Hablemos sobre su salida de la presidencia de Asocolflores, que se anunció en enero. ¿Cómo han sido estos meses desde que tomó la decisión hasta ahora que está a punto de ocurrir su salida?
No ha sido fácil desprenderse de una labor que ejercí durante más de 25 años. Este trabajo se convierte en la casa de uno y se genera un apego muy grande con un producto tan maravilloso como este. Nunca hay un momento perfecto para retirarse, pero considero que 25 años es un buen punto. Sobre todo cuando se toma la decisión con la tranquilidad de haber hecho todo lo posible y de haber creado valor para la Asociación y sus afiliados.
Son sentimientos encontrados: muy contento por dejar un legado, pero también con nostalgia por apartarme del sector. Sin embargo, seguramente no me alejaré del todo. A lo largo de esta relación laboral construí muchas amistades con floricultores y con personas de los distintos equipos que formé, lo cual me llena de orgullo, porque muchos de ellos hoy son dirigentes gremiales en sectores importantes.
¿Qué enseñanzas le dejaron estos 25 años tanto sobre la industria en Colombia como en su vida personal y profesional?
Una de las más importantes fue entender que el “lobby” debe ser permanente y no limitarse únicamente a los momentos de crisis. Otra enseñanza clave es el valor de la gente y de su criterio: no solo deben contar con la información correcta o ser buenos profesionales, sino tener la capacidad de tomar decisiones.
Por otro lado, aprendí mucho de los floricultores y su perseverancia. Los admiro profundamente, porque son verdaderos titanes empresariales. Han sido exitosos porque han buscado resolver sus propios problemas sin depender del Gobierno. Esa es una lección importante: no culpar a otros ni esperar a que alguien más solucione las dificultades, aunque en algunos casos, por la magnitud de los problemas, sea necesario pedir ayuda.
Finalmente, en el ámbito internacional entendí que existen muchos intereses en juego, por lo que es fundamental aprender a negociar y a defenderse. También logré comprender que, incluso entre competidores —países y asociaciones con grandes diferencias—, es posible construir alianzas, así como ganar credibilidad y respeto.
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¿Cuáles fueron los principales retos de asumir esa posición de liderazgo en una de las industrias exportadoras más grandes que tiene Colombia, teniendo en cuenta tanto a los floricultores como a sus aliados internacionales?
Uno de los principales retos es la heterogeneidad de los empresarios y la necesidad de conciliar esas diferencias. En el caso de las flores, la diversidad es incluso mayor que en otros sectores, porque no solo existen grandes, medianos y pequeños productores, sino también una enorme variedad de productos. Esto hace que los intereses sean muy diversos, por lo que lograr acuerdos dentro de una asociación y encontrar puntos en común resulta sumamente complejo.
Otro reto es que Asocolflores no es un gremio paternalista, es decir, su función es facilitar los negocios a los floricultores y defender los intereses legítimos del sector, pero no encargarse de enseñarles a producir ni de vender sus productos. Su papel es apoyar, no sustituir la gestión de cada empresario.
Desde su experiencia, ¿cuáles diría que son las características de un buen líder?
Debe ser una persona con mucha iniciativa, con gran capacidad de observación y de anticiparse a las circunstancias. También debe tener una alta capacidad de conciliación y, en nuestro caso, la habilidad de desenvolverse en escenarios internacionales. Además, es fundamental que genere credibilidad y confianza. Igualmente, debe contar con la capacidad de conformar equipos eficientes en áreas muy diversas.
Además de esos conocimientos, a nivel humano de relacionamiento con sus empleados y con los clientes, ¿qué siente que debería tener ese líder?
Un líder debe tener empatía, generar confianza y saber empoderar a su equipo. Personalmente, les doy mucha libertad a las personas que trabajan conmigo. Para lograrlo es fundamental escogerlas bien y que tengan una base sólida.
El liderazgo implica empoderar y permitir que las personas crezcan, darles espacio para que desarrollen sus iniciativas. Por supuesto, hay momentos en los que es necesario corregir, pero la idea es apoyarlos y dejarlos avanzar en la gestión de sus responsabilidades.
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¿Le gusta regalar flores?
No solo me gusta regalar flores, también me gusta tenerlas. Incluso antes de vincularme a la floricultura, cuando recién me casé, siempre quería tener flores en la casa, y era quien las compraba.
Por supuesto, he regalado flores a mi esposa y a mi mamá, pero para mí es muy importante tenerlas en el hogar. Cuando uno se acostumbra a tener flores y luego deja de hacerlo, siente que el espacio queda vacío, como si estuviera árido. Esto coincide, además, con los estudios que se han hecho sobre el impacto emocional de las flores.
¿Qué flores le gustan?
Es una pregunta difícil, porque realmente me gustan todas. Sin embargo, destacaría las rosas. Es la reina de las flores, pero Colombia también es líder en otros tipos muy importantes y diversos. Por ejemplo, las astromelias; los claveles, con los que comenzó la floricultura en el país, y los crisantemos. Hoy en día muchas de estas flores no se venden tanto en Colombia, pero sus nuevas variedades en colores, tamaños y texturas son absolutamente increíbles.
Para mí, lo más importante es la variedad, que sean flores especiales y de buena calidad, que duren bastante. Las flores colombianas viajan a destinos lejanos, y aun así pueden durar por lo menos 10 días en un florero, lo cual responde a las exigencias de esos mercados. La principal fortaleza de las flores colombianas es precisamente esa diversidad.
¿Qué viene para usted en estos años que siguen después de dejar la presidencia de Asocolflores?
He tenido un recorrido profesional largo y he acumulado una experiencia valiosa que espero poder compartir. Por ahora quiero tomar un receso. Después, seguramente, tendré actividades más tranquilas, pero no significa que me vaya a retirar. Podría participar en juntas directivas, hacer consultoría o incluso emprender algún proyecto.
Sin embargo, es importante ver qué va a pasar en el país, porque hay un nivel de incertidumbre considerable. Es necesario entender si habrá un entorno que apoye la iniciativa privada, el emprendimiento y las reglas de juego claras, o si por el contrario se dará un enfoque hacia un Estado más grande y autoritario.
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