digno, y en eso no se equivocan sus defensores a ultranza. Nadie se hubiera imaginado los niveles a los que ha llegado la precariedad de ingresos de los colombianos, y menos aquellos que mandan en este país. Hoy el 72,9 % de la población colombiana tiene menos de lo necesario para sus necesidades básicas, 42,5 % son pobres, o apenas consiguen lo suficiente para sobrevivir, y 30,4 % son vulnerables (DANE, 2021a).

Dos grandes preguntas necesitan respuestas: ¿es inevitable que esta reactivación tenga que estar acompañada por semejantes niveles de contagio y muerte producidos por la pandemia? Y la segunda: ¿se justifica esta total apertura porque ofrecerá a los colombianos empleos dignos? Es decir, ¿es posible la reactivación en clave de empleo de calidad?

Si este desprecio por todo lo que no es crecimiento económico -ganancias, inflación, etc.- no estuviera dominando el debate, la reactivación trabajaría simultáneamente en dos frentes: un manejo distinto de la pandemia acompañado de una renta básica y empleos de emergencia, públicos y privados. Para que la economía funcione no todo se tiene que abrir, no todo el mundo tiene que estar en la calle. Además, sus promotores no han medido el pésimo mensaje que le dieron a una población empobrecida y cansada con la reactivación: el peligro pasó, y esto no es cierto.

Los salubristas saben que hay otras formas probadas de identificar a los contagiados para confinarlos, y así no todos circulan. Recursos humanos y financieros para el sector salud de inmediato, un tema donde el sector privado debería ser el más interesado. Debe pedírsele al ministro de Salud que reconozca sus limitaciones y no debe aceptarse sin beneficio de inventario lo que dice el Gobierno sobre la pandemia en Colombia, porque la única verdad es que esta se ha convertido en una gran tragedia.

Sobre la posibilidad real de la reactivación en clave de empleo de calidad, basta mirar las cifras del mercado laboral de la última encuesta del DANE para concluir que esta es una meta improbable. Obviamente el nivel de desempleo de mayo de 2021 comparado con el mismo mes de 2020 ha mejorado sustantivamente. Ese fue el momento crítico de esta crisis, pero volvió a subir con respecto a abril y sigue siendo muy alto, 15,6 % (DANE, 2021b). Dos datos demuestran lo lejana que está esa meta. El empleo que se está generando es informal y en una proporción que puede llegar al 73 % del total; 48 % de los nuevos empleos corresponden a la categoría de “trabajador solo”, que podría asimilarse a empresas unipersonales. Y si se agregan aquellas hasta con cuatro o cinco trabajadores, generalmente informales, este tipo de trabajo representa el 73 % del total de personal ocupado. Solo las empresas de más de 100 empleados mostraron un significativo aumento de sus trabajadores, 26 %, esos sí formales, y todo lo que podría entenderse como de esa misma categoría suma el 27 % (DANE, 2021b Ibíd.).

Además, si se agrega la población inactiva que podría entrar al mercado laboral a los 3,8 millones de desempleados si hay nuevas oportunidades -alrededor de 11 millones sin incluir amas de casa y estudiantes-, se llegaría a una cifra que poco se considera: cerca del 40 % de la población en edad de trabajar está hoy sin posibilidades de generar ingresos. ¿Podrá la reactivación absorber ese potencial de mano de obra? Definitivamente no.

Si no se diversifica la producción nacional con sectores intensivos en mano de obra no habrá el empleo necesario y la gran mayoría del que se dé no será de calidad. La industria, con 92 % de microempresas que generan el 63 % del empleo industrial (DANE, 2020), y el sector agropecuario, donde el subempleo prima con pocas islas de modernidad que solo generan entre el 15 y 20 % de empleo formal (RIMISP, 2020), son sectores que únicamente podrían incrementar el trabajo decente con cambios estructurales.

Se agrega una nueva política social que cierre brechas en educación, salud, género, etnia y entre regiones de manera que se eleve la capacidad productiva de toda la fuerza de trabajo. La conclusión a partir de los resultados que reflejan la estructura del empleo que genera el aparato productivo en Colombia es obvia: la reactivación sí va a disminuir el desempleo, pero no será con empleo de calidad. Es decir, reactivación en clave de empleo de calidad es otra de esas frases con forma, pero sin contenido.

* Presidenta y fundadora de Cisoe.

Referencias

Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Colombia. 2020. “Encuesta Anual Manufacturera (Eam).” En EAM, Database: 1-1, [Diciembre 4]. República de Colombia, Bogotá D.C. En URL: https://tinyurl.com/55r4ypk3; https://tinyurl.com/23hm5wbd.

----- (DANE), Colombia. 2021a. “Caracterización Pobreza Monetaria y Resultados Clases Sociales 2020.” Presentación: 1-84, [Mayo 6]. República de Colombia, Bogotá D.C. En URL: https://tinyurl.com/2f7sda7f.

----- (DANE), Colombia. 2021b. “Mercado Laboral. Principales Resultados Mayo 2021.” En Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), Presentación: 1-93, [Junio 30]. República de Colombia, Bogotá D.C. En URL: https://tinyurl.com/2ys2sa4c.

El Tiempo (El Tiempo). 2021. “Casos de Covid Vuelven a Subir en el Mundo Tras Dos Meses de Descenso.” en Internacional. [Junio 30]. Casa Editorial El Tiempo, Bogotá D.C. En URL: https://tinyurl.com/4b66epat.

Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP). 2020. “Una Mirada al Mercado Laboral Rural Colombiano y un Acercamiento a los Posibles Efectos de la Pandemia.” Autor: Penagos, Angela; Claudia Ospina; Camilo Quesada; y Francisco Castellanos, Informe: 1-56. [Noviembre]. RIMISP, Bogotá D.C. En URL:https://tinyurl.com/33tuv4x4.

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