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Formación docente, un pilar de la calidad educativa.:¿Qué debe mejorar Colombia?

La inversión en la formación docente es una de las estrategias más costoefectivas para mejorar los resultados educativos. Pero en Colombia, aún tiene muchos retos por superar.

Laura Arbeláez*
03 de octubre de 2024 - 02:19 a. m.
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En el panorama educativo de Colombia, la formación docente constituye un pilar fundamental que sostiene la calidad educativa. El impacto de una formación docente robusta se refleja no solo en el desempeño académico de sus estudiantes, sino también en la reducción de la deserción escolar y una mayor equidad educativa. Por tanto, la relevancia de la formación pedagógica no puede ser subestimada, pues de la preparación de los educadores depende en buena medida la apropiación del conocimiento de estudiantes que en un futuro aportarán al desarrollo del país.

En términos de la preparación inicial de los docentes, la calidad de las facultades de educación es un factor determinante. Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), la preparación inicial comprende la formación previa al servicio y durante los primeros años de docencia. En Colombia, existen alrededor de 350 programas de formación de maestros a nivel de licenciatura, pero no todos cumplen con los estándares de calidad requeridos. La evaluación y acreditación de estos programas, liderada por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), ha permitido identificar áreas críticas que necesitan mejoras, tales como el currículo, la infraestructura y la cualificación del cuerpo docente.

Según el cuestionario auxiliar para docentes de estudiantes que participaron en las pruebas PISA 2022 y que recoge información de su caracterización y prácticas en el aula, Colombia, en comparación a sus contrapartes suramericanas, estuvo entre los países con menor proporción de docentes que asistieron a un instituto educativo elegible para educar docentes (78% versus el 89% de los docentes en Brasil y Alemania).

No obstante, la formación docente no debe limitarse al pregrado. Precisamente, un docente bien formado no solo posee conocimientos sólidos en su área de enseñanza, sino que también maneja y se actualiza sobre herramientas pedagógicas que facilitan el aprendizaje y fomentan el pensamiento crítico. La capacitación continua de calidad debe promover metodologías innovadoras, inclusivas y adaptadas a los diferentes estilos de aprendizaje.

El mismo cuestionario de PISA 2022 muestra que Colombia estuvo entre los países con menor proporción de docentes que completaron un programa de formación de más de un año, que los preparara adecuadamente para ingresar al aula (55%. versus un 68% en Brasil), y entre aquellos con mayor proporción de docentes que no participaron en programas de desarrollo profesional durante el último año (28%, frente al 13% de Brasil). Estos datos cuestionan la efectividad, en promedio, de los programas de desarrollo profesional existentes, al menos del nivel de educación media, y plantean interrogantes sobre la motivación de los docentes para participar en ellos.

Con respecto a las temáticas incluidas en los programas de formación continua, este cuestionario de PISA reporta que Colombia estuvo entre los países, en comparación a sus contrapartes suramericanas, con menor proporción de docentes que afirmaron haber asistido a programas formativos, que incluyeron las competencias pedagógicas en la enseñanza (4 puntos por debajo de Brasil), enseñanza en un entorno multicultural (6 puntos por debajo de Brasil) y enseñanza a estudiantes con necesidades especiales (14 puntos por debajo de Brasil).

Por otro lado, el estudio internacional TALIS 2018 (Teaching and Learning International Survey) concluyó que la formación de docentes en Colombia a menudo sigue un enfoque estandarizado, sin considerar las particularidades regionales y culturales. Este punto invita a una reflexión sobre el nivel de flexibilidad y adaptabilidad en estos programas de formación.

Sin duda, la formación docente orientada al aprendizaje efectivo de los niños y niñas es un elemento fundamental para mejorar la calidad educativa en Colombia. La UNESCO destaca que la inversión en la formación docente es una de las estrategias más costoefectivas para mejorar los resultados educativos. Por tanto, es necesario implementar políticas públicas que fortalezcan la formación inicial y continua de los docentes, garantizando recursos adecuados y un seguimiento riguroso de los programas de capacitación con énfasis en los resultados de aprendizaje que al final se ven reflejados en sus estudiantes. Esta formación debe ser robusta, integral y contextualizada para atender las necesidades específicas de cada región del país, a la vez que promueve una participación activa de los docentes en la mejora continua de las prácticas pedagógicas.

*Investigadora del Laboratorio de Economía de la Educación – LEE de la Universidad Javeriana

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Por Laura Arbeláez*

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