
El espíritu aventurero de Amelia Earhart la llevó a convertirse en la primera mujer piloto en cruzar el Atlántico. Hasta el último día que se supo de ella, cuando intentaba cumplir con la meta de dar la vuelta al mundo en avión, vivió en función de la adrenalina y de superar los límites. Vivió en su ley.
Foto: AP
Amelia Earhart perteneció más a los aires que a la tierra. Volando, rompió récords y desafió moldes sociales. En los cielos pudo ser ella misma: la mujer que despreciaba los vestidos y prefería pantalones y chaquetas, la mujer que desde niña ignoró el intento de su abuela por inculcarle los comportamientos femeninos de la época y, en respuesta, optó por jugar con balones y rifles. Volando expresó el alma rebelde que desde niña tuvo, añorando la aventura y enfrentándose a los riesgos, por más peligrosos y grandes que fueran. Saltar vallas,...
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