Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
“Se le acabó la paz a Miguel de Cervantes y a su mujer, y a los otros 15 individuos que yacían enterrados con ellos en la cripta del convento de las Trinitarias Descalzas. Después de casi cuatro siglos de tierra y polvo, los historiadores que durante los últimos años han investigado en el subsuelo de la cripta del Convento de las Trinitarias de Madrid, ubicado en el Barrio de las Letras, tienen la certeza de que ahí están los restos del escritor, perdidos entre 1630 y 1730, el período en el que se construyó la nueva iglesia. En cambio, el equipo reconoce que ha renunciado a individualizar al escritor entre los fragmentos de otras 16 personas con las que comparte nicho”, asegura Esther Alvarado para El Mundo de España.
Los responsables de la investigación han reconocido hoy que su veredicto no responde a pruebas ciertas, sino a la "existencia de muchas coincidencias y ninguna discrepancia". No hay ADN que verifique las conclusiones y no lo habrá, puesto que la hermana del escritor, monja carmelita, se encuentra enterrada en el osario de un convento en Alcalá de Henares, lo que hace inviable el cotejo de muestras.
Entonces, ¿de quién son los restos cuyas imágenes distribuyó ayer el Ayuntamiento? Pues del autor del “Quijote”, de su esposa y de otras 15 personas con las que comparte fosa, en virtud a una reducción de restos cuya antigüedad, han establecido, vivió y murió el escritor.
Así, pues, revueltos con los restos de otras 15 personas, se encuentran los restos de Miguel de Cervantes Saavedra, en tan mal estado de conservación que el antropólogo forense, el doctor Francisco Etxeberria, ha descartado que se puedan individualizar. Tampoco se han podido determinar patologías compatibles con los padecimientos bélicos de Cervantes.
Lea aquí el artículo de Esther Alvarado en El Mundo.