Aprenda “tips” para montar seguro

Usar bicicleta, una inversión con más de 20 % de rentabilidad

Aunque puede que se requiera gastar más de $1 millón para comprar todo lo necesario, en menos de un año lo recuperaría con lo que se ahorra en transporte. Esto sin contar los otros beneficios asociados, como el ejercicio.

Un buen casco puede costar más de $250.000. Archivo.

Cada día crece más el movimiento de usar la bicicleta para transportarse dentro de las ciudades, tanto para ir al trabajo como para pasar los fines de semana. Es clara su contribución al medio ambiente, además que es una alternativa útil para hacer ejercicio y para liberar estrés. Pero también tiene un atractivo económico, lo suficientemente grande como para que amerite invertir en una buena bicicleta y en los equipos necesarios para tomar ésta como su principal opción de movilidad.

En Pelaos se le explicará qué tan rentable puede ser convertir la bicicleta en el principal medio de transporte, pues se trata de una inversión que se paga con cada pedalazo.

La inversión

El principal gasto es, claramente, la bicicleta. Andrés Villalba, del colectivo Bici Biela Tunal, explica que “lo ideal es que sea una de montaña, para soportar el terreno irregular de las calles de ciudades como Bogotá, y con cambios, para hacer más llevadero el camino. Sin embargo, estas pueden costar entre $900.000 y más de un millón de pesos, por lo que se requiere una gran inversión; y, precisamente, por su precio, son el blanco de los ladrones”.

Villalba agrega que “otras opciones más discretas son las bicicletas de piñón único o libre, como las Single speed o las Fixed. Pueden costar alrededor de los $700.000 y, aunque no sean tan versátiles como las de montaña, sirven para movilizarse sin mucho esfuerzo por la ciudad”.

El casco es un gasto en el que es mejor no ahorrar, pues es la principal forma de evitar lesiones graves. Aunque se puede conseguir por $50.000 (o menos), lo mejor es comprar uno de por los menos $250.000, de marcas confiables como Giro, Specialized o Bontrager. Asimismo, es bueno hacer una inversión de otros $150.000 para las luces, el chaleco reflector, un pito, un candado y un kit de despinchado.

Se trata de un costo total considerable, de más de $1´100.000, pero, aunque es alta, se trata de una inversión que se puede pagar sola.

El beneficio económico

El transporte es uno de los gastos mensuales más imprescindibles, pero al usar la bicicleta, esos $4.600 diarios (dos pasajes al día en TransMilenio) se volverían un ahorro. Por lo que alguien en promedio que use TransMilenio 25 días al mes (entre semana y algunos fines de semana) tendría un ahorro mensual en transporte de alrededor de $115.000, o de $1’380.000 en un año.

Esto sugiere que el ahorro que se produce por usar la bicicleta es suficiente como para pagar la inversión (de más de $1´100.000) en menos de un año. De hecho, implica una rentabilidad de más del 20 % en el primer año, y puede ser aún mayor en los siguientes. Sólo se requiere invertir en mantenimiento y en la renovación de algunos equipos.

También está la ganancia intangible, esa que se logra por el ejercicio diario y la reducción del estrés. Un fenómeno que puede ser contrario para quienes montan en transporte público todos los días.

El financiamiento

Ya teniendo claras las cuentas, de cuánto cuesta y qué se puede ganar al convertir a la bicicleta en el principal medio de transporte, se puede pensar en cómo financiar este proyecto de más de un millón de pesos. En este caso no hay diferencias sustanciales entre pagar todo por medio de un crédito de libre inversión o con una tarjeta de crédito (aunque el crédito de libre inversión sería $50.000 más barato). Con ambas alternativas se puede fijar el préstamo a 10 meses, con cuotas mensuales cercanas a los $120.000, por lo que el ahorro que se produce al dejar el transporte público ($115.00 al mes) prácticamente basta para pagar el crédito sin mayor problema.

Montar seguro

Tomar la decisión de convertir a la bicicleta en el principal medio de transporte requiere también tener factores de seguridad. Tan solo en Bogotá el hurto de estos vehículos aumentó más de 200 % durante el primer trimestre del año, y, según cifras de la Universidad Libre, el 4 % de los accidentes de tránsito involucran a ciclistas.

Por esto, Villalba indica que “es necesario planear la ruta para identificar los puntos más riesgosos. De hecho, se recomienda evitar las ciclorrutas, pues son algunos de los lugares en donde se presentan más robos. Además, para los primerizos no es bueno usar audífonos, pues pueden distraer al usuario de su entorno y los peligros en la vía. Asimismo, es necesario comenzar a conocer los puntos ciegos de los autos y buses, y llevar un pito para que sepan que uno está en la vía. Hay que manejar a la defensiva, hay que tener en cuenta que uno es el chasis de la bicicleta”.

Es necesario tomar como hábito el mantenimiento de la bicicleta y conocer los talleres cercanos a la ruta. Igualmente, hay que ser consciente de las modalidades de robo: el quiebre de candados, extraños que se ofrezcan a acompañarlo, etc., por lo que es bueno que se integre a la comunidad de ciclistas y así puede encontrar grupos de confianza con los cuales podrá ir en caravana de forma segura.