¿Son tan elevados los subsidios a las pensiones altas de Colpensiones?

Ante el debate por la necesidad de reformar el Régimen de Prima Media administrado por Colpensiones, un estudio del Observatorio del Mercado del Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia encuentra alternativas para hacerlo viable.

Universidad Externado de Colombia

El estudio se titula “¿A quiénes y cuánto subsidia el Régimen pensional de Prima media en Colombia?”, y fue elaborado por los investigadores Stefano Farné y Alejandro Nieto miembros del mencionado centro de investigaciones. Algunas de las principales conclusiones son:

•  Actualmente, aplicando supuestos actuariales comúnmente utilizados, todas las pensiones que reconoce Colpensiones son subsidiadas. Los subsidios en el caso de los hombres son de 71 por ciento para pensiones de 1 salario mínimo (SM); de 44,5 por ciento para pensiones de 2 SM y siguen reduciéndose hasta 31 por ciento para pensiones de 25 SM. En el caso de las mujeres los subsidios empiezan de 75 por ciento para pensiones de 1 SM, 53 por ciento para pensiones de 2 SM y llegan a 43 por ciento para pensiones de 17 SM.

• La existencia de subsidios a las pensiones más altas depende de forma crucial del supuesto que se haga alrededor de los rendimientos obtenidos por los trabajadores en los ejercicios actuariales. Si se asumen rentabilidades similares a las rentabilidades que los fondos privados efectivamente otorgan a sus afiliados los subsidios desaparecen. “Nuestras simulaciones han mostrado que una tasa de rendimiento de 6%, aplicada únicamente al periodo de acumulación, por sí sola reduciría de forma drástica los subsidios en el RPM y los individuos más ricos con ingresos durante su vida productiva de ocho o más salarios mínimos— en vez de recibir subvenciones de Colpensiones, contribuirían a financiar las pensiones de los demás afiliados”, sostiene el documento.

•   Asimismo, una reforma de algunos de los parámetros que regulan hoy las pensiones permitiría eliminar los subsidios a las más altas. En particular, en el caso de los hombres, una reducción significativa y progresiva de los subsidios se lograría con el solo postergar la edad de jubilación en tres años, a 65 años. Importantes resultados en este mismo sentido se registrarían reduciendo en cinco puntos porcentuales el valor inicial de la fórmula para el cálculo de la tasa de reemplazo de la pensión de vejez (que conduce a la fijación del monto de la mesada). Medidas como el aumento en cinco años del número de semanas mínimas a cotizar y la reducción de la tasa de reemplazo de la pensión de sobrevivientes, contribuirían también a aminorar los subsidios, aunque con menor efectividad.

• En el caso de las mujeres, la eliminación de los subsidios requeriría, adicionalmente, la equiparación de la edad de retiro con la de los hombres.  Lo anterior implicaría un aumento de ocho años en la edad de jubilación de las mujeres. Esto sería posible solo con una transición suficientemente larga y debería ser acompañado por la concesión de unos créditos de pensión como reconocimiento a la labor de cuidado de otras personas.

• Con la misma reforma paramétrica no se lograrían reducir significativamente los subsidios a las pensiones más bajas.  En particular, las pensiones de 1 SM seguirían subsidiadas en al menos un 50 por ciento.

• La transformación del sistema pensional actual en un sistema de pilares múltiples (un primer pilar de prima media para salarios de hasta 1 SM, y un segundo pilar de capitalización para salarios de más de 1 SM) no lograría hacer auto sostenible el régimen de prima media a raíz de los cuantiosos subsidios —superiores al 50% de la reserva actuarial— que habría que pagar al mayor número de afiliados que alcanzarían jubilarse con una pensión de salario mínimo.

Esta investigación pone de presente cómo “es importante recordar que solamente una minoría de los afiliados al RPM se beneficia de estos subsidios. La mayoría, representada por aquellos afiliados que no logran completar las 1.300 semanas de cotización, más bien le proporciona a Colpensiones una fuente de financiación muy conveniente, ya que al llegar a la edad de jubilación no califican para una renta vitalicia y obtienen solamente una indemnización sustitutiva equivalente a los aportes efectuados ajustados por inflación, sin que se le acredite algún rendimiento”.

La lección de política que deja finalmente este trabajo de investigación es que la inequidad de la cual ha sido acusado el RPM se reduce sustancialmente, y hasta desaparece, si se establecen cambios como los descritos.

Aquí, el estudio: