6 Mar 2021 - 2:00 a. m.

“Nunca imaginé que estaríamos educando por radio en este momento de la historia”

Wendy Kopp es cofundadora de Teach For All, una red global que busca expandir la educación y que, en nuestro país, tiene el programa “Enseña por Colombia”.

María Mónica Monsalve S. / @mariamonic91

Sabemos que la crisis del coronavirus puso en vilo la educación. ¿Cree que aprendimos algo bueno?

Aprendimos bastante. Con casi todos los niños y niñas sin colegio, fuimos capaces de salirnos del esquema educativo en el que estuvimos encerrados durante décadas. Ya sabíamos que el sistema tradicional nunca fue suficiente para que esta generación, y en particular los niños, niñas y jóvenes más vulnerables, prosperaran. Nos hemos movido de esa inercia de no apalancar cualquier tecnología para que los niños aprendan. También los padres se han acercado y apoyado el proceso educativo, y por fin nos dimos cuenta de la necesidad de fomentar las habilidades sociales y emocionales. Así que, al momento de volver al colegio, deberíamos hacerlo mejor. (Lea acá todas las entrevistas del especial “Un año de la pandemia”)

¿Y cómo serán esas escuelas pospandemia?

Es difícil, pero lo más importante es hacer una pausa y considerar cuál es el propósito de los colegios. Antes de volver debemos pensarlo bien. Por ejemplo, “Enseña por Colombia” ha movilizado una comunidad entera alrededor de educar a los alumnos como líderes capaces de navegar la incertidumbre y proponer un mejor futuro. Tenemos que fomentar su capacidad de decidir y resolver problemas, su conciencia, pensamiento crítico y su empatía, porque ellos van a vivir en un mundo muy retador, con problemas muy complejos. Actualmente, la mayoría de los colegios no lo hacen, entonces el colegio en la pospandemia debe empezar por ahí.

¿Qué rol está cumpliendo la tecnología en la pandemia que se deba mantener?

Primero, nos dimos cuenta de que la tecnología puede hacer la enseñanza y el aprendizaje más fácil y accesible. En Reino Unido, por ejemplo, un grupo de profesores de la red creó un colegio virtual: tomaron el currículo británico y pusieron en línea 10 mil lecciones de calidad. Ahora cualquier padre, estudiante o profesor tiene acceso a este. Hay versiones similares con diferentes recursos tecnológicos. En India hay un esfuerzo similar en el que se hizo una videolibrería que se puede usar en celulares con pocos datos. En Zimbabue se hizo algo parecido, pero con MP3, que es la tecnología que tienen disponible. Pero lo más importante que he visto, que se sabía, pero de lo cual ahora somos más conscientes, es que la tecnología permite que el maestro intercambie su rol con el alumno. Una profesora de “Enseña por Pakistán”, que les da clases a 100 niñas, creó un colegio por Whatsapp cuando todo cerró por la pandemia. Desde ahí les mandaba las lecciones a las alumnas y se dio cuenta de que permitía un nivel diferente de diferenciación en la educación. Tanto así, que quiere mantener esta idea, así vuelvan a clases presenciales, porque les permite a las chicas apoderarse de su propio aprendizaje.

En algunos países como Colombia hay muchos niños sin acceso a tecnología o internet. ¿Cómo reducir esta brecha?

Hay algo muy interesante, y es que los niños y niñas que siguieron estudiando lo hicieron por las personas, no necesariamente por la tecnología. En una comunidad de Uganda, donde no tienen electricidad, un grupo de maestros emprendedores crearon un horario para citarse con los alumnos bajo los árboles a diferentes horas. Así fueron pueblo por pueblo hasta alcanzar a 8 mil niños que asistían a 33 escuelas. Luego vemos casos como en Dinamarca, donde tienen la mejor velocidad a internet, acceso y portátiles, pero solo un cuarto de los alumnos entraban a clase y se comprometían con esta. Esto no quiere decir que debamos cerrar esa brecha, pero sí fue muy interesante ver cómo los profesores apalancaron la tecnología que tenían disponible, incluso si se trataba de lápiz y papel, para seguir dando información.

¿Cuál será el efecto que tendrá el hecho de que toda una generación no recibió la mejor educación por casi un año? (Acá: “Deberíamos considerar las vacunas como bienes públicos globales”)

Es preocupante, y los retos son desalentadores. Sabemos que la mitad de los niños y niñas del mundo no fueron al colegio durante siete meses y hay proyecciones de que muchos no volverán. Algunos tuvieron que salir a trabajar, otras se casaron. Pero incluso los que regresen a las escuelas tendrán pérdida de aprendizaje y desarrollo. Y, en realidad, no se trata de una generación que estuviera en el camino a la prosperidad antes de la pandemia. En los países de ingresos bajos y medios, por ejemplo, antes del coronavirus la mitad de los niños y niñas no sabían leer. Lo bueno, creo, es que ahora hay un nuevo chance para maximizar y hacer posibles nuevas oportunidades.

Faltar al colegio no solo afectó la educación, sino que los suprimió de su entorno social…

Sí, y tendremos que ver cuáles son los efectos a largo plazo que esto dejará. Lo que sé, porque hace poco tuve una serie de discusiones con varios profesores de la red, es que el mensaje que les ha quedado más claro es que debemos invertir en las habilidades sociales y emocionales. Fomentar en los estudiantes el sentido de que ellos son dueños de su educación y ponerle mayor atención a su salud mental. “Enseña por México” desarrolló un programa enfocado en construir este tipo de habilidades. Durante la pandemia hicieron un estudio y encontraron que los estudiantes que pasaron por el programa también tenían mejores procesos de aprendizaje que los que no. Así que creo que, cuando volvamos a las escuelas, es algo que debemos integrar.

¿Hubo alguna innovación educativa que la sorprendió durante la pandemia?

Sí, me sorprendió cuántos profesores se tomaron las estaciones de radio y televisión para que los niños y niñas siguieran aprendiendo. Eso no lo sospeché. Hay una idea brillante en Colombia, A-prende la Onda, en la que crearon 72 episodios de diez minutos que replican en 30 estaciones de radio. Creemos que es algo muy efectivo, que está siendo mencionado no solo en Latinoamérica, sino en el mundo. Sé que también hay maestros que quieren crear una especie de “Netflix de la educación”. Es algo que no habría predicho: educar por radio en este punto de la historia.

¿Ve alguna ventaja en que, gracias a la pandemia, los padres ahora son más cercanos a la educación de sus hijos?

Siempre hemos sabido que los mejores profesores son los que crean alianzas con los padres, en especial cuando se trata de niños y niñas pequeños. La diferencia es que durante la pandemia no había otra opción, por lo que muchos maestros recurrieron a esta práctica. Hay ejemplos increíbles de este beneficio. En Estados Unidos, con Teach for America, se creó un programa para entrenar a maestros en cómo trabajar de la mano con los padres. Hicieron un estudio con los niños y niñas que se beneficiaron de la iniciativa y notaron que sus niveles de lectura incrementaban hasta seis veces frente a los que no eran parte del programa.

¿Cree que el COVID-19 hizo a los niños y niñas más conscientes de los desafíos ambientales y de salud?

Sí. He escuchado a los maestros decir que sus alumnos están mucho más interesados en aprender tecnología y que se convierta en su carrera profesional. También dicen que hay más interés en ser parte de iniciativas que mejoren y refuercen la calidad del medioambiente en sus comunidades. Es un momento que podrá llevar a un nuevo nivel de liderazgo, en especial si nos comprometemos a fomentarlo. (Lea: “Debemos resistir la tentación de fingir que el COVID-19 nunca sucedió”)

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