“Si quebramos a las empresas no vamos a tener a quién cobrarle impuestos”: director de la DIAN

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José Andrés Romero se mantiene en que el recaudo anual se reducirá en $24 billones, aunque en junio la cifra real de pérdidas en impuestos fue mucho menor, lo que podría suavizar la que parece ser una inexorable reforma tributaria.

La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) viene jugando un papel determinante en la crisis generada por la pandemia del COVID-19. José Andrés Romero, director de la entidad, asegura que “el costo fiscal real para el país de los días sin IVA es que invirtiendo $40.000 millones estamos logrando que la economía en cada uno de los días genere $5 billones para mantener el empleo de los colombianos”.

¿Qué han significado los días sin IVA (dos de tres) para la economía?, ¿se han cumplido las expectativas?

El balance ha sido positivo. Se nota el trabajo interinstitucional; no son contrapuestos los objetivos y uno puede desarrollar una jornada exitosa desde el punto de vista de la reactivación económica y desde la perspectiva del orden y de la disciplina social. Ese es el principal parte de tranquilidad y de éxito que hay que dar. Ese era el gran reto. Esta segunda jornada (del viernes pasado) transcurrió con tranquilidad. En muchas áreas subieron las ventas frente al primer día sin IVA, todo el tema de calzado, los productos de video y grabación, útiles escolares, insumos agrícolas y los elementos deportivos. Como era de esperarse, disminuyó el tema de electrodomésticos, en la medida en que se limita el consumo a través de canales virtuales. Sin embargo, no bajó mucho. Las ventas electrónicas aumentaron sustancialmente en 331 %, De esta jornada pudimos demostrar que la mejor plataforma electrónica que hay es la factura electrónica.

¿Cómo son las cuentas del día sin IVA y el costo fiscal?

Las ventas del primer día sin IVA fueron de $5,4 billones, la del segundo un poco menos y pueden ser de $4,5 billones. La sexta parte de las ventas del día sin IVA representan bienes exentos, pero el comercio vendió de todo. No se puede tomar el 19 % y multiplicarlo por 5,4 y decir que el costo fiscal fue de $1 billón: es un error matemático. Si la sexta parte son los bienes exentos, esa sexta parte son $900.000 millones y se aplica el 19 % a esa cantidad da $170.000 millones. Para el segundo día terminan siendo $250.000 millones de costo fiscal, que era lo presupuestado para el día sin IVA. Si no hubiera día sin IVA el recaudo por las ventas sería de $40.000 millones. El costo fiscal real para el país del día sin IVA es que invirtiendo $40.000 millones estamos logrando que la economía en cada uno de los días genere $5 billones para poder mantener el empleo de los colombianos.

¿La devolución del IVA a los más pobres también ha sido exitosa?

Cuando presentamos la ley de financiamiento recibimos muchas críticas de diferentes sectores sobre la reestructuración del IVA. Creo que con la ley de crecimiento se implementó la devolución del IVA, que tenía su base fundamental en la capacidad del Gobierno de devolver ese impuesto a los más pobres. Ahora lo que estamos haciendo es implementar el sistema y demostrando que sí se puede hacer esa devolución a los más pobres.

¿Eso quiere decir que se abre la posibilidad de que el IVA se extienda a los productos básicos?

Eso será tema de discusión para la reforma tributaria que se haga en 2021, como ya anunció el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Es un tema de discusión en el futuro. Lo más importante es que esa parte, que era la base para dar ese paso, se está logrando.

¿Cómo se ha comportado el recaudo de impuestos en estos meses de pandemia?

El recaudo en junio va mejor. Nosotros teníamos en el Marco Fiscal un sacrificio en abril de $2,4 billones; en mayo, de $4 billones y en junio, de $2,5 billones. Quiere decir que se terminaría con cerca de $9 billones menos. Pero en junio el menor recaudo no fue de $2,5 billones, como estaba pensado, sino de $667.000 millones. Quiere decir que nos ahorramos con la reactivación económica un recaudo de $2 billones. Si seguimos saliendo, produciendo, yendo a las empresas y seguimos con la dinámica de consumo y de adaptarnos a esta nueva realidad, el recaudo se va a recuperar mucho más rápido y va a haber más plata para seguir con los programas asistenciales y prestar un mejor servicio de salud, para evitar una reforma tributaria. Entre más rápido se reactive la economía, más rápido va a repuntar y mejorar el recaudo.

¿Cómo cree que va a terminar el año en materia de recaudo?

Se sigue con el cálculo de menor recaudo cercano a los $24 billones como está en el Marco Fiscal. En la medida en que uno empiece a acortar ventaja todos los meses, al final del año seguramente vamos a dar buenos resultados en materia de recaudo y fiscal. Si lo logramos bajar a $20 o $18 billones con un esfuerzo de la DIAN son unos billones que le podemos aportar al país para que tenga más músculo con miras a 2021.

La pandemia del coronavirus obliga a tener que presentar una reforma tributaria. ¿La modernización de la DIAN alivia en parte esa carga de impuestos que se viene?

Hace dos semanas se aprobó el Conpes de la modernización de la DIAN, que es el plan de ruta para las inversiones y, adicionalmente, el Fondo DIAN ya está listo para comenzar. Dentro del Marco Fiscal que teníamos ya estaba la modernización, entonces si a eso se le agregan unos endeudamientos y déficit fiscal derivado de la pandemia, es por eso que el (nuevo) Marco Fiscal establece que eventualmente se va a necesitar una reforma tributaria para 2021. Obviamente, lo que estamos haciendo es seguir adelante e intentar que la modernización de la DIAN se acelere, sea más rápida de lo que pronostica en el Conpes, que es un proceso de cinco años. Entre más rápido lo hagamos podemos adelantar esos recursos. Ojalá este proceso nos dé una sorpresa a todos y nos muestre que podemos ser mucho más efectivos.

ANIF propone una reforma con IVA universal, más personas naturales declarando, revisar exenciones y un estatuto tributario moderno. ¿Le suena al Gobierno esa propuesta?

Ahora estamos enfocados en seguir trabajando por tomar las mejores decisiones durante la pandemia y no estamos pensando en trabajar en una eventual reforma tributaria. Me parece interesante que la academia tenga iniciativas, pero no hemos entrado a analizar casos particulares, pero muchas de esas propuestas son temas que ya habíamos puesto sobre la mesa en el pasado.

¿Pasando esta pandemia vamos a enfrentarnos con una reforma tributaria que nos cause dolor y lágrimas?

Yo creo que de ninguna manera. No estaría de acuerdo con una reforma así. Tiene que ser una reforma estructural, pero no una que apriete más a la gente que viene saliendo de una pandemia y no es prudente ni adecuado ahogarlos. Lo que hay que hacer es que sea estructural, que establezca mayor equidad en el sistema de IVA, que revisemos si los incentivos y los beneficios tributarios son los que son, si necesitan nuevos, si se necesitan, más bien, unos subsidios y no beneficios. Ojalá no se necesite, y de ninguna manera estamos pensando en una reforma tributaria que apriete a los empresarios y al pueblo colombiano.

¿Cuál ha sido el costo fiscal de los alivios tributarios otorgados por el Gobierno?

Por un lado, hay unos alivios tributarios que son transitorios que ya están calculados dentro del sacrificio fiscal que vamos a hacer este año y otros que son auxilios como oxígeno de liquidez a la economía, que no es un sacrificio fiscal. Cuando hablamos de las exenciones tributarias, como los bienes relacionados con la salud, que son 200 bienes exentos del IVA, son ítems que si se les mantiene el IVA termina pagándolo el Gobierno al traerlos. Otros también como el no IVA para los locales comerciales, el sector turismo y las actividades culturales. Quitarles el impuesto a los restaurantes vale $600.000 millones; el de las actividades culturales son $310.000 millones, el no IVA a los productos exentos incluyendo las telecomunicaciones vale $1 billón. El tema de IVA en franquicias de restaurantes representó $117.000 millones en costo fiscal. Los beneficios tributarios para las compañías que entren en la Ley 1116 son $761.000 millones; los tres días sin IVA se han presupuestado en $450.000 millones y el de eliminar el anticipo de renta para las empresas y los sectores que disminuyeron en más de 50 % sus ventas representó $1,2 billones. La devolución del IVA a los más pobres son $400.000 millones.

¿Cómo son las decisiones tributarias que de todas maneras le inyectan liquidez a la economía?

Por ejemplo, diferir la segunda cuota del impuesto sobre la renta de las pymes del mes de junio a diciembre nos costó $580.000 en recaudo del mes de junio, pero lo esperamos hacer en diciembre. No es un sacrificio fiscal, sino un tema de liquidez. Los acuerdos y las facilidades de pago por los contribuyentes, es decir, los que presentaron declaraciones de impuesto de renta, pagan en doce cuotas. Todas esas facilidades de pago se pueden celebrar hasta agosto y van a ayudar a diferir obligaciones tributarias de las personas; pensamos que pueden estar alrededor de $3 billones. El tema de las devoluciones abreviadas, que fue tan exitoso a pesar de las críticas, del 19 de junio a hoy (viernes) se han devuelto $7,9 billones. Para el año pasado en igual período se habían devuelto $1,2 billones. La DIAN se puso la camiseta para ayudar en esta crisis.

¿Qué tan importante es el papel de la DIAN en esta crisis generada por la pandemia?

La obligación del director de la DIAN es garantizar la estabilidad fiscal y garantizar el recaudo en el mediano y el largo plazo. Si quebramos a las empresas del país, o no las ayudamos en este momento de dificultad, después no vamos a tener a quién cobrarles impuestos, si además se pierden los empleos de los colombianos que pagan vía retención en la fuente sus impuestos, no vamos a tener empleos a los que les podamos cobrar impuestos. Este es el momento de ponerse la camiseta del país y ayudar a la reactivación económica, es el momento de ayudar a las empresas, a los empleados a no perder sus empleos, para que el recaudo en el mediano y largo plazo se garantice, para que en 2021, ojalá, las cosas vayan tan bien en la reactivación económica que no necesitemos una reforma tributaria.

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