El Laboratorio de la Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana realizó un reporte que muestra el panorama del acoso y otros problemas de convivencia escolar en Colombia. El reporte de esta problemática ha venido incrementando en los últimos años, pero el subregistro sigue siendo alto, de acuerdo con el informe.
Las cifras reportadas al Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar (SIUCE) del Ministerio de Educación Nacional, analizadas por el LEE, muestran que entre 2022 y 2025 hubo un incremento del 206 % en el número de casos de acoso escolar.
El acoso escolar comprende varias conductas que se encuentran categorizadas en acciones físicas, verbales, sexuales, relacionales y digitales que resultan en diferentes afectaciones a las personas que lo sufren. “Deterioro del bienestar psicológico, reducción del rendimiento académico, mayor riesgo de abandono escolar y trayectorias de ansiedad y depresión que pueden extenderse hasta la vida adulta”, señala el LEE en el documento.
En un país como Colombia, este tipo de conductas se suman a un contexto complejo, en el que las desigualdades sociales, económicas y vinculadas al conflicto armado también afectan la participación de niños, niñas y adolescentes en el sistema educativo.
En los últimos cuatro años, el Ministerio de Educación ha registrado un incremento preocupante: de 3.496 casos de acoso escolar reportados en 2022, se pasó a 10.695 en 2025. Solo entre 2024 y 2025 se presentaron 2.865 casos más.
“Este aumento puede interpretarse, por un lado, como resultado de una mayor capacidad del sistema educativo para identificar y reportar los casos, es decir, que más colegios reportan, los orientadores están mejor capacitados y la cultura institucional frente al acoso ha madurado”, asegura el LEE en un comunicado.
Uno de los análisis que soporta ese argumento, según el informe, es que muchos de los reportes están concentrados en algunas Secretarías de Educación, algo que, según el LEE, mostraría que la cultura del reporte de casos de acoso en los colegios no es algo extendido en todo el país.
Aunque puede que las capacidades de los colegios para reportar el acoso escolar estén mejorando, el incremento del 206 % en los cuatro años de análisis podría revelar otro problema: “también puede reflejar un incremento real de la violencia o una mayor visibilización de situaciones que antes eran normalizadas u ocultas”, advierte el Laboratorio.
Otros aspectos que advierten las cifras analizadas por los expertos es que las principales afectadas por el acoso escolar son las niñas, con seis de cada 10 casos, y que la mayoría de reportes se concentran en los grados 6° y 7°, en una edad promedio de 13 años.
Más de la mitad de los casos corresponden a agresiones físicas (52 %), seguidas por agresiones relacionales (20 %), verbales (12 %), de ciberbullying (8 %), gestuales (5 %), hurto (2 %) y expendio de sustancias (1 %).
El Laboratorio de la Economía de la Educación suma otro análisis a la disparidad en estas cifras: la violencia física, que supera ampliamente a otras categorías, es más fácil de identificar, pues deja secuelas evidentes. Sin embargo, puede haber un subregistro importante por desconocimiento de otro tipo de agresiones, como la exclusión social, la violencia sexual o la manipulación de vínculos afectivos.
“El ciberbullying, con 2.192 casos reportados y un crecimiento del 185% entre 2022 y 2025, representa un fenómeno que introduce cambios importantes frente a otras formas de violencia, ya que trasciende el espacio escolar, no se limita a horarios y amplifica sus efectos en el tiempo y el entorno digital”, asegura el Laboratorio en el comunicado.
También están empezando a aparecer reportes por nuevos tipos de violencia, como la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, una conducta que afecta principalmente a las adolescentes. En los cuatro años de análisis figuran cuatro reportes, una señal de que está empezando a reconocerse este tipo de conductas como parte del acoso escolar y que requiere atención por parte de las entidades del sector.
“Uno de los hallazgos más preocupantes es la presencia de 407 casos con ideación suicida, con un crecimiento del 233% entre 2022 y 2025, lo que plantea un reto urgente para la política pública en materia de salud mental y convivencia escolar”, advierte el LEE.
El panorama que revelan estas cifras, concluye el Laboratorio, muestra que la violencia a la que están expuestos los estudiantes está superando los límites del colegio y que requiere acciones que van más allá de las capacidades de las instituciones mismas.
Las recomendaciones que hacen desde el LEE, además de robustecer los sistemas de reporte de este tipo de violencias, incluyen tomar acciones preventivas que incluyan a las familias, pues en los hogares se origina uno de cada cuatro casos reportados. Además, centrar los esfuerzos en el período de transición hacia la secundaria, que es en donde se concentran la mayoría de los reportes.
Finalmente, hacen énfasis en que es necesario implementar el enfoque de género en las medidas que se tomen, pues hay una proporción importante de violencias que afectan a las niñas en edad escolar.
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