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La Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) le dio el visto bueno a un nuevo proyecto de regasificación que operará en La Guajira.
El proyecto consiste en una unidad flotante de almacenamiento y regasificación ubicada frente a las costas de La Guajira, capaz de almacenar cerca de 147.835 metros cúbicos de GNL e inyectar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios al Sistema Nacional de Transporte. La infraestructura se conectará al nodo Ballena, aprovechando la red gasífera existente en la región.
La iniciativa fue presentada por Transportadora de Gas Internacional (TGI), única empresa que respondió a la convocatoria técnica adelantada por la UPME. El proyecto fue evaluado como parte del Plan de Abastecimiento de Gas Natural 2023-2032 y clasificado como Inversión en Proyecto Prioritario, lo que le abre camino para avanzar en su desarrollo regulatorio y operativo. Ecopetrol y su filial Hocol también participan en la iniciativa.
El proyecto aún tiene pendientes los permisos ambientales y marítimos ante las autoridades competentes, así como obras submarinas y adecuaciones en el nodo Ballena para garantizar su integración al sistema de transporte de gas. El Gobierno no precisó una fecha concreta de entrada en operación, más allá de señalar que se enmarca dentro del horizonte del Plan de Abastecimiento vigente.
¿Por qué es importante este proyecto?
El país importa gas desde 2016 para respaldar a las plantas térmicas (con las que se genera energía), pero desde diciembre de 2024 también ha sido necesario importar para atender la demanda de hogares, comercios y vehículos.
En este momento, la única opción para importar es SPEC GNL, ubicada en Cartagena. Como explicó Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), la regasificadora tiene una capacidad de 475 millones de pies cúbicos diarios: 400 millones se usan para respaldar a las plantas térmicas y otros 75 millones se destinan a atender la demanda. Antes eran 50 millones, pero recientemente se hizo una ampliación de 25.
Si bien la capacidad extra de SPEC ha sido suficiente hasta ahora, la necesidad de gas importado sigue aumentando. En diciembre, la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) aseguró que para 2026 el déficit de gas nacional en firme (cuyo suministro está asegurado) es del 26 %.
El problema es estructural, como destacó Tomás González, director del CREE: Colombia pasó de tener 13,6 años de reservas en 2010 a 5,9 años de reservas en 2024, una baja de 57 %.
Luz Estela Murgas, presidenta de Naturgás, explicó que la demanda de 2026 se cubrirá con gas nacional y con gas importado en firme, pero que en esta coyuntura también será necesario usar gas nacional sujeto a interrupciones, porque proviene de campos que están en fase de pruebas y no en producción. En palabras de la líder del gremio, esto significa que “no tenemos margen de maniobra para reaccionar a contingencias, como mantenimientos no programados o una falla en la infraestructura”.
Colombia seguirá dependiendo del gas del exterior al menos hasta que entre al mercado el gas del pozo Sirius, un proyecto costa afuera de Ecopetrol y Petrobras que promete aumentar las reservas de este hidrocarburo en un 200 %.
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