Gobierno y empresas no consideraron la puja como un fracaso

Sin adjudicaciones de energías renovables, ¿qué viene ahora?

Colombia prepara una nueva subasta para que fuentes más limpias entren en operación. El objetivo: llegar a 1.500 MW de capacidad instalada (lo que requieren Medellín y Cali juntas) antes de 2022.

El Gobierno espera pasar de menos del 1 % a entre el 9 % y 10 % de fuentes renovables como sol y viento. / Pixabay

Para antes del 30 de junio de este año se prepara la segunda subasta de energías renovables, en la que se espera una mayor participación, tanto de generadores como comercializadores, después de que la subasta del martes pasado resultara sin adjudicaciones.

El proceso buscaba proyectos nuevos de energías renovables, con capacidad instalada igual o mayor a 10 MW (megavatios), que entren a operar en 2021. Se trataba de contratos de largo plazo entre generadores y comercializadores, con una demanda objetivo de 1.183 GWh o 500 MW de capacidad instalada, para un período de vigencia de contratos a 12 años. Al final, no se alcanzaron los indicadores mínimos de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG).

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El meollo del asunto se encontraba en los llamados criterios de competencia definidos por la CREG: participación, dominancia y concentración. “En este proceso hubo suficientes participantes y no pasamos dominancia ni concentración”, dijo María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía.

Quedaron finalmente ocho ofertas de venta: Enel Green Power, Isagen, Trina Solar Colombia, Epsa, Canadian Solar Energy Colombia, SPV Villanueva, Guajira Eólica S.A.S. y Solar Pack Colombia. Los compradores fueron Cedenar, Electricaribe, Electrificadora del Meta, Codensa, Engesa, Gecelca, Electrificadora del Huila y Empresa de Energía de Boyacá.

La ministra Suárez resaltó que “vinieron muchos proyectos de diferentes tecnologías: eólico, solar y biomasa, y todos vinieron a precios competitivos, que Colombia podría comprar compitiendo con la generación actual”. Reiteró que se evitó la concentración en los proyectos de generación. “Durante todo el proceso buscamos asegurar que hubiera mucha competencia; por esa razón no hubo adjudicación, pero es un proceso que sigue en el camino de ser exitoso”.

El director de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), Ricardo Ramírez, admitió que la puja colombiana es compleja; sin embargo, sostuvo que “esta subasta se constituye en un hito para el sector eléctrico colombiano, con una concurrencia sin precedentes en procesos de compra y venta de energía”. Resaltó que se presentaron 22 ofertas de venta y veinte de compra en un mismo evento. Según el Gobierno, se vio el interés de la entrada de nuevos agentes en el mercado. Muchos de ellos, sin embargo, se fueron decepcionados por no haber alcanzado el objetivo.

Para antes de 2022, el propósito del Gobierno es pasar de 50 MW (que necesita una ciudad como Ibagué) a 1.500 MW (que requieren Medellín y Cali juntas), de capacidad instalada en fuentes no convencionales de energías renovables. Es decir, se pasaría de menos del 1 % a entre un 9 % y 10 % de fuentes renovables alternativas como sol y viento.

Se calcula que el potencial solar y eólico de La Guajira es mayor al del resto del país en generación hídrica. La velocidad del viento es el doble que la del promedio mundial. Germán Corredor, director de SER Colombia (asociación de energías renovables), dijo que “hubiéramos querido que se adjudicara, que se hubieran cumplido los criterios, pero es una muestra de que cuando las reglas existen, hay que cumplirlas y las condiciones de competencia no se dieron”. Además destacó la participación masiva de la oferta y la demanda, y descartó que se considere un fracaso, porque “estamos aprendiendo y este es un proceso en que el país escogió un sistema novedoso frente a otros países con criterios interesantes”.

El gremio de generadores Acolgén expresó: "la experiencia demostró un gran interés por parte de los agentes del mercado. Este primer ejercicio dejó constancia la disposición que tienen grandes inversionistas y los generadores del país para desarrollar proyectos de energías no convencionales en nuestro mercado, uno de los más confiables y sostenibles del mundo". Añadió que "mediante propuestas de mejora al mecanismo de subasta que promuevan la participación de múltiples oferentes en condiciones de competencia el país podrá garantizar precios de energía aún más competitivos que los actuales". Concluyó manifestando su expectativa por la subasta que se llevará a cabo este jueves 28 de febrero, en la que se espera mitigar el impacto de los retrasos de Hidroituango. 

Actualmente, el 70 % de la energía en Colombia proviene de fuentes hídricas; el 30 % restante está distribuido en gas, combustibles líquidos, carbón y otros. Tiene la sexta matriz energética más limpia del mundo, según el Consejo Económico Mundial 2018, pero es uno de los veinte países más vulnerables a la variabilidad climática.

 

 

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