El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Ante la empresa épica y los odios (reseña)

“Presentes”, de Paco Cerdà, una historia para la memoria de la España de los años 1936 a 1939 y, por qué no, para la Colombia que hoy vivimos.

Juan Pablo Ferro Casas*

25 de julio de 2026 - 11:57 a. m.
El escritor español Paco Cerdà ganó el Premio Nacional de Narrativa en 2025. En la gráfica, durante la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
Foto: EFE - JUAN IGNACIO RONCORONI
PUBLICIDAD

José Antonio Primo de Rivera está muerto, pero con su cadáver se inicia un recorrido de once días (20 de noviembre a 30 de noviembre de 1939) de resistencias, advertencias, certezas u honores entre quienes reciben y cargan el féretro o rematan faenas, endiosan, huyen, se esconden o torturan.

Tiempos investigados, recopilados, senda caminada y revivida por el autor valenciano Paco Cerdà en un texto repleto de trabajo documental (se incluyen 26 páginas en las que se identifican fuentes consultadas), que permite comprender la dimensión de lo ocurrido en un país en reconstrucción: dividido, de odios, ficciones, venganza, mitos, verdades, mentiras, pasiones, alegrías y sufrimientos; retratado de forma excelsa a partir de hechos, documentos y personajes recuperados para la historia, para la memoria de la España de los años 1936 a 1939 y, por qué no, para la Colombia que hoy vivimos. Reinterpretando una formulación escrita en el texto: es una pluma que narra el espectáculo y explica su sentido.

Estreno entonces mi aproximación a la colección Mapa de Lenguas con la lectura de “Presentes”, de Paco Cerdá (Genovés, 1985), un viaje de 11 días (y varios años más) que remueve las entrañas y que obliga a pensar que ─“Dios quiera”, como dirían los doce falangistas─ no nos toque algo siquiera similar en esta Colombia que se dice en estreno a partir del 7 de agosto de 2026.

“Ahí está él” (Primo de Rivera)… por diez noches y once días transitando por el “camino místico, espiritual. Desde la arena fina del Mediterráneo hasta la piedra dura de El Escorial, morada de reyes, sepulcro imperial”. El elegido, el novio, figura de la raza, héroe nacional, artífice del imperio. Un milagro teatral revivido: “José Antonio, Presente”, mitificado.

“Tras el vencer viene el convencer, y eso es lo que intentamos”, recuerda el autor refiriéndose a la aproximación filosófica desde los radicales de derecha. “Que (él) sea una idea, no ya un hombre”, y que esa idea, responde el otro bando, “ese símbolo ahistórico, pueda deformarse o silenciarse. Desactivarse”.

Es lo que ronda como propósito de los bandos.

Foto: Cortesía de Penguin Random House

Se trata de una lección, de un conjunto de principios, derechos, barbaridades, obligaciones o deberes que se convierten en una estupenda clase sobre la manera de entender las realidades en ese período de la historia (1936-1939).

Detrás y siempre presente –y tal como se puede extraer de textos utilizados en el mismo trabajo de Cerdà-, “un mensaje de advertencia para los disidentes: aquí hay nuevos dueños, un nuevo timonel. Admiradlos, temedlo”. Y es que algunos (tal vez todos) se empeñan en “acumular venganzas”.

“Salvar la Patria” y “dejar huella”, piden unos… pues quien “alborota no siente; hace política, y es, por tanto, un farsante más en la desacreditada fauna de murmuradores y revoltosos” de este país “decadente que es preciso borrar”. “Lo que importa es el mito (que es) más fecundo que la realidad”.

No ad for you

Y así es factible extraer de “Presentes” maneras de entender el mundo, tareas sugeridas por hacer, valores a defender, comportamientos y oficios a realizar sugeridos a seres de carne y hueso que vivieron esos días de los años 30 del siglo XX, y que nos dejan lecciones para esta Colombia que, se dice, hoy vuelve y comienza.

La tarea. “Reparar los daños y destrozos perpetrados”, sugieren los seguidores de Primo de Rivera. “Arrancar la mala hierba”, con “legítima y desbocada ambición”, definiendo “categorías, subgrupos, clasificaciones”. Eso sí, siendo siempre “útiles al país”. “La Patria es el único destino colectivo posible”.

No ad for you

Y, ¿quiénes son los enemigos? Los otros… “Solo se puede acabar con el terror mediante el terror”. “Hay que eliminar o reapropiar”.

Los valores. “Cruz Patria, cruz y patria, cruzypatria”, como la gesta sobrehumana del Descubrimiento y la Conquista. “La vida de la Patria exige el sacrificio de los buenos patriotas”. “Patria libre, fuerte y entera”.

No ad for you

“Amnesia colectiva”.

Comportamientos aconsejables. “Teatralidad… Fascinación, enamoramiento, electromagnética neuronal; tal vez un casto homoerotismo”… “Llaneza, bondad, simpatía”, ir por lo nuevo”…

“Que a tu despacho no entre sino quien tú llames, y que se te vea siempre por encima de la masa y de los demás escalones de mando”. Recuerda que… “Es más difícil mandar que obedecer. El que obedece no se equivoca nunca”.

No ad for you

Oficio a repetir. “Buscar emociones, pulsar la vida, sentirla”. “Hay que penetrar en el inconsciente, esquivar la razón, doblegar resistencias, excitar la emoción para favorecer la comunión. Hay que diluir las partes en un todo uniforme; recrear la liturgia de una religión”.

“Ahora es el tiempo de la exaltación ciega, desmedida”. De “lo radical, lo puro”… ¿Un autoritarismo desbocado? “Muéstrate autoritario, terminantemente autoritario”. Y él, el mito, entonces, “más vertical cada día”.

No ad for you

El trayecto y el entorno. En cada lugar transitado y visitado por sus seguidores y por el cajón-cadáver de Primo de Rivera durante estos 11 días, está el fuego que “purifica y destruye. Hipnotiza… arde una hoguera monumental”. En cada balcón, la realidad de las banderas a media asta, de los colores, el “clamor visual” de “nuestra Revolución”. “El glorioso martirio de la gloriosa revolución que no es sino promesa de un glorioso porvenir”.

El credo. “Vale más una ilusión que una realidad”, se dice. Es “Extirpar de raíz”: “Las flechas deben penetrar en todos los recovecos del entorno social”.

No ad for you

“Queremos que triunfe” (el país), considerado “como unidad, con un fin universal. Y ello tenemos que conseguirlo, cueste lo que cueste. Y ese cueste lo que cueste ya tiene un rostro…”: “Profeta de la redención, apóstol nacional y del imperio soñado… Símbolo de Victoria; Dios y Rey”.

A lo largo del texto, subyacente, está “la esperanza del regreso” del personaje ya ido …(Pero) “la esperanza en la esperanza puede ser la peor desesperanza”, repite el escritor. Y claro, se trata igualmente de enfrentar el hecho de que “siempre se hace de día y hay que volver a empezar”. Es que resulta factible caer perseguidos “por el pasado o por la amargura del futuro incierto”.

No ad for you

¿Hubo sentido de posteridad en la España posterior al 39? ¿Se palpó la presencia de “un alquimista que troca el dolor en orgullo”?…

“La guerra no ha terminado”, repite el autor. “Y la mano anónima sigue apuntando”. “Pensar alto y sentir hondo”, recomienda un personaje de Cerdà.

No ad for you

¿Es el momento para lo artificial, infecundo y ruidoso, de la “alquimia que adquiere pureza ideológica”? Se trata de ¿Repetir, memorizar, aplicar? ¿De “Ser puramente puro, puro en pura puridad”?

Lo que se sabe con certeza luego de esta iluminadora lectura del escritor valenciano de algo más de 40 años es que entonces (y creo que hoy también), no hubo nadie que no tuviera miedo.

No ad for you

“Pasan los días, pasan los años y es fugaz la alegría”. “Detrás hay una sombra”. O al menos, según lo que recientemente hemos confirmado, dos sombras… y ambas están cargadas de “rencores, animadversiones”, de odio. Aman “el orden, el (su) nuevo orden. No hay otro orden”.

“Ja prou”. Ya basta.

(Paco Cerdá, Presentes, Narrativa Alfaguara, colección Mapa de las lenguas, 2026).

No ad for you

Nota: en dos ocasiones más se ha trasladado a Primo de Rivera luego de su estadía en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (1584). La última se realizó en 2023 y, como dicen los narradores del Mundial de Fútbol (sobre jugadas, jugadores, entrenadores, líderes y farsantes), o los avisos callejeros pegados en las paredes bogotanas que invitan a garantizar éxito en tu “evento”: fueron igualmente “épicas”.

* Educador, periodista e investigador.

Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖

Por Juan Pablo Ferro Casas*

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.