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Se confirmó que se está desacelerando la industria, de acuerdo con la Encuesta de Opinión Empresarial que realizó Fedesarrollo, con una muestra entre 500 industrias de diferentes sectores, con información del primer trimestre de este año. La caída llegó a -9,43% en marzo de 2008 frente al mismo mes de 2007.
Se trata de la primera vez en los últimos cinco años que el dato es negativo, lo cual ratifica el pronóstico de los dos meses más recientes.
Mauricio Cárdenas, director del centro de estudios económicos, señaló que “las existencias de las empresas se muestran altas, han caído los pedidos y además las empresas industriales tienen expectativas de reducción de personal”. El 39% de las compañías manifiestan que el nivel de los pedidos ha caído.
Lo confirman los propios industriales, como Álvaro Hincapié, presidente de Enka de Colombia: “Sentimos reducciones en el nivel de pedidos, el tema pasa en gran medida por la revaluación y la competencia de los productos importados. Se está resintiendo el conjunto de la industria del país, no sólo los exportadores”. El industrial agregó que los precios de los artículos importados afecta a los nacionales, incluso más allá de qué tan competitivas sean las empresas con una tasa de cambio con los niveles de 1999, cuando los costos de producción han aumentado.
Enka de Colombia también se ha visto afectada por los altos precios del petróleo, pues parte importante de sus materias primas se producen con derivados del petróleo.
En el caso de la industria textil el tema es más preocupante, como lo manifiesta Mario Martínez, presidente de Manpower: “La revaluación nos tiene muy golpeados. El año pasado entraron legalmente al país 320 millones de prendas, con un precio promedio de ventas de US$0,35, con lo cual es muy difícil competir”.
Desde la perspectiva del consumo, también se ha visto una reducción, que confirman las cifras del DANE, en especial en alimentos, vestuario y calzado. Cárdenas la asocia con que los hogares se están ajustando a la realidad de incrementos en los intereses, por lo cual la gente está destinando más de sus ingresos a cumplir sus obligaciones financieras.
Paradójicamente, los índices de confianza de los hogares se mantienen altos y manifiestan que están dispuestos a comprar bienes de consumo durables, como carros y electrodomésticos, porque los precios han bajado como resultado de la revaluación.
En vehículos, por ejemplo, se registraron caídas en las ventas en enero y febrero, pero las de marzo y abril crecieron. Según Fedesarrollo, la gente está haciendo el ajuste más por el lado de alimentos, por los precios altos, que por las confecciones y el calzado.
La situación también se sentirá en las inversiones en la industria, debido a que la mayoría de los consultados manifestó, en la encuesta de Fedesarrollo, que su capacidad instalada es superior a los niveles de los pedidos que están recibiendo de los clientes. Esto se traduce en que las expectativas de generación de empleo por parte de la industria manufacturera son negativas y más bien piensan en reducciones. La industria genera cerca del 20% del empleo total del país.
Para el director de Fedesarrollo, la coyuntura de la desaceleración de la industria no tendrá un impacto fuerte sobre el crecimiento del país al final del año, la cual, de acuerdo con las proyecciones del centro de estudios económicos, se mantendrá entre 5 y 5,1%, como lo había estimado desde comienzos de este año.
Frente a lo que viene, Cárdenas aseveró que las autoridades monetarias deben tomar conciencia. Dijo que en las condiciones actuales no sería aconsejable un aumento de las tasas de referencia por parte de la Junta Directiva del Banco de la República, que se reunirá el próximo viernes.
Desaceleración era previsible: César Caballero
Conocidas las cifras de la Encuesta de Opinión Empresarial que realizó Fedesarrollo, su conclusión más importante es que la confianza de los empresarios ha decaído, lo que se reflejará en el crecimiento industrial.
Para el ex director del DANE y actual director de Cifras y Conceptos, César Caballero, lo claro en todo esto es que después de un período tan importante de crecimiento de la economía es normal que llegue la desaceleración, en este caso lo improbable es que la tasa se mantuviera sostenida.
Para el analista, estos datos llegan en un momento en el que hay elementos del contexto que generan nerviosismo. Tal es el caso de la situación de la economía estadounidense, las convulsionadas relaciones políticas con Ecuador y Venezuela y la crisis política interna que tiene tres aristas: el caso de la parapolítica, los escándalos alrededor del proceso de reelección en 2006 y la falta de definición del presidente Uribe sobre su continuidad en el Palacio de Nariño después de 2010.
Sostiene Caballero que lamentablemente este Gobierno fue irresponsable al mantener un alto gasto público, lo que le da al Estado menor margen de maniobra en época de vacas flacas.
Hacia el futuro, los mismos industriales prevén un crecimiento de la economía del 5,4% para 2008, lo que sugiere una tasa bastante positiva, aunque diste del 7,5% que se registró el año anterior.
El comercio se resiente
Algunos sectores comerciales también han registrado descensos en las compras durante los tres primeros meses del año, aunque no muestran cifras negativas. Es el caso de los alimentos, debido a los altos precios internacionales y los de confecciones y calzado, como consecuencia de la revaluación, por la competencia de los importados en el mercado local.
No quiere decir que la gente esté comiendo menos o no compre prendas de vestir, sino que las familias buscan alternativas más económicas en artículos, cantidades y lugares de compra. Tiene relación también con que la gente está ajustando sus finanzas como resultado de los aumentos en las tasas de interés.
En cifras
19%
de los industriales manifiesta que piensa despedir personal.
39%
de las compañías de la encuesta de Fedesarrollo afirma que sus pedidos se redujeron en el primer trimestre de este año.