Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La letra con fútbol entra. Esa afirmación la confirman Federico Arango, Nicolás Samper y Andrés Garavito, tres personajes que nunca vieron la gloria con la práctica de este popular deporte. Tal vez, por eso cambiaron de rumbo y se dedicaron a vivirlo, padecerlo y conocerlo desde otra perspectiva. Desde la orilla de la escritura se aproximaron a él y lograron hacerlo a partir de datos curiosos, informaciones que parecían, en su momento, irrelevantes y anécdotas que solamente sus prodigiosas memorias tenían consignadas.
Nicolás aprendió a punta de balonazos que lo suyo no era estar en el terreno de juego. Federico siempre fue de los últimos que escogían los compañeros cuando se armaban los equipos, después de que los dos más diestros en la conducción del balón hacían el tradicional pico y pala. Y Andrés, por su parte, se destacó durante su niñez y adolescencia por anotar autogoles pero, según dice, no lo hacía por tronco sino para desquitarse de su equipo. Así que para él nunca existió el metegol gana, sino el autogol gana.
Así que los tres tienen varias cosas en común. Sus dotes con el balón son nulas. Sus cabezas se han convertido en una verdadera alacena de extraños datos deportivos y, ahora, acaban de lanzar Bestiario del balón, el lado B del fútbol colombiano, un libro bastante particular en el que los protagonistas de la historia son todos aquellos jugadores anónimos que pasaron sin pena ni gloria por nuestro rentado, o aquellos deportistas que se destacaron por sus características físicas y no por sus habilidades. Sin duda, este trío, en caso de haber sido más obstinado, habría figurado en estas páginas.
La jugada la inicia el politólogo y estadígrafo Federico Arango, apasionado por igual por el ciclismo. “Siempre hemos cultivado un gusto por el dato raro, lo extraño, lo bizarro. Nos empezamos a meter en el tema de los blogs, eso fue hace más de tres años. Un día, Andrés se enteró de que en Argentina existía alguien que se dedicaba a escribir biografías de jugadores que se habían destacado por otros aspectos. En ese entonces pensamos en escribir y comenzamos a reunirnos, pero en cada sesión se nos estaban yendo la plata y las ganas”.
Le pasa la pelota a Andrés, quien además de datos sobre el fútbol, registra los pormenores de los accidentes aéreos. “Aprovechamos que todos guardamos recortes, revistas y escritos de nuestra época de adolescente, escaneamos algún material para tener una especie de base de datos y ahí el proyecto solito se empezó a dar a conocer”.
Y el encargado del remate es Nicolás, actual director de la publicación Fútbol Total. “Se armó una red de intercambio de datos de toda Latinoamérica. A la gente le parecía rico que existiera un lugar, así fuera en internet, en donde la gente se podía reunir para hablar de fútbol sin agresiones y con la única intención de contar anécdotas y pasarla bueno hablando de fútbol”.
Así, como un espacio en internet, nació este Bestiario, un libro condimentado con lo más extraño que ha pasado en el denominado ‘mejor espectáculo’ en Colombia durante los últimos 20 años. Se trata de una publicación que sus creadores pretenden incluir en el escenario del Nuevo Periodismo, porque se basa en la realidad, con algunos elementos de ficción. Es una extraña mezcla llena de datos curiosos para, simplemente, leer... por deporte.