El Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) aprobó la activación de la cláusula de escape de la regla fiscal, lo que en la práctica implica que esta herramienta se suspenderá por tres años. El Ministerio de Hacienda aplazó en dos ocasiones la rueda de prensa en la que iba a confirmar la noticia, de todas formas, fuentes de la cartera confirmaron a este diario que la decisión está tomada.
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La regla fiscal es una herramienta diseñada para preservar el equilibrio de las finanzas públicas, estableciendo restricciones al gasto con el fin de evitar un endeudamiento excesivo. Aunque se trata de un asunto técnico, comúnmente tratado por especialistas, puede entenderse más fácilmente si se compara con la forma en la que una familia administra su dinero.
En el contexto de una casa, la ausencia de límites claros en el gasto puede llevar a contraer más deudas de las necesarias. De forma parecida, la regla fiscal en Colombia establece un marco que obliga al Estado a manejar sus recursos de manera responsable, ajustando el gasto a lo que efectivamente ingresa y manteniendo el control de la deuda.
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Que se suspenda la regla fiscal abre una serie de interrogantes sobre el rumbo de la economía colombiana. El panorama, sin duda, se verá más claro el próximo viernes, cuando el Ministerio de Hacienda presente el Marco Fiscal de Mediano Plazo, un documento en el que se proyectan, entre otros datos, los ingresos, gastos y el endeudamiento del Gobierno.
Es objeto de debate si la suspensión realmente está justificada, teniendo en cuenta que la ley se refiere a eventos extraordinarios o que comprometan la estabilidad macroeconómica del país. José Ignacio López, presidente de ANIF, dice que pese a la incertidumbre global, no ha habido hechos sobrevinientes como una pandemia o una catástrofe. “La cláusula de escape es el mecanismo que encontró el Gobierno para una sin salida que se ha generado por problemas y decisiones que tomó el mismo gobierno, como haber inflado sistemáticamente los presupuestos con ingresos fiscales que nunca se materializaron. Considero que no se puede hablar de hechos sobrevinientes, sino de una situación estructural exacerbada por decisiones de este y del anterior gobierno”.
Para Gonzalo Hernández, PhD en economía y exviceministro Técnico de Hacienda, con esta decisión el Gobierno va en contravía de lo que esperaban inversionistas, entidades multilaterales y, en general, todos los actores de política macroeconómica: una hoja de ruta clara y creíble de ajuste fiscal.
Para 2024, el déficit fiscal que es, básicamente, la brecha entre ingresos y gastos, quedó en 6,8 % del PIB, muy por encima del 5,6 % que estimó inicialmente el gobierno (y todavía es debatible que realmente se hubiera cumplido la regla fiscal). Las cuentas del Plan Financiero, que el gobierno presentó en febrero, decían que en 2025 ajustarían el escenario hacia 5,1 %, pero ahora se espera una cifra mayor. Lo preocupante es que no solo está orbitando niveles en los que no debería estar, sino que pareciera dirigirse hacia terreno no explorado, con excepción de los días de pandemia.
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Incluso con las dificultades de hacer un recorte de altas magnitudes, dice Hernández, un recorte de $20 billones, por ejemplo, habría dado una señal en la dirección correcta: “Preocupa que en vez de un ajuste, se esté hablando de eliminar las restricciones para poder incrementar más el déficit fiscal, que ya en 2024 cerró en 6,8 % del PIB y con un endeudamiento del 60 % del PIB”.
En esa misma línea, César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, dice que es una “pésima noticia” porque confirma la falta de voluntad del gobierno para hacer los ajustes que se necesitan para una senda fiscal sostenible.
Las consecuencias de suspender la regla fiscal
Varios analistas consideran que buena parte de esta situación ya la había incorporado el mercado, por la perspectiva negativa y el deterioro de las finanzas públicas en Colombia (que se ha traducido en tasas de interés más altas que los pares regionales y que países con calificaciones similares).
Sin embargo, para López, que se acudiera a la cláusula de escape fue una sorpresa, pues los inversionistas esperaban que en el Marco Fiscal de Mediano Plazo se justificara un déficit mayor, pero “sin romper la institucionalidad en el sentido de invocar esta suspensión temporal”.
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El deterioro de la deuda de Colombia que se evidenció el viernes y el comportamiento del dólar este martes, dice Hernández, mostró que no todo el anuncio sobre el escape de la regla fiscal estaba anticipado. La magnitud de los efectos que se avecinan dependerá de cómo usará el gobierno la cláusula de escape, qué nivel de déficit y qué nivel de deuda se alcanzarán.
Desde ya, los analistas consultados aseguran que la suspensión de la regla fiscal aumenta la posibilidad de que Moody’s, la única calificadora que tiene a Colombia en grado de inversión, baje la calificación. Incluso se espera una baja por parte de Standard & Poor’s. Además, en este panorama es muy probable que Colombia pierda la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional, organización que está a la espera de las señales que dará el gobierno en el Marco Fiscal.
A fin de cuentas, dice Hernández, habrá mayor costo de financiamiento, mayor servicio a la deuda y mayor inflexibilidad del presupuesto. “La Nación tendrá menos recursos en el futuro para financiar inversiones productivas y programas sociales. El Banco de la República tendrá menor margen para reducir su tasa de interés de política, lo que posterga la capacidad de incrementar la cartera de vivienda y facilitar el cierre financiero de grandes proyectos de infraestructura”, explicó el exviceministro en su columna de El Espectador.
Un plan creíble
Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo, dijo que con la “inoportuna e inconveniente” suspensión de la regla fiscal, el centro de investigación económica estima que el déficit fiscal alcanzará un 7,5 % del PIB, “el segundo más alto en 121 años de historia económica moderna, solo superado por el 7,8 % registrado durante la pandemia”. ANIF coincide con esa proyección y estima que la deuda podría estar entre el 62 y el 65 % del PIB.
Los analistas estiman que el déficit quedará entre 6,5 % y 7,5 %, aunque la mayoría espera una cifra por encima del 7 %.
A Hernández le preocupa que Germán Ávila, ministro de Hacienda, ha hecho referencia a la regla fiscal en términos de su límite máximo de deuda, que es cercano al 70 %. El jefe de la cartera también mencionó en la Convención Bancaria que el problema fiscal tendría que resolverse en una década, poniendo en duda el compromiso del gobierno con resolver la situación en el corto plazo.
De todas formas, que se suspenda la regla fiscal no quiere decir que no exista un límite de deuda porque, como dice Pabón, el “mercado también habla” y puede castigar al país con menos acceso a financiamiento si ve que sus cifras no son sostenibles.
Ahora bien, el Gobierno debe presentar un plan que le permita volver a la senda establecida en la regla fiscal. Los expertos consultados explican que dicho plan debe pasar por un recorte y que el Marco Fiscal de Mediano Plazo debería dar detalles de cómo se hará. Sin embargo, fuentes consultadas por este diario aseguraron que el Ministerio de Hacienda y Presidencia no han hablado de ese posible ajuste en estos meses.
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Mejía sostiene que es crucial que el Gobierno anuncie un plan creíble en la publicación del Marco para evitar “un deterioro adicional de la prima de riesgo, lo cual tendría repercusiones negativas sobre la recuperación del crecimiento económico”. Para López, en la práctica este es un problema que heredará el próximo Gobierno y, por ende, el plan de ajuste quedará en sus manos.
Aun con toda la incertidumbre, el director de investigaciones económicas de Corficolombiana dice que confía en que hay responsabilidad fiscal e interés de mantener la estabilidad macroeconómica: “Ningún ministro de Hacienda quiere ser el que dejó la casa quebrada”.
El Marco Fiscal despejará varias de las dudas que todavía están sobre la mesa y mostrará qué tan grande es el hueco, así como la disposición del gobierno para cerrarlo.
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