Graffitis, stickers y pendones que aparecieron en las últimas horas en algunos de los edificios de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, sede Bogotá, tienen inquieta a la comunidad académica. Según ha trascendido, se trata de mensajes amenazantes y de reclutamiento de grupos armados ilegales.
“Las expresiones de este tipo no tienen cabida en los claustros universitarios, los cuales deben ser espacios adecuados y seguros para toda la comunidad”, reaccionaron la Rectoría y la Vicerrectoría de la sede Bogotá en un comunicado.
Las directivas precisaron que los mensajes fueron detectados en distintos puntos de la facultad durante la jornada y que, tras conocer la situación, se activaron medidas inmediatas. En concreto, informaron que ya se dispusieron “las medidas logísticas y de seguridad necesarias para la recuperación de las fachadas y el retiro de los pendones”, con el objetivo de preservar los espacios institucionales.
En el pronunciamiento, además, se hace énfasis en el impacto que este tipo de hechos tiene sobre la comunidad. La Universidad expresó su “solidaridad con la Facultad de Ciencias Humanas” y advirtió que “toda nuestra comunidad es diversa y plural y no puede, ni debe, ser asociada con hechos de violencia”, en un contexto en el que, según señalan, personas de la comunidad “han recibido amenazas o instigaciones”, situaciones que ya habían sido denunciadas días atrás.
Finalmente, las directivas hicieron un llamado a la ciudadanía a rechazar este tipo de expresiones, al considerar que “no contribuyen a la construcción de paz y convivencia en la sede Bogotá”, y reiteraron su compromiso institucional con iniciativas centradas en el cuidado, la dignidad y la vida dentro del campus.
Amenazas durante los últimos meses
Esto se une a una serie de hechos que vienen ocurriendo en la sede Bogotá desde hace algunos meses. En octubre de 2025, reportamos que las directivas de la Universidad Nacional ya habían alertado sobre “amenazas de uso de artefactos explosivos” contra la Ciudad Universitaria, así como “intimidaciones circuladas por redes” y hechos de violencia política contra procesos de representación estudiantil.
En ese momento, la institución también denunció amenazas de muerte contra integrantes de la División de Vigilancia y Seguridad, que incluían mensajes en redes sociales, grafitis en el campus y advertencias directas. Según señalaron, estos hechos constituían “un atentado no solo contra nuestras vidas, sino contra el principio de autonomía universitaria”. Frente a ese panorama, la Universidad advirtió que estas acciones “son contrarias a la vida académica y democrática” y reiteró que “ninguna forma de amenaza, provocación o manipulación mediática puede tener cabida” en un espacio dedicado al pensamiento libre y la deliberación.
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