Trump cede ante temores económicos y retrasa nuevos aranceles a China

Alrededor de US$250.000 millones en productos chinos ya han sido afectados por aranceles de 25%.

Bloomberg.

El presidente Donald Trump cedió a la presión de las empresas estadounidenses y las preocupaciones por las consecuencias económicas de su guerra comercial con China y retrasó la imposición de nuevos aranceles a una amplia variedad de productos de consumo, incluidos juguetes y computadoras portátiles, hasta diciembre.

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La decisión del martes de al menos presionar el botón de pausa en su pelea con China se produjo cuando altos funcionarios de ambas partes tuvieron su primera conversación telefónica desde que Trump amenazó con los aranceles a principios de este mes. También animó a los mercados, que habían estado cada vez más preocupados por el impacto de las tensiones comerciales en la desaceleración de la economía mundial. Las acciones estadounidenses detuvieron una caída de dos días.

Trump dijo que la última conversación con China había sido "productiva" y que "realmente les gustaría llegar a un acuerdo". Aunque a menudo ha negado que sus aranceles tengan algún impacto en los precios al consumidor e insiste en que China carga con los costos, también dijo que el objetivo del retraso es no afectar la temporada de compras navideñas.

La medida anunciada el martes implicó la división de una lista de productos chinos por casi US$300.000 millones en dos. Muchos productos agrícolas, antigüedades, ropa, utensilios de cocina y calzado permanecieron en la lista que entrará en vigencia el 1 de septiembre, con un valor total de más de US$110.000 millones, según un análisis de Bloomberg News de las cifras de importación del año pasado. Pero las categorías de mayor precio, como teléfonos inteligentes, computadoras portátiles y juguetes para niños, con un valor de alrededor de US$160.000 millones, solo estarían sujetas a aranceles después del 15 de diciembre, según el anuncio del martes. Se eliminaron casi US$2.000 millones de productos de las listas combinadas, incluidos las biblias y los contenedores de envío.

Si bien los mercados aplaudieron la división de los nuevos aranceles, algunas empresas expresaron su frustración con el cambio repentino y el hecho de que una vez más tendrán que tomar decisiones importantes sobre la marcha debido a las políticas comerciales del presidente.

"Es demasiado tarde y no es suficiente", asegura Peter Bragdon, director administrativo de Columbia Sportswear Co. "Continúa la incesante elaboración de políticas y la incoherencia de Washington, lo que dificulta mucho la planificación de las empresas en EE.UU.".

Columbia todavía tiene productos, como botas impermeables de senderismo, que se verán afectados con un arancel de 10% el próximo mes. Si bien solo entre 10% y 15% de los productos de Columbia se fabrican en China, la producción de calzado especializado es difícil de mover, explica Bragdon, y la compañía ya había advertido a los clientes que se vería obligada a aumentar algunos de sus precios.

En algunos casos, la división de los aranceles hará la vida más complicada para los minoristas y otras empresas. Algunas categorías de zapatos de golf, por ejemplo, estarán sujetas a un arancel de 10% desde el 1 de septiembre, mientras que otras no se aplicarán hasta el 15 de diciembre. Los iPhone de Apple Inc. no enfrentarán nuevos impuestos de importación hasta mediados de diciembre, pero los populares Airpods inalámbricos que van con ellos serán gravados en septiembre.

"Lo que esto significa es que los minoristas podrán recibir sus envíos sin el arancel de 10%, lo cual es un alivio", afirma Poonam Goyal, analista de minoristas de Bloomberg Intelligence. "Definitivamente salva la temporada de vacaciones".

Con la fecha límite del 1 de septiembre, no hubo tiempo para que los minoristas aceleraran los pedidos para la temporada navideña, ya que a menudo se necesitan más de cuatro semanas para que el inventario llegue de China, explica Goyal.

Alrededor de US$250.000 millones en productos chinos ya han sido afectados por aranceles de 25%.

David French, portavoz de la Federación Nacional de Minoristas, dijo que la organización estaba complacida por el retraso para ciertos bienes de consumo, pero expresó precaución.

"La continua incertidumbre para las empresas y los consumidores estadounidenses es un lastre para la economía", dijo. "Lo que realmente necesitamos es una estrategia efectiva para abordar las prácticas comerciales injustas de China trabajando con nuestros aliados, en lugar de utilizar aranceles unilaterales que cuestan empleos estadounidenses y perjudican a los consumidores".

Llamada entre EE.UU. y China

El viceprimer ministro chino, Liu He habló con el representante comercial de EE.UU., Robert Lighthizer y el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, por teléfono el martes, según funcionarios chinos y estadounidenses. Otra conferencia telefónica se planea nuevamente en dos semanas. Todavía no se sabe si una reunión en persona tendría lugar en algún momento de septiembre.

Pero no estaba claro si las dos partes habían hecho algún progreso, y algunos analistas vieron el movimiento del martes para retrasar algunos aranceles como una señal de las vulnerabilidades políticas de Trump en el país y como una rama de olivo para China.

“Muestra el caos creciente de la estrategia comercial de la administración hacia China. Y a pesar de las afirmaciones del presidente, es la señal más clara hasta el momento de que Trump realmente comprende que los aranceles están perjudicando a las empresas y los consumidores estadounidenses", afirma Edward Alden, experto en comercio del Consejo de Relaciones Exteriores. "También debilitará aun más las escasas posibilidades de cualquier progreso de negociación en septiembre. ¿Por qué los chinos tomarían decisiones difíciles si pueden darle tiempo a Trump y esperar que se retire cuando el mercado de valores se desplome?”.

Scott Kennedy, un experto en China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, asegura que aún existe el peligro de una mayor escalada, especialmente en el sector tecnológico. "Pero gran parte de esto es solo para mantener las apariencias de una estrategia que no ha tenido éxito", dice. "No significa que EE.UU. y China puedan llegar a un acuerdo comercial, sino que la relación se mantendrá en este purgatorio por el resto de la administración actual".

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