Ganador del Oscar por The color of the money en 1986 y con una trayectoria extraordinaria, hizo parte de grandes películas de la historia del cine como Somebody up there likes me (1956), Left handed gun (1958), Butch Cassidy and the sundance kid (1969) y Road to perdition (2002), en la que coprotagonizó junto a Tom Hanks.
Con 54 años de vida artística, 10 postulaciones al Oscar y 60 películas, Newman se despidió del cine tras bambalinas haciendo la voz de Doc Hudson en la película animada Cars.
Además de haber hecho una prolífica carrera, hizo también trayectoria como activista y, dado su amor por los carros, como piloto de autos de carreras y dueño de escuderías de automovilismo.
Afectado su estado de salud, el actor se retiró en el mes de mayo del proyecto de dirección de Of mice and men, que habría de salir en otoño, para llevar a cabo un tratamiento para el cáncer sobre el cual guardaba una privacidad casi absoluta, diciéndole siempre a los medios que su posible cáncer de pulmón iba “bastante bien”.
Sin embargo, lo que más sobresale, lo que más permanece y se nos viene a la mente a la hora de pensar en él son sus profundos ojos azules que tanto cautivaron a la audiencia, película tras película, generación tras generación.
Paul Newman resiste y sobrevive, por su arte y por sus ojos, al paso del tiempo: “No soy más dulce, no estoy menos enojado, no soy menos autocrítico y no soy menos tenaz”. Consciente de su poder, el hombre de los ojos azules de Hollywood dijo alguna vez al respecto: “Visualizo mi epitafio: ‘Aquí yace Newman, quien murió hecho un fracaso porque sus ojos se volvieron cafés’ ”.