La Universidad Jorge Tadeo Lozano, una de las más importantes del país con más de 12.000 alumnos entre pregrado, posgrado y educación continua, tiene hace unos días un nuevo rector. Se trata de Francisco José Lloreda, exministro de Educación entre 2000 y 2002 durante el gobierno Pastrana y, más recientemente, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) entre 2014 y 2023. Justamente el pasado 19 de febrero presentó su nuevo libro ‘Los santos óleos. Agonía de la industria petrolera en Colombia’.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Como lo asegura en entrevista con este diario, Lloreda acepta asumir el cargo en medio de una situación de cambio para las universidades en Colombia, pero considera que esto es, a la vez, un espacio de oportunidades. “Hay cambios claros como lo que ocurre en la pirámide demográfica que hacen que hacia adelante haya un número menor de jóvenes, y por lo tanto de estudiantes. Pero yo veo una oportunidad a diferencia de lo que algunos creen”, asegura en entrevista con este diario.
Frente a la financiación de las matrículas universitarias, Lloreda aseguró que ve con “mucha disposición” el rol del sector financiero, pero advirtió que el Gobierno Nacional debe respaldar estos esfuerzos para garantizar el acceso a la educación superior.
El nuevo rector de la U. Tadeo, en diálogo con El Espectador, habla sobre sus planes para la universidad, sus opiniones sobre el actual modelo de educación superior y los retos que tienen que enfrentar las instituciones de educación superior para mantener su atractivo para las nuevas generaciones, así como para atajar los retos que trae consigo la inteligencia artificial.
¿Qué lo motivó a regresar al sector educativo luego de su paso por la industria de los hidrocarburos?
Siempre he creído que la educación es un pilar fundamental de la sociedad y he mantenido vínculos estrechos con la academia. Como ministro participé en la formulación de políticas de educación superior y, hace más de dos años, me invitaron a integrar el consejo directivo de la Tadeo. Con ello inició mi regreso al sector educativo. Con esta designación he recibido un voto de confianza de la comunidad para ser su rector.
La educación superior enfrenta un momento particular y de cambio, con el descenso de algunas matrículas. ¿Cómo enfrentará estos cambios en los próximos años?
Necio sería negar que hay nubarrones presentes en la educación superior. Hay cambios vertiginosos, no solo en los intereses de aprendizaje de los jóvenes y de los adultos, sino también debido a la revolución de las nuevas tecnologías, las dinámicas del sector educativo, entre otras condiciones que generan un aire de inquietud sobre el futuro de la educación superior. Hay cambios claros como lo que ocurre en la pirámide demográfica que hacen que hacia adelante haya un número menor de jóvenes, y por lo tanto de estudiantes.
Pero yo veo una oportunidad a diferencia de lo que algunos creen, pues hay un gran interés en aprender no solo de jóvenes que están saliendo de colegios, sino de distintos grupos etarios. Bien sea porque quieren adelantar un programa de pregrado o de posgrado, o porque buscan procesos de actualización a través de programas de educación continua.
No me asustan los nubarrones, lo que veo es un horizonte despejado para impulsar distintas dinámicas de aprendizaje desde la universidad.
¿Cuáles considera que son los retos para que las universidades sigan siendo atractivas para nuevas generaciones, o esos nuevos intereses de estudio?
Sin ninguna duda, el acceso al conocimiento y la decisión de habilidades y competencias son fundamentales, tanto para el desarrollo de las personas como de una sociedad. Y en este contexto, el deber de las universidades es quitar obstáculos estructurales externos y ver cómo se les da capacidades a los jóvenes para que puedan adelantar sus proyectos de vida. Ese es el valor central y es que la educación es el cimiento de la libertad.
Lo cierto es que los procesos más tradicionales de aprendizaje de pregrado y posgrado tienen poca flexibilidad pero son innegables como medio de movilidad social. Lo que hay son estudios que lo corroboran así. ¿Qué hay que pensarse entonces? Que las personas puedan pensar qué quieren estudiar y cómo quieren hacerlo. Según esto hay que pensarse un modelo educativo que se ajuste a sus necesidades, y no en viceversa. A esto se suma la necesidad de asegurar facilidades de financiación si carezco de los recursos.
Y precisamente, ¿qué tiene pensado para facilitar ese acceso a la financiación con matrículas universitarias cada vez más costosas?
Una de las restricciones a la libertad a la hora de escoger dónde estudiar y qué estudiar es la financiación. Y esto es una responsabilidad de las universidades para evitar que eso sea un obstáculo para un estudiante que quiera estudiar en cierta institución educativa. Veo con mucho interés la disposición del sector financiero de apostarle a la financiación de la educación. Esto no siempre ha sido el caso pues se ha visto como una apuesta de alto riesgo. En resumen, el sector financiero jugará un rol decisivo en la financiación de la educación.
Pero también lo juega el Estado que, a mi sentir es el principal y mayor responsable en contribuir a que los estudiantes especialmente de menores recursos puedan acceder a la mejor educación.
Lo que dice parece indicar que no está de acuerdo con los cambios realizados por el gobiernos pasados en torno a programas como Ser Pilo Paga…
Un elemento que hay que entender es que la educación pública no es únicamente la que se ofrece a través de instituciones oficiales con edificios, infraestructura y profesores pagados con los presupuestos de los distintos niveles de gobierno. Colombia cuenta con un modelo mixto de instituciones públicas y privadas. Ese modelo mixto ha sido exitoso y debemos preservarlo. Y para ello es fundamental que a futuro se entienda que los gobiernos están llamados a ayudar a financiar a los estudiantes independiente del tipo de institución en el que decidan hacerlo.
En el caso del programa Ser Pilo Paga, este benefició a más de 40.000 estudiantes con excelencia académica y con el requisito de que estudiarán en instituciones acreditadas. Sin duda era un programa costoso, y es probable que no fuese sostenible como estaba estructurado, pero su marchitamiento y eliminación aumenta la desigualdad de acceso en Colombia.
Ahora que hablamos sobre el modelo actual, cuando usted fue ministro de Educación en el gobierno Pastrana, aprobó la tabla salarial para los docentes en las universidades públicas. En los últimos años, al no tener techo, esta tabla ha aumentado llevado a la presión fiscal de ciertas IES, ¿cree que se tenga ajustar este modelo?
Hace 25 años se tomó la decisión de modificar el estatuto de los profesores de las universidades oficiales porque, si bien en ese momento había universidades que lo aplicaban de una manera responsable, había otras que lo habían convertido en un festín. Lo que se buscó en su momento es cómo lograr una productividad académica de calidad.
En el transcurso de estos años se ha identificado que el estatuto fue acertado en el grueso de sus componentes, pero quizá en otros no. Siempre he creído que las políticas públicas no son perfectas, y sin duda alguna siempre se debe abrir el espacio para pensar en cómo se mejoran. Creo que independiente de la discusión de si el estatuto debe revisarse de manera integral, la pregunta de fondo es qué queremos y para qué, pues al final son recursos públicos y hay que evaluar dónde hay campos de mejora.
Volviendo a la situación actual, otro reto son las dinámicas de aprendizajes. Hemos visto como universidades como la Javeriana o los Andes han anunciado planes para implementar programas técnicos en los próximos meses. ¿Desde la U. Tadeo se tienen estos planes?
Es cierto que hay un número muy importante de jóvenes que están buscando construir su trayectoria de aprendizaje o que siente que no encaja en los modelos existentes. Entonces están aquellos que no quieren estudiar, o los que quieren hacerlo de manera distinta, tomando un curso aquí o allá, u obteniendo alguna certificación.
Y esto es clave en un mundo laboral cambiante, en el que hay un grupo de estudiantes que buscan opciones más intermedias. Por lo que se tienen que pensar en modalidades más flexibles, y universidades como la Tadeo tiene que lograr un modelo educativo que permita atender esas necesidades.
Desde su rectoría, ¿cómo se impulsará la investigación científica en Colombia, que está relegada en comparación a lo que ocurre en otras partes del mundo?
La generación de conocimiento es fundamental, pero es costosa. Y siempre sus beneficios, si lo pusiéramos desde un punto de vista monetario, son más fáciles de apreciar a mediano plazo. Esto se suma a que no todas las instituciones educativas van a estar en condiciones de adelantar de una manera muy robusta la investigación, por lo que es fundamental el apoyo del Estado.
Y ahí es muy importante el rol del Ministerio de Ciencias para la investigación, en particular de la gestión de los recursos de las regalías. Los gobiernos y en los distintos niveles están llamados a ayudar a financiar la investigación en las universidades. La pregunta surge entonces es qué tipo de investigación, y de ahí es casi imposible ponerse de acuerdo.
Pero hay algo claro es que contaremos con jóvenes con una mejor calidad desde el colegio, y van a requerir un apoyo más personalizado, y eso nos va a llevar a afinar las líneas de investigación y que sirvan para cumplir los sueños de los estudiantes.
¿Cuáles son los planes de la universidad para implementar la inteligencia artificial?
No tiene sentido pelear con la inteligencia artificial, es como pretender parar un tsunami con la mano. Se trata de algo a lo que hay que darle la bienvenida, por ejemplo, es algo positivo que los estudiantes y docentes utilicen la IA generativa para llegar a un punto más alto a nivel contenidos y de discusión.
En este momento, hay una proliferación casi ansiosa por ofrecer programas, cursos, ‘cursillos’ sobre la inteligencia artificial, pero esto debemos enmarcarlo en una discusión de fondo de tanto sobre las oportunidades como los riesgos de un uso casi desbordado con el propósito de sustituir, y no ampliar, la inteligencia humana.
👩🏫📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre educación? Te invitamos a verlas en El Espectador. ✏📚