Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Sin saberse cómo, decenas de carros deportivos de alta gama, como Ferrari, Aston Martin, Maserati, Lamborghini y al parecer un Bugatti, que pasan de US$200.000, han ingresado al país y se han puesto a la venta por debajo de sus precios originales, evadiendo así millonarias sumas en impuestos que debe pagar un vehículo de estas características.
En días pasados, el jefe de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Juan Ricardo Ortega López, reveló que un Maserati (vehículo deportivo de alta gama y de fabricación italiana, valorado en $600 millones aproximadamente) fue incautado debido a que su propietario se negó a presentar documentos de importación y también de pago de impuestos. Para Ortega, no es razonable que en una legalización de aduana se declare que un automóvil como ese cueste $90 millones.
“Tenemos una lista de 78 vehículos como Ferrari, Aston Martin, Maserati y un Bugatti. Todos los tenemos ubicados, menos este último. Estamos revisando la legalidad de cada uno”, dijo el jefe de la DIAN, quien contó que algunos Maserati han presentado serios inconvenientes debido a que a cada carro se le debe verificar su declaración de importación.
Otro caso curioso de estos millonarios vehículos es el caso de dos Lamborghini que llegaron al país por el aeropuerto Eldorado de Bogotá y por Santa Marta, al parecer con declaraciones de importación manipuladas en las aduanas. “Un Lamborghini Murciélago vale 500.000 euros en Europa. En Colombia, equivale al doble con impuestos. En resumen, son carros de un millón de euros”, aseguró Ortega.
El Bugatti que no aparece
Ortega denunció que en un sitio web colombiano se está comercializando un curioso Bugatti Veyron, del cual no se tienen registros en el país. Este es un carro que supera un precio de 1’750.000 euros (cerca de $4.200 millones) y que al parecer se está vendiendo en $3.000 millones, lo que significa que si el vehículo en verdad entró al país, lo hizo de contrabando.
Según las especificaciones técnicas del fabricante Bugatti, el modelo Veyron (con un motor de 8.000 centímetros cúbicos, caja de siete velocidades y 1.000 caballos de fuerza) puede desarrollar una velocidad máxima de 407 kilómetros por hora —llega a 300 kilómetros por hora en 16,7 segundos—.
“Que no se entere la DIAN es lo más vergonzoso. El Bugatti nadie lo ha podido encontrar y está en oferta en internet. Es absurdo que haya un carro así vendiéndose en Colombia y que uno no sepa cómo entró. Nunca había visto un carro de esos en mi vida y para sorpresa en el país hay uno”, aseveró el director de la entidad.
Pese a que este carro y otros más le han causado dolores de cabeza al jefe de la DIAN —quien está afinando los últimos detalles del proyecto de reforma tributaria que se presentará ante el Congreso de la República la próxima semana—, hay un segundo escenario para este vehículo que también lo tiene atento: podría ser “la estafa de una mujer que tiene un celular que supuestamente está en Bucaramanga. No hay información confiable de que el Bugatti esté en territorio nacional y parece que es una estafa en la que piden un anticipo de $1.000 millones”.
Compras sospechosas
Cuenta Ortega que en las pesquisas que ha emprendido la DIAN para buscar los 78 carros de alta gama se han obtenido informaciones reveladoras. Muestra de ello es que uno de los vehículos de lujo lo compró una fundación.
También denunció que varias Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) han hecho estas millonarias adquisiciones. “Es interesante cómo una SAS puede ser dueña de uno de esos carros de lujo, aunque también hay un volumen importante de personas naturales”.
Lo cierto es que cada carro de lujo estaría evadiendo en impuestos como mínimo, según Ortega, aproximadamente $170 millones. Contó que en Cali se busca aprehender un vehículo de alta gama que al parecer se importó subfacturado y su dueño no ha dado a conocer los papeles ante la administración.
Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las importaciones de vehículos que se hicieron en Colombia ascendieron a US$6.925 millones, lo que significa un incremento de 61% frente a las registradas en 2010. Esto significa que en volumen se trajeron casi 792.000 toneladas de automóviles.
Horacio Ayala Vela, exdirector de la DIAN y consultor tributario, explicó que por ley a Colombia no se pueden importar carros de lujo usados, a menos que un diplomático los traiga desde el lugar donde tuviera asignada una misión.
Para traer al país un carro como los mencionados, Ayala dijo que como primera medida se debe hacer una declaración de importación, a la que se suma el arancel y también el IVA. “Tratándose de vehículos de alta gama, el IVA no es el corriente del 16%. Para un vehículo así es mayor”.
Según las disposiciones arancelarias, los vehículos que están dentro de la partida arancelaria 8703 (cuyo valor debe pasar de US$30.000) deben pagar aranceles de aduana del 35% sobre su precio. Adicionalmente pagan el 35% del IVA.
A manera de ejemplo, si se trae un automóvil de $100 millones, se le aplica el arancel del 35%, llegando a los $135 millones. Y a este monto también se le suma un IVA del 35%, para quedar costando $182 millones.
Para que los carros se cuelen con facilidad por puertos y fronteras terrestres, dice Ayala, se altera la partida arancelaria del bien y se declara una que no corresponde y que agrupa vehículos de menor valor. “Eso pasa con bienes que no se traen con frecuencia. Los declaran con un valor subestimado que no corresponde a la realidad”, concluye Ayala.