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Con una devaluación de 7,7% del peso colombiano en los últimos treinta días, mercados como el de acciones se apuntalaron frenando su descenso en cotización y volumen de negocios, pues además de que las empresas inscritas en Bolsa se vuelven más baratas en términos de dólares, sus ventas mejoran en perspectiva ante la posibilidad de recibir más pesos por sus exportaciones y verse menos asediadas por la competencia de productos importados.
Sin embargo, de mantenerse la tendencia devaluacionista del peso, el encarecimiento de las importaciones empezará a relevar a los alimentos en su protagonismo como elemento inflacionario tanto para el productor como para el consumidor. La inflación, que se había visto favorecida en los últimos tres años por importaciones abaratadas gracias a la revaluación y que suman sustancialmente a la oferta de bienes disponibles en nuestro mercado interno, ahora tendrá que lidiar con un dólar no tan barato. Los efectos inflacionarios de la devaluación sí se pueden controlar con la tasa de interés y afortunadamente el Banco de la República le madrugó a la actual coyuntura subiendo gradualmente desde hace dos años el costo de su dinero.
Según las más recientes minutas de nuestro Banco Central, se observa un “quiebre en el ciclo sostenido de crecimiento” hacia una tendencia descendente, al tiempo que la mayor inflación empieza a afectar los costos de los empresarios, haciendo necesario fortalecer la credibilidad de la autoridad monetaria para anclar las expectativas de inflación. Estrategia que parece empezar a vislumbrar éxito, de acuerdo con el descenso observado en las tasas de interés reportadas por los títulos TES del Gobierno durante agosto en cerca de 100 puntos básicos o 1%.
En la semana que viene se conocerá inflación de agosto y resultados de Ecopetrol a julio. Las dos serán noticias buenas, lo que seguramente favorecerá ganancias tanto en el mercado de renta fija como en el de renta variable. Para el dólar, el fortalecimiento de esa divisa a nivel internacional seguirá marcando la pauta ascendente no sin evitar alta volatilidad, pero encontrando en los actuales niveles un descanso.