Abrázame muy fuerte corazón,
que uno no sabe
cuál será la última estación de este tren,
hagamos el amor como si mañana se acabaran los orgasmos,
soñemos antes de que se nos lleven el jergón.
Nadie sabe qué vendrá después,
porque en estos tiempos acaecidos
ya ni los vientos son previsibles
y las tormentas intempestivas se forman sin avisar.
Abrázame muy fuerte corazón,
no dejes que me vaya,
afuera puedo encontrarme un nuevo amor
o puedo ser tentado por un demonio.
Amárrame a tus costillas,
no dejes que este navío sea arrastrado del muelle
por el vendaval.
Abrázame ahora y aquí
eternicemos el instante
y hagamos de este momento
una panorámica de toda nuestra vida.
Abrázame muy fuerte corazón,
que uno no sabe
cuál será la última estación de este tren,
desconfía del viento y el rumor,
afuera en la calle todos los humanos
somos cometas sin piola
y podemos enredarnos en cualquier poste.
Abrázame y no me sueltes nunca,
apriétame como si al hacerlo mi alma no pudiera escapar,
abrigada por la fuerza de tus brazos,
acalorada por la tibieza de tus senos.
No dejes que el frío toque la piel
ni el olor de los transeúntes,
no dejes de apretar y apretar hasta que nos hagamos uno solo.
Abrázame muy fuerte corazón,
que uno no sabe
si en la usanza de mañana habrá sol,
si todos los días en la calle será invierno.
Prefiero morir entre las brasas de tus carnes
que morir en libertad y congelado
en un mundo descorazonado.