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XM advierte que El Niño podría llevar operación eléctrica a niveles inéditos

El sistema eléctrico colombiano arrancó abril con embalses en 63,25 %, y el operador XM lanzó una alerta sobre un posible episodio de El Niño en 2026-2027, que podría llevar la operación a rangos inéditos. Estas son las recomendaciones a corto plazo.

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14 de abril de 2026 - 01:09 p. m.
Las simulaciones muestran escenarios de sequía prolongada donde la térmica supera los 100 GWh diarios durante semanas.
Las simulaciones muestran escenarios de sequía prolongada donde la térmica supera los 100 GWh diarios durante semanas.
Foto: Getty Images
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Los embalses arrancan abril en 63,25 % y el sistema eléctrico ya se prepara para un escenario más estrecho. XM, el operador del mercado eléctrico, lanzó una alerta frente al fenómeno climático a corto plazo: un posible episodio de El Niño en 2026-2027 que, bajo ciertas trayectorias, llevaría la operación a rangos inéditos.

“Niveles de operación que no se han presentado antes”, advierte el informe.

La foto actual mezcla expansión y presión. Al 10 de abril, el sistema suma 22.839 MW entre operación y pruebas. La hidráulica sigue dominando con 13.231 MW, el 58 % del total; la térmica aporta 6.231 MW (27 %); la solar ya llega a 3.334 MW entre plantas en operación y en pruebas; la eólica apenas aparece con 41 MW en pruebas. Este año deberían entrar 4.475 MW, aunque a la fecha solo han ingresado 259 MW.

En los primeros meses de este año, la capacidad que debía incorporarse superaba ampliamente la que efectivamente entró.

Esto aprieta aún más el margen, ya que, según el informe, el sistema se halla presionado por la caída en los aportes hídricos, lo que ha obligado a ajustar la generación eléctrica con mayor dependencia de plantas térmicas. Ese cambio implica costos más altos y una menor flexibilidad frente a nuevos choques, “que podrían poner en riesgo la atención segura de la demanda”.

La señal climática ya da pistas. En el Pacífico tropical, las anomalías de temperatura rondan cero, pero en la región Niño 1+2 superan 1 °C. Los modelos internacionales proyectan una probabilidad creciente de un evento fuerte hacia el segundo semestre: 41 % entre septiembre y noviembre, 50 % hacia final de año y 51 % en el trimestre noviembre-enero.

El IDEAM anticipa meses inmediatos con lluvias por debajo de lo normal en buena parte del país, al menos hasta mayo. Junio podría traer un cambio de señal, aunque en estos sistemas el calendario rara vez se cumple con disciplina.

XM identifica que la operación actual exige un manejo más estricto de los recursos disponibles, en particular del agua almacenada en embalses, que actúa como respaldo del sistema.

La meta de XM es que el nivel agregado del SIN debería superar el 80 % antes de entrar al verano 2026-2027, y para ello, “se requiere hacer seguimiento continuo de las probabilidades de desarrollo de un evento El Niño”, señala la entidad. “El sistema debe maximizar las reservas del embalse desde agosto de 2026”, advierte.

Las simulaciones pintan mal

XM corre simulaciones con hidrologías históricas exigentes, como 1991-1993, y modelos estocásticos que replican sequías prolongadas. En varios de esos casos, los aportes hídricos caen por debajo de la media durante meses consecutivos. En ese entorno, la generación térmica deja de ser respaldo y pasa a ser columna vertebral.

En algunos escenarios, la generación térmica supera los 100 GWh diarios durante semanas seguidas. En el histórico 1991-1993, ese umbral se mantiene por más de 20 semanas. La presión no es solo eléctrica. Es de combustibles.

“Esto requiere una gestión coordinada entre sectores de energía y combustibles (gas, carbón y líquidos) que debe iniciar cuanto antes”, indica XM.

El Gobierno empezó a mover fichas en el frente estructural. A través del decreto 0393 de 2026, el Ministerio de Minas y Energía fijó los lineamientos para incorporar sistemas de almacenamiento de energía al sistema eléctrico.

La apuesta apunta a darle al sistema algo que hoy le falta: capacidad de respuesta en momentos de estrés. Estos sistemas permiten “convertir energía eléctrica en otra forma de energía que pueda almacenarse y luego transformarse nuevamente en energía eléctrica”, según el decreto, lo que abre la puerta a gestionar mejor picos de demanda, variaciones de oferta y eventos extremos.

El documento habilita su participación en servicios clave como regulación de frecuencia, respaldo de potencia, control de tensión y manejo de congestiones en la red. También introduce el arbitraje de energía, que permite almacenar cuando los precios son bajos y despachar cuando suben, suavizando presiones sobre el sistema.

La CREG tendrá hasta 12 meses para definir los esquemas de remuneración y el Ministerio deberá precisar cómo se integran estos sistemas en la planeación.

Mantenimientos aprietan margen

Esa coordinación se vuelve más compleja con mantenimientos en curso.

Según XM, entre abril y mayo hay indisponibilidades relevantes: Sogamoso (273 MW), Termocandelaria (197 MW), Tasajero (170 MW), Gecelca (164 MW), Flores (120 MW), entre otros. En paralelo, hay restricciones operativas en embalses clave como Guavio e Ituango.

La demanda no ayuda

Las proyecciones de la UPME ubican el consumo diario en una senda creciente hacia 2027, con valores que superan los 260 GWh/día en escenarios medios. XM modela ese comportamiento bajo condiciones de verano, cuando la oferta hídrica cae y la térmica debe cubrir el faltante.

De ahí las recomendaciones, que van más allá de la operación diaria.

“Se recomienda gestionar y anticipar… las acciones que han resultado de lecciones aprendidas de eventos El Niño anteriores”, recoge el documento.

En lo inmediato, XM plantea coordinar mantenimientos para no limitar generación, asegurar combustibles para plantas térmicas, acelerar la entrada de proyectos y monitorear la logística de regasificación. También pide revisar restricciones en embalses y detectar cuellos de botella en plantas térmicas.

Hay un tercer frente en el que todos los usuarios están inmersos: la demanda.

Aunque el informe se concentra en la operación, el contexto obliga a mirar el consumo. En episodios anteriores de El Niño, la reducción voluntaria de la demanda ayudó a estabilizar el sistema. Esta vez, con condiciones más exigentes, ese factor vuelve a ganar peso.

En este caso, sugiere “incentivar ahorros por disminución de consumos en demanda eléctrica”.

El frente regulatorio también aparece. XM propone adoptar mecanismos para que la demanda participe en la bolsa de energía, permitir la inyección de excedentes de autogeneración y definir reglas más claras en condiciones de baja hidrología. Incluso plantea revisar de forma estructural los estatutos de desabastecimiento y racionamiento.

Según XM, el sistema todavía tiene capacidad para responder, pero esa capacidad depende de anticipación, no de reacción.

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