Desde octubre del año pasado, el presidente Gustavo Petro venía hablando de modificar las relaciones diplomáticas con Israel. En ese momento habló de suspensión. Y durante su intervención en las marchas del 1 de mayo, el escenario pasó a rompimiento.
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En un comunicado publicado este jueves, la Cancillería argumentó que el anuncio del presidente Petro se basa en que “el Gobierno de Colombia está comprometido con el respeto a la vida y la promoción de la paz, al igual que con la solución de dos Estados, por lo que considera esta medida como un paso necesario para rechazar la violencia y expresar el apoyo a una solución pacífica y justa”.
Aún hacen falta detalles para entender hasta dónde se extenderá el rompimiento de relaciones diplomáticas: además de retirar embajadores, qué afectaciones traería para los ciudadanos colombianos en Cisjordania e Israel.
Las implicaciones económicas
En términos económicos, el cálculo sobre las afectaciones no resulta del todo claro en este momento. Aunque desde la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) se dio una suerte de parte de tranquilidad al recordar que Colombia e Israel tienen un TLC firmado (que entró en vigor en 2020). Sobre este acuerdo, Javier Díaz, presidente de Analdex, explicó que éste “no se afecta con el rompimiento de las relaciones diplomáticas, tiene autonomía y continúa vigente”.
De acuerdo con cifras de Analdex, este TLC desgravó completamente 97 % de las exportaciones colombianas hacia Israel en materia agrícola y agroindustrial y 99 % de las importaciones desde Israel quedaron libres de arancel; el 1 % restante debería contar con esta exención para 2025.
Díaz agregó que “el rompimiento de las relaciones diplomáticas no significa necesariamente el cierre de las comerciales. Podemos continuar con relaciones comerciales sin tener un relacionamiento diplomático. Indudable que no es el mismo ambiente y los negocios sufren”.
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El choque diplomático entre ambos países llega en un mal momento, si se quiere, pues entre algunos empresarios existía una suerte de esperanza de que 2024 representara un repunte en el comercio bilateral entre ambos países, luego de la caída registrada en 2023, que se dio en medio de presiones internacionales sobre el comercio.
Las cifras del Ministerio de Comercio ayudan a entender un poco mejor este panorama. Mientras en 2022 se registraron exportaciones colombianas a Israel por encima de US$1.000 millones, en 2023 estas transacciones se redujeron a la mitad, aproximadamente (US$499 millones).
La reducción tuvo que ver, en buena parte, con problemas globales de logística (el coletazo de la crisis de contenedores), las presiones inflacionarias en prácticamente todos los mercados y las consecuentes alzas en tasas de interés (que golpean los costos de endeudamiento para empresarios, incluyendo a los exportadores).
El crecimiento en ventas hacia Israel de 2022, aunque estuvo basado en productos minero-energéticos (especialmente carbón) ayudó a una diversificación en la canasta exportadora que incluyó “esmeraldas, café, flores, galletería, confitería, manufacturas de papel”, según Díaz.
Para 2023, de acuerdo con el Mincomercio, las ventas de bienes no minero-energéticos hacia Israel llegaron a US$47 millones, de los cuales US$36 corresponden a productos del agro (especialmente café).
Durante el año pasado, las compras de Colombia a ese país ascendieron a US$95 millones (una reducción de 45 % frente a las cifras de 2022). Entre los principales productos se tienen equipos para medicina, insecticidas y abonos.
“En términos comerciales, puede ser una oportunidad perdida porque si hay una gran apuesta por el sector agro y el impulso de la productividad en el campo, Israel es un referente en este panorama”, aseguró un funcionario que pidió no ser citado, pues no es un vocero autorizado para hablar del tema.
Bajo el espectro de la inversión extranjera directa (IED), Israel significó un flujo de US$1,5 millones en 2023. El punto más alto en la historia reciente se dio en 2021, cuando entraron al país casi US$6 millones provenientes de este país. Vale aclarar acá que Estados Unidos fue el principal origen de la IED en 2023, con más de US$5.700 millones.
Sin embargo, las principales afectaciones, según Díaz, se sentirán por el lado de las compras en defensa y seguridad. “Los negocios entre privados continúan. Lo que se va a afectar son temas entre Estados: asesoría en materia de seguridad, helicópteros, armamento, comunicaciones”.
De acuerdo con la información de Analdex, en 2023 cerca de 500 empresas le vendieron productos a Israel y la balanza comercial con este país registró un superávit de US$408,9 millones para el año pasado.
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