Durante cuatro meses, Ana María Escallón, curadora del nuevo museo de artes visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, junto a Isabel Bernaza, directora del mismo, recorrieron el equilibrado y cálido mundo de óvalos y rectángulos del maestro bogotano Manuel Hernández. Su tarea no era otra que seleccionar, entre una colección de más de 1.500 dibujos guardados con recelo por el propio artista, una muestra que revelara los aciertos creadores pero también las búsquedas y secretos del pintor.
El resultado son los 160 dibujos y 80 bocetos que constituyen la exposición permanente del museo, instalado en un moderno edificio construido para acoger variadas propuestas plásticas como video, instalación, dibujo, performance y fotografía.
"Bienvenidos a sus dibujos, en los que se evidencia la lectura directa que existe entre la mano y el pensamiento. En ella el maestro nos muestra la experiencia de un oficio que lo enfrenta de muchas formas y con variadas técnicas, porque, en su vida, la creación ha girado entre la investigación y la experimentación", comentó José Fernando Isaza, rector de la universidad Jorge Tadeo, durante la inauguración del museo.
Cambio de rumbo
Manuel Hernández estudió arte en la Universidad Nacional y en 1948 viajó, gracias a una beca, a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile. Allí comenzaría a tomar distancia de los preceptos, todavía costumbristas, que ordenaban la pintura colombiana. Más adelante, en 1961, ganaría el Premio Nacional de Pintura, y emprendería su periplo a Italia en busca de nuevos caminos creadores.
Según su esposa, Pilar, aquel momento representa un punto de quiebre: "Dejó atrás la figuración y empezó a experimentar primero con el blanco y el negro y luego con otros colores. Fue un golpe difícil de captar, porque el premio lo había ganado por otro tipo de pintura".
Desde entonces, cualquier papel, servilleta, hoja de cuaderno o pliego, le ha servido a Manuel Hernández en su búsqueda del equilibrio entre las formas geométricas y las tonalidades. "Los horarios de los días de la semana no existen cuando a uno lo sobrecoge la intención de crear", le dijo el maestro Hernández a Ana María Escallón durante una de sus visitas.
La edición de un catálogo impecable, con los dibujos y textos del propio pintor, revelan que Ana María Escallón no sólo estaba atenta, durante el tiempo de la curaduría, a los trazos consignados en aquel archivo escondido por tantos años de las miradas ajenas, sino también a tender trampas verbales para lograr una confesión del pintor.
"Manejo dos formas geométricas: el óvalo y el rectángulo en todas sus combinaciones posibles. En esas combinaciones encuentro lo armónico. El óvalo es una forma abierta y el rectángulo es cerrado", es la explicación sintética del propio pintor sobre su búsqueda.
Para Ana María, en tiempos de cambios continuos, donde hasta las leyes de la física se alteran y quedan en entredicho, la obra y el trabajo incansable de Manuel Hernández recuerdan que lo esencial existe, "a él le importa la ética de los signos silentes. No en vano pinta el silencio en silencio".
Para el ojo crítico de la curadora, en la colección se encuentran dispersas suficientes pistas sobre las influencias del maestro: Piero della Francesca, Manet, Cézanne y Picasso. También Paul Klee, de quien aprende la versatilidad de la técnica, y Emilio Pettoruti, cubista argentino, quien en los comienzos de su carrera le enseñó las transiciones entre lo cálido y lo frío. La lista la completarían Roberto Matta, surrealista chileno, Jesús Soto y Piet Mondrian, con quienes descubrió la opción de reducir la expresión a cuadros y rectángulos, y por supuesto, a los norteamericanos Jackson Pollock, Robert Motherwell, Morris Louis o Roy Lichtenstein.
"No era un dibujo para mostrar sino para guardar", dice su esposa, quien ha estado atenta a cada uno de los esfuerzos para organizar esta colección. Sin embargo, ahora que aguardan por la mirada de los visitantes del nuevo museo, cobran un significado nuevo según José Fernando Isaza: "Son una enseñanza de vida, porque a Manuel Hernández le interesa que conozcamos las batallas de un artista y aprendamos que perseverar en la vocación no es posible sin fuerza de espíritu, constancia y dedicación".