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6 Mar 2021 - 2:00 a. m.

“Los maestros deberían ser priorizados en las campañas de vacunación”

La italiana Stefania Giannini fue nombrada subdirectora general de Educación de la Unesco en 2018, cargo que mantiene hoy en día. Considera que ver a los profesores como trabajadores de primera línea ayudará a que los colegios permanezcan abiertos.

María Mónica Monsalve S. / @mariamonic91

Stefania Giannini es subdirectora general de Educación de la Unesco.
Stefania Giannini es subdirectora general de Educación de la Unesco.
Foto: Éder Rodríguez

Empecemos con una pregunta que varios se están haciendo. ¿Fue un error cerrar los colegios?

No definiría como error una decisión política tan dolorosa. Pero lo que sí podemos decir es que cuanto más tiempo estén cerrados los colegios, mayor es el riesgo de una catástrofe generacional, como lo mencionó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, el año pasado. (Lea acá todas las entrevistas del especial “Un año de la pandemia”)

¿Cuántos niños se vieron afectados por el cierre de escuelas?

Durante el pico de la pandemia se estima que más del 90 % de la población total de estudiantes mundial se vio afectada. Aunque una gran parte de las comunidades pudieron continuar con su educación de forma virtual, sabemos que el 50 % de los alumnos a escala global no tienen acceso a internet. Esto quiere decir que alrededor de 6.000 millones de niños llegaron a un punto muerto, sin derecho a la educación.

Otro dato importante. Unesco estima que, a escala nacional, la mayoría de los colegios cerraron durante quince semanas. En Latinoamérica la cifra es aún más agresiva, porque es de 32 semanas. En Colombia, por ejemplo, se alcanzaron las 33 y 34 semanas. Esto implica un desafío, porque hay mucho para recuperar y evaluar. Los niños que estaban retrasados ahora lo estarán más. Así que después de la salud, la educación es el sector público que se ha visto más afectado por el COVID-19.

En varias ocasiones ha mencionado que volver al colegio es solo el primer paso, porque quedan varios retos. ¿Cuáles son?

Nuestro primer mensaje es abrir los colegios y mantenerlos abiertos de forma segura. Aclarando eso, puedo mencionar otras prioridades que hemos visto. Una es evaluar la pérdida de aprendizaje y buscar un nivel de igualdad. Los niños perdieron un año académico y quizá pierdan uno más, por eso se debe invertir en acciones que remedien esto y un programa para ponerse al día. El otro reto importante tiene que ver con la educación digital y con dispositivos. La tecnología es un camino para asegurar la continuidad de la educación, pero no es para todo el mundo en todos lados. Una prioridad, entonces, es cerrar esta brecha y tratar de enfocarnos en los niños mas marginados. Lo último es encontrar un balance entre el derecho a la salud y a la educación, y para esto los gobiernos deberán ser innovadores. (Acá: “Nunca imaginé que estaríamos educando por radio en este momento de la historia”)

¿Cuánto le tomará a Latinoamérica recuperar su estatus educativo, tanto en calidad como en acceso?

Es muy difícil de saber, porque estamos siguiendo la solución de la crisis sanitaria. El verano pasado nos era imposible imaginar la situación que vivimos hoy. Lo que sé es que en Latinoamérica el reto será enorme, porque existe un índice alto de alumnos que abandonan el colegio. Ese número se hará más grande.

Sabemos que la educación es clave en la primera infancia. ¿Cuáles son los daños colaterales que implica que este grupo no fuera al colegio?

Desde el principio de la pandemia sabíamos que el mayor reto de la educación digital estaba con los estudiantes de preescolar y primaria, porque no son tan autónomos y muchas veces la familia no les puede dar todas las herramientas. Por esto muchos colegios priorizaron a este segmento para que volviera a las aulas presenciales. De hecho, en enero de este año lanzamos una alianza global para sensibilizar a los gobiernos para que financien su educación y reduzcan el impacto de la crisis en la primera infancia. Sabemos que lo que aprendes en lo que llamamos los primeros mil días de vida hará parte de lo que serás como adulto y ciudadano.

Como lo mencionó, la pandemia incrementó el número de estudiantes que dejan el colegio. ¿Cómo seguir haciendo la educación más atractiva?

Hemos calculado estos números y estimamos que, a final del año pasado, 25 millones de niños dejaron el colegio. Parte del paquete de recuperación del que estaba hablando es sobre acercarse a los niños más vulnerables, porque muchas veces no dejan el colegio por elección, les toca.

¿Aprendimos algo positivo que deba permanecer incluso cuando se acabe la pandemia?

Sí, y puedo dar unas palabras que resumen el lado bueno de la pandemia. Lo primero es la solidaridad intencional y el multilateralismo. La segunda palabra clave es la innovación. Cuando somos forzados a cambiar lo que hacemos, de la noche a la mañana, nos adaptamos al sistema, de una forma ágil, rápida, que antes no habríamos pensado. Lo tercero es que nos vimos obligados a reimaginar la educación. Casi nunca tenemos tiempo de pensar cómo será la educación para el 2050, por ejemplo, y esta pandemia nos obligó a hacerlo. Ha sido una buena oportunidad para recuperarnos de una mejor manera, para soñar que la educación será clave en el desarrollo. (Lea: “Deberíamos considerar las vacunas como bienes públicos globales”)

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