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Álvaro Pombo, la vida de un narrador y poeta

El ganador del premio Francisco Umbral al mejor libro de 2023, Álvaro Pombo, detrás de su narrativa y su novela ganadora, con la que lleva a sus lectores a su ciudad natal, conserva una historia llena de oficios y letras.

12 de enero de 2024 - 11:39 p. m.
Álvaro Pombo, poeta, novelista, político y activista español.
Álvaro Pombo, poeta, novelista, político y activista español.
Foto: Cortesía

“El hombre es un ser arrojado al mundo, pero es un ser con otros. Eso es lo que me importa. No hablo de la identidad como quien habla sobre ser de Cataluña o de España, aunque vagamente la incluya. La lengua, por ejemplo, es una identidad”, le dijo Álvaro Pombo a Karina Sainz en una entrevista cuando le pregunto sobre la palabra identidad y cómo se aproxima a este concepto en su obra.

Una idea que también aparece dentro de su novela publicada en 2023, “Santander, 1936″, por la cual le fue otorgado el premio Francisco Umbral al mejor libro de 2023, un galardón que Pombo aseguró que es más importante que el Cervantes. La novela cuenta la historia del tío del autor, Álvaro Pombo Caller, un falangista, y su padre liberal, agnóstico y republicano, mientras que “el Santander provinciano de aquel entonces arde, como en toda España, la confrontación izquierda-derecha, los encarnizados debates intelectuales y las exaltadas proclamas políticas”.

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Oriundo de la ciudad que le da el nombre a su más reciente libro, Pombo proviene de una familia cántabra. “Los Pombo somos una familia extensa de Castilla la Vieja venida a menos”, le dijo a Vanity Fair. El escritor que prefiere describirse a sí mismo como poeta, algo por lo que también es reconocido, asegura que todavía tiene historias por contar, aunque no sean muchas, a sus 84 años.

Es licenciado en filosofía y letras de la Universidad Complutense de Madrid y graduado en filosofía en la Universidad de Birkbeck, en Londres, donde vivió entre 1966 y 1977. Viviendo en la capital inglesa, publicó su primer libro, “Protocolos”, en 1973, que escribió durante los años 60. Luego, en 1977, cuando ganó el premio El Bardo por su obra “Variaciones”, regresó a España y se instaló en Madrid. Ese mismo año publicó “Relatos sobre la falta de sustancia” y durante la década de los 80 continuó escribiendo. Aparecieron títulos como “Los delitos insignificantes” (1980) y “El hijo adoptivo” (1984), esta última fue adaptada al cine 1992 bajo el título de “El juego de los mensajes invisibles”.

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En 2023, cuando recibió el Premio Internacional Menéndez Pelayo, afirmó en una rueda de prensa que los escritores “dependemos de los galardones para sobrevivir” y que se mantiene “en vilo”, una forma o estado en el que se le ocurren las cosas, pues “si no escribo otro libro me come la miseria”.

Pombo ha demostrado un gusto por la historia medieval y la filosofía fenomenológica y confesó para Vanity Fair que fue “un nadador y marinero competente”. Pero más allá de su faceta literaria y acuática, también se encuentra una política. Pombo también ha sido colaborador activo del desaparecido partido Unión Progreso y Desarrollo (UPyD). Durante las elecciones de 2008 se lanzó como cabeza de lista al Senado por la Comunidad de Madrid, pero no fue elegido. En 2011 volvió a ser candidato y sufrió el mismo destino que tres años atrás. En 2020, mirando en retrospectiva, afirmó para Voz Pópuli que no estaría tan seguro de repetir su paso por la política.

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Son varios los premios y galardones que ha recibido a lo largo de su carrera, como los libros que ha escrito. “Sigo teniendo ganas de escribir, pero me apasiona mucho más escribir que la literatura. Dirás que cómo se come eso, pues porque me gusta la acción de escribir y, por tanto, me siento un narrador”, dijo en una conferencia en 2018. Aunque como narrador ha obtenido diversos logros, nunca abandonó la poesía y durante esa misma conferencia en la Universidad de Cantabria, aseguró que sigue escribiéndola. “Nunca he dejado de hacerlo. Fray Luis de León decía que escribía como si los poemas se le cayeran de las manos y es que la poesía hay que escribirla de reojo porque te elude. No te puedes poner demasiado a ello”.

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