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A inicios de esta semana, la Universidad de Antioquia (UdeA) dio a conocer una situación que se identificó durante las pruebas de admisión para las especialidades clínico-quirúrgicas que presentaron cerca de 3.700 médicos de Colombia y otros países de la región. Más de 40 aspirantes intentaron hacer trampa con “el uso de dispositivos tecnológicos y mecanismos no autorizados, tales como auriculares, intercomunicadores, teléfonos celulares, gafas inteligentes, entre otros, con el propósito de obtener ventajas indebidas en el desarrollo del examen”, afirmó la institución.
Ante esta situación, la universidad abrió una investigación que les ha permitido, hasta el momento, determinar que estos casos corresponden “a la acción de estructuras externas a la Universidad, que operan de manera organizada para ofrecer a los aspirantes el acceso a supuestas respuestas en tiempo real durante el examen, a cambio de sumas millonarias”.
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Según la UdeA, cuando la prueba inició, los aspirantes que hicieron trampa intentaron obtener imágenes del examen para enviarlas en tiempo real a grupos de personas externas. El plan era que estas personas intentaran resolver cada pregunta —incluso con ayuda de la inteligencia artificial, y luego les enviaran las respuestas a través de dispositivos de comunicación inalámbricos y microauriculares.
“En este proceso intervienen personas expertas en resolución de pruebas y, en este caso, es muy probable que también intervengan médicos/as especialistas que participan de estas prácticas delictivas”, aseguró la institución.
Por esta situación, se anularon pruebas en siete de las ocho sedes habilitadas, y se identificaron a 40 médicos, pero es posible que más hayan intentado utilizar este método. Sin embargo, la universidad aclara que ninguno logró consumar el fraude, “en tanto las medidas implementadas permitieron desarticular, desde los primeros minutos de la prueba, la operación que pretendía vulnerar el proceso”, escribieron en un comunicado.
La universidad también informó que están consolidando un informe detallado de los casos identificados, que será remitido al Tribunal de Ética Médica y posteriormente se pondrá en conocimiento de la justicia ordinaria, para que las autoridades competentes adelanten las investigaciones correspondientes, determinen las responsabilidades individuales y contribuyan a la identificación de las redes o empresas que promueven estas prácticas delictivas.
“Reiteramos una profunda preocupación frente a que este tipo de prácticas involucren a médicos ya graduados, llamados a ejercer bajo principios éticos y de responsabilidad social. Por ello, consideramos fundamental que estas situaciones trasciendan el ámbito académico y sean analizadas también en los escenarios éticos y legales correspondientes”, indicó la universidad.
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