
Retrato de Andrés Caicedo que fue exhibido en una muestra realizada en la Cinemateca de Bogotá con archivos personales de Luis Ospina, Carlos Mayolo y Andrés Caicedo.
Foto: Óscar Pérez
“Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: “Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esa sombra que me acosa”. No era sombra, sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo”, escribió Caicedo en “¡Que viva la música!”.
Quién mejor que este autor colombiano para cerrar este ciclo de “Plumas transgresoras” en la jácara literaria de El Espectador. Caicedo fue un escritor que llevó su vida al límite tanto en sus escritos como en una existencia muy corta, que pivoteó en torno a su...
Por Mónica Acebedo
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