31 Oct 2015 - 5:36 p. m.

El SUE, una oportunidad para la educación superior pública

Dos investigadores analizan los impactos de la Ley 30 en el sistema educativo colombiano.

Laura Casas Gutiérrez y Jorge Hernán Cárdenas S.

 
La Ley 30 se ocupó del tema del Sistema Universitario Estatal. En efecto, los legisladores le dieron al Sistema Universitario Nacional (SUE) atención y lo incluyeron en un capítulo de dicha ley, lo que claramente hace del SUE un asunto importante dentro de la norma al ameritar un apartado especial. Han pasado desde entonces más de 20 años, tiempo ya más que prudencial para retomar el tema y valorar avances y retos, y poner en perspectiva la pertinencia del SUE y la experiencia vivida, que claramente contrasta con la voluntad del legislador.
 
Las finalidades del SUE invitaban a encontrar formas innovadoras para usar de la mejor forma todos los recursos de la educación superior. Los legisladores fueron claros en el objeto de un Sistema Universitario Estatal, integrando todas universidades públicas del país, con el fin de “Racionalizar y optimizar los recursos humanos, físicos y técnicos y financieros; implementar la transferencia de estudiantes, el intercambio de docentes, la creación o fusión de programas académicos y de investigación, la creación de programas académicos conjuntos; y crear condiciones para la realización de evaluación en las instituciones pertenecientes al sistema”.  
 
El desarrollo de la Ley 30 en materia de SUE, sin embargo, ha sido muy limitado. Particularmente los desarrollos son derivados exclusivamente del artículo 87 de la Ley 30. Es decir, el SUE suele circunscribir a cómo distribuir recursos adicionales dentro de los entes universitarios autónomos. Pero el SUE no ha tenido un desarrollo especial en movilidad, en creación de programas conjuntos, ni en procurar una especialización y colaboración entre las instituciones, o en procurar formas innovadoras de trabajo colaborativo. Así mismo, no hay una reglamentación particular para su funcionamiento. 
 
La especialización de las instituciones públicas de Educación Superior se ha dado espontáneamente, pero no es el resultado de un determinado énfasis normativo. Tampoco se conocen reglamentaciones posteriores y desarrollos normativos del Ministerio de Educación Nacional (MEN) ulteriores de la Ley 30. 
 
Según el artículo 82, estas acciones quedan en cabeza del (MEN). La facultad para reglamentar el SUE no se ha ejercido cabalmente, con la excepción de la fórmula de repartición de los recursos, donde el trabajo si ha sido considerable e importante.
 
En virtud de lo anterior, el SUE sería una realidad si pudiesen evidenciarse algunos de los siguientes puntos:
 
•       Transferencia fácil de estudiantes, siempre y cuando se excedan y/o cumplan estándares y niveles de calidad predefinidos. 
•       Convenios agiles para la pasantía y movilidad de profesores, que permitan su desarrollo y el servicio a instituciones del sistema.
•       Existencia de programas académicos conjuntos, que evidencien trabajo colaborativo y trabajos de investigación conjunto
•       Algún modelo de evaluación entre las instituciones para garantizar su interoperabilidad.
 
La conclusión es que en estos 20 años el desarrollo del SUE es mínimo. Tampoco puede inferirse que hay que proponer un SUE a toda costa, pues las instituciones son disimiles, pero justamente por ser tan diferentes se crea un espacio para colaborar.
 
El SUE podría afianzar su razón de ser en procurar incentivos a la alta calidad. Por ejemplo, movilidad para estudiantes con mayor ICFES y alto rendimiento académico; movilidad de profesores de los centros más avanzados a los de menor nivel relativo; apoyo adicional y preferente a programas nacionales de formación doctoral de profesores de todo el sistema, buscando subir el nivel de todos los profesores que hacen parte del SUE y dando más trabajo a las instituciones líderes en investigación. El SUE podría estimular el trabajo de grupos de investigación que logren verdaderos espacios colaborativos entre estudiantes y las instituciones del SUE.
 

Carácter / Educación superiorOficialNo OficialTotal
Universidad324981
Institución Universitaria / Escuela tecnológica2893121
Institución tecnológica123951
Institución técnica profesional92635
Total62207288
 

¿Qué entendemos por un Sistema de las Universidades? Por sistema estamos hablando de un conjunto de elementos interrelacionados, que interactúan entre sí, para lograr un objetivo común. Es así que, y siguiendo a Ackoff (1972), podríamos comenzar a entender el sistema universitario estatal como un conjunto de instituciones de educación superior (cada una de los 32 entes universitarios autónomos), y el MEN y el CESU que tienen un propósito específico: atender de la mejor forma todas las exigencias de la Educación Superior del país, identificando brechas y opciones para que estas entidades puedan organizarse y funcionar mejor.

El objetivo del SUE parecerían claros a simple vista: elevar la calidad, pertinencia e innovación de la Educación Superior Pública en el país. Hay varios parámetros que debe tener en cuenta el SUE para llegar a constituirse como un sistema robusto que pueda influir realmente en la educación superior: articulación, integración, interacción, circulación, redes y acceso: La articulación hace referencia al trabajo en conjunto de las diversas universidades para lograr constituir el sistema, siendo así, el desarrollo de canales de comunicación, el desarrollo de programas colaborativos, el intercambio de experiencias, el soporte institucional, entre otros harían parte de este campo. La integración sería la posibilidad de que las distintas universidades hagan parte del sistema como actores reales, cuyo rol y objetivos están definidos con base en las necesidades del sistema, las de cada universidad y unas claras reglas de juego.

La interacción se plantea entre los entes internos de cada institución, el SUE; las universidades privadas, el sector productivo y otras instituciones. La circulación es parte de la articulación y hace referencia a la necesidad de facilitar el intercambio entre las diferentes partes del sistema, ya sea el intercambio físico (la movilidad estudiantil, de profesores y de planta), o la circulación de ideas, proyectos y del conocimiento en general. Las redes, por su parte, son necesarias para generar e iniciar la discusión de los intercambios entre el sistema y actores externos tanto nacionales como internacionales.

El intercambio y la colaboración son acciones que deben ser aplicadas a la infinidad de temas que hacen parte de la vida de las IES. Para llevar acabo lo anterior una de las grandes metas que debe plantearse el SUE es la especialización dentro del sistema. Esto quiere decir que no todas las entidades van a cumplir una misma función, sino que se requiere entender la naturaleza de cada Universidad, su enfoque particular, y desde allí articularla de la mejor forma con las demás.

En muchos casos la razón de ser de cada universidad pública está ligada a responder a las necesidades locales y atender todas las necesidades en su territorio, a resolver las necesidades de sus estudiantes y de la comunidad a la cual sirve y a jugar un papel en la dimensión nacional. Si miramos el panorama nacional, encontramos que la fortaleza de algunas de las universidades es la investigación, son estas instituciones las que en teoría deben asumir el liderazgo en estudios de posgrado y doctorales; y son estas las que deben servir como punto de apoyo a las universidades que apenas están empezando a incursionar en este campo.

Una de las actuaciones más importantes y que da fuerza al sistema es la posibilidad real de transferencia y movilidad de estudiantes calificados, y de pasantías de los profesores y demás miembros dentro del sistema. Es importante que los estudiantes que hacen parte de las diferentes instituciones tengan la posibilidad de elegir entre las alternativas que el país ofrece, según sus capacidades e intereses, y que ayudarán tanto a fortalecer su camino profesional, como a las instituciones de las cuales hagan parte, sin necesidad de tener que salir del sistema o recomenzar una nueva carrera. Lo mismo aplica para los profesores, quienes pueden ser grandes motores de mejoras y cambios para los diferentes programas a nivel nacional. Sin contar que a partir de este punto será más viable desarrollar verdaderos programas en conjunto, donde se puedan utilizar las ventajas que brinda cada institución educativa. El SUE no puede destruir los niveles de calidad más altos alcanzados en algunas instituciones.

La movilidad estaría garantizada si se demuestra que los estudiantes reúnen las altas condiciones de calidad establecidas de las instituciones de destino. La Misión Nacional para la Modernización de la Universidad Pública, un antecedente relevante En el gobierno Gaviria creó en 1993 con el liderazgo de Darío Bustamante Roldán y de un grupo de expertos, la Misión Nacional para la Modernización de la Universidad Pública, el informe fue visionario y cubrió múltiples temas pertinentes, pero a pesar de este aporte el tema SUE luego marchitó.

Aunque fue publicado en 1995, el informe final de la Misión Nacional para la Modernización de la universidad pública, conserva toda validez y tiene varias ideas fuerza que aportar y retomar para el estudio del desarrollo del SUE en Colombia. La Misión parte de la premisa que hay que confrontar cierta dispersión y desarticulación, junto con los grandes desequilibrios regionales de las universidades públicas, que son causa de la debilidad académica del país y la baja calidad. El sistema debe entonces confrontar el aislamiento y dar incentivos que promuevan la calidad y el mejoramiento.

En primer lugar, el estudio menciona los principales objetivos del SUE: romper el aislamiento entre universidades, eliminar los desequilibrios de la calidad, plantear un adecuado manejo de los recursos para que estos puedan ser orientados y transferidos de acuerdo a las necesidades de cada institución dentro del sistema. Así mismo, el SUE también planea el mayor acceso a los recursos mundiales de conocimiento para todas las IES públicas, y la necesidad de una integración orgánica.

El sistema necesita resolver una pregunta imperante: ¿Qué es lo que se propone? Hay que contestar con precisión cuáles son sus ventajas o fortalezas como universidad pública frente a las necesidades de formación de la sociedad colombiana, y cómo se puede alcanzar esto a partir de los planes de desarrollo de las Instituciones y los incentivos del SUE. Desde un comienzo es claro que el sistema necesita partir de la autonomía administrativa y financiera, y que para resolver esto debe plantearse una estructura sistémica clara y articulada, que pueda negociar con el gobierno nacional y dialogar y generar planes de acción en conjunto con el Ministerio de Educación, quien podría ayudar a diseñar las políticas. El sistema además tiene como deber fundamental reflexionar constantemente sobre la educación superior en Colombia.

Es decir, parte de su trabajo como sistema es orientar, frente a las necesidades locales y los paradigmas globales, la educación que el país necesita y que se debe brindar. Cabe mencionar que el SUE también debe comenzar a desarrollar una coherencia de todos los niveles: educación superior, educación media y educación básica del país, coherencia que hace mucha falta, ya que el sistema superior termina asumiendo el impacto de las falencias del sistema medio y bajo de educación, pero no se da ninguna comunicación constructiva entre niveles.

En este sentido es necesario el permanente intercambio y creación de redes entre la educación media y la educación superior, con el fin de fortalecer el bagaje académico de los estudiantes, y prepararlos para un mejor desempeño en las universidades. Asimismo, el sistema debe tener en cuenta que es importante ampliar las posibilidades y las alternativas de formación más allá del sistema educativo, se necesita desarrollar un concepto de educación permanente que ayude a que diversos sectores de la sociedad puedan acceder a la educación universitaria. También hay que mencionar la importancia de las regiones y la necesidad de fortalecer y estrechar las estructuras y conexiones entre las diferentes regiones y los centros urbanos.

El sistema necesita acercarse a la comunidad y entender sus necesidades. La modernización de la universidad hace necesaria la creación de cátedras abiertas que ayuden a la universidad a ser parte de la ciudad y del territorio. De hecho, ahora más que nunca, el sistema debe tener una mirada regional y local, ya que con el proceso de postconflicto la necesidad de reactivar los espacios territoriales que han sido aislados por la guerra y el narcotráfico es imperante. Otro punto importante es la necesidad de encontrar áreas de convergencia en la investigación y el desarrollo tecnológico, en las cuales se deben involucrar a las empresas y al sector productivo de la sociedad. La universidad pública necesita crear alianzas estratégicas con el fin de generar conocimiento, recursos propios, y programas que lleven a la innovación y al desarrollo de la investigación como lo son, por ejemplo, los parques industriales, científicos y tecnológicos, empresas de investigación y programas de capacitación.

Asimismo, el sistema debe crear un programa serio de protección a la innovación y la investigación. Las universidades públicas van a tener un papel de suma importancia en el escenario del pos acuerdo y en las oportunidades del desarrollo rural en Colombia. Uno de sus grandes campos de acción va a ser el sector agrario, que no solo por el prolongado conflicto sino por la coyuntura global de los últimos tiempos necesita reactivarse para el bienestar de toda la sociedad colombiana. Por último, es necesario mencionar la importancia de la gestión administrativa y financiera, con un Fondo para el Desarrollo de la Universidad Pública, un modelo de costos común, unos sistemas de información habilitantes, etc., tal como lo propuso la Misión, entre muchos otros temas.

Algunas experiencias nacionales actuales del trabajo entre universidades Existen algunas importantes experiencias regionales, tal como el SUE Costa Caribe que contribuye para aprovechar capacidades de este sistema universitario en esa parte del país, con todo, su desarrollo es limitado. En este momento está en gestación y es prometedor el SUE Bogotá Región, donde se quiere integrar universidades de Bogotá y la región cercana, entre estas la Universidad Nacional, la Universidad Distrital y la Pedagógica, entre otras. Se está planteando que las funciones serían las mismas que presenta la Ley 30. Es muy probable que el SUE Bogotá Región, tendría como invitados a los Secretarios de Educación, de Bogotá y la región, que podría ser la Región RAPE.

En el sector universitario se han desarrollado otras experiencias muy relevantes y que requieren ser estudiadas de trabajo colaborativo entre universidades, muchas de estas son de tipo colaboración público-privado. Algunos ejemplos El premio a las mejores monografías de grado, Otto de Greiff, es un esfuerzo de 8 universidades públicas y privadas. Ya va en la versión 19 del premio anual, lo que muestra, en este campo particular, 19 años de activismo y trabajo colaborativo entre universidades. El G8 en Medellín, creado hace cerca de 10 años, reúne 8 importantes universidades de esta ciudad, y tiene avances en compartir recursos tales como bibliotecas y laboratorios y entre las universidades participantes (públicas y privadas). También se ocupa de la tarea de atraer jóvenes a las universidades de Medellín para orientarlos en la mejor carrera dentro en la ciudad. Otra tarea que hace el G8 es la adquisición de banda ancha, logrando unos mejores precios por la compra en bloque.

Por su parte, en el eje cafetero opera el Convenio Suma, que es el Sistema Universitario de Manizales, una fuerte alianza entre 6 importantes universidades regionales, unas de origen público y otras privadas. Igual sucede en Cali con la Alianza de Universidades, creada en 2013 y que convoca las 5 principales universidades de la ciudad, con un foco en potenciar conocimientos de los investigadores y abordar de manera conjunta temas urbanos y regionales. Es muy prometedor este esfuerzo. Llama la atención que algunas de estas experiencias se han dado también entre instituciones públicas y privadas y han desbordado el marco de la Ley.

Podríamos decir entonces, que en ausencia de un desarrollo propio del SUE, si han aparecido otras opciones relevantes. Así, 20 años después de la Ley 30, uno debe concluir que las universidades públicas son muy fuertes hoy, pero el SUE no lo es, pero ha habido otras propuestas. El SUE como tal no tiene mayor innovación o materialidad en las propuestas de la universidad pública colombiana. Un SUE fuerte demandaría cierto grado de especialidad entre instituciones públicas para que no todas hagan lo mismo. En el caso chileno sobresale el Consorcio de Universidades del Estado, que comprende y valora la necesidad de formar una red integrada por las 18 Universidades del Estado y los futuros 15 Centros de Formación Técnica Estatales o Institutos Tecnológicos Estatales. Este consorcio está dando apoyo a proyectos de investigación en los que participen las universidades estatales. En particular se estimula la investigación en áreas de interés nacional, tales como: “cambio climático, energía, medio ambiente, recursos hídricos, minería, pedagogía, telemedicina, entre muchos otros temas”.

Asimismo, es importante anotar que se presta especial atención a las universidades rezagadas, con este fin se tiene un plan especial para universidades estatales históricamente postergadas. También se presta especial atención a la atracción de académicos e investigadores de alto nivel en regiones, como una forma de contrarrestar los desequilibrios regionales. Un tema que hace parte de sus políticas, es un programa permanente de incentivo al retiro.

Es necesario reconocer el trabajo de académicos y funcionarios que han cumplido sus tareas y se encuentran en edad de jubilación, y esta también es una forma de renovar. Otro punto previsto es la creación de un fondo destinado a la conservación de la infraestructura universitaria estatal proporcional a la valorización de estos bienes, que reconoce que el estado no contribuye lo suficiente en esta área. Otro ejemplo es el caso de los Estados Unidos, con sistemas universitarios como SUNY, la Universidad Estatal de Nueva York, que aunque no es un sistema nacional puede ser un referente. SUNY presenta la necesaria especialización universitaria, donde algunos campus están enfocados en investigación y son los que desarrollan programas doctorales de alta calidad, mientras que otros campus universitarios se dedican a las carreras técnicas o profesionales, pero aun así comparten núcleos de conocimientos básicos, bajo un pensum específico que facilita la movilidad universitaria. Siendo así, los estudiantes que tienen la competencia y desean avanzar en su carrera profesional pueden aplicar a las diferentes sedes del sistema, donde, según el caso, se les reconoce las clases que hacen parte del núcleo básico. También tienen la facilidad, dado el caso, de elegir clases en otras universidades que pueden cursar como parte de sus estudios.

A manera de conclusión En conclusión, el SUE es importante para el país. Debe construirse sobre la premisa de estimular la calidad y responder a las necesidades del país. Debe contribuir a fortalecer la dimensión pública del sistema. Desde la misión para la Modernización de la Universidad Pública se pensó en un sistema para buscar y compartir la excelencia, para construir alrededor de la calidad. Por lo tanto el SUE no puede ser visto como una amenaza para las instituciones más consolidadas. Al contrario, es una gran oportunidad para profundizar el papel de estas instituciones. El SUE sería un mecanismo centrado en la calidad, y cuya razón básica sería estimular la calidad en todo el sistema público y aprovechar las instituciones más sólidas para afianzar el trabajo conjunto.

Los instrumentos de este sistema deben ser todos de impulso de la calidad y deben plantear la mayor y mejor interacción de actores, inhibiendo el aislamiento, y buscando construir nuevos vínculos y relaciones vigorosas con un enfoque más académico al interior del sistema. Claramente esta discusión tiene vigencia y no está superada en la educación superior del país. Es curioso que las relaciones entre instituciones se estén dando en diferentes regiones del país, lo cual es positivo, pero llama la atención que se han dado entre instituciones públicas y privadas. Mientras que la dimensión pública del SUE poco se ha construido. En suma, existen 32 universidades oficiales, y otras 49 Instituciones de Educación Superior de origen público (Incluyendo escuelas tecnológicas), es decir, en total 62 instituciones oficiales que serían mucho más poderosas si aprendieran a trabajar en conjunto y de manera colaborativa. Este es un reto formidable y reclama renovada atención y vale la pena activar un mayor trabajo en este campo. Imaginemos todo lo que se avanzaría si las instituciones compartieran de manera inteligente acceso a bases de datos, recursos bibliográficos, laboratorios, parques de innovación, sistemas de información, trabajos de investigación, etc. Es mucho lo que podría avanzarse en fortalecer la educación.

 

Alianza Universitaria (11 años de trabajo)Universidades ParticipantesFoco o razón de ser de la Alianza
G8 (Medellín)Universidad de Antioquia, Universidad Nacional Sede Medellín, la Pontificia Bolivariana, EAFIT, el Ces, Universidad de Medellín, la Universidad la Sallista y la Escuela de Ingeniería de Antioquia.Han impulsado proyectos tales como la creación de la ´Red de alta velocidad´; el trabajo con las bibliotecas de las universidades que integran el grupo; el avance de la alianza universidad, empresa, Estado, entre otros programas conjuntos.
Alianza de Universidades (Cali)Universidad Autónoma de Occidente, la Pontificia Universidad Javeriana-Cali, la Universidad de San Buenaventura-Cali, la Universidad del Valle y el ICESITiene por objeto trabajar con las 5 principales universidades de la ciudad, y el objeto de potenciar conocimientos de los investigadores y abordar de manera conjunta temas urbanos y regionales.
Grupo Suma (Manizales)Universidad Nacional de Colombia-Sede Manizales, Universidad de Manizales, Universidad Autónoma de Manizales, Universidad Católica de Manizales, Fundación Universitaria Luis AmigóSi apuesta es Manizales como ciudad del conocimiento y ciudad universitaria.
Premio Otto de Greiff (Nacional)Universidad Nacional de Colombia, Universidad de Antioquia, Universidad de los Andes, Universidad Pontificia Bolivariana, EAFIT, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad del Norte, Universidad del Rosario, Universidad Industrial de Santander y Universidad del Valle.Es un concurso de mejores proyectos de grado y en particular se evalúan los mejores trabajos de pregrado, realizados en cada una de las Universidades miembros.
Renata (Nacional)Está conformada por un grupo muy grande de las Universidades del país.RENATA será en 2018 el principal aliado estratégico del SNCTI, como un elemento transformador de país. En el contexto de la sociedad del conocimiento, RENATA tiene por objeto promover el desarrollo de la infraestructura y servicios de la red de alta velocidad, su uso y apropiación.
 

* Este texto se preparó conjuntamente para El Espectador y para el Observatorio de la Educación Superior del país.

 

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