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Aún estamos a tiempo (S.O.S planeta)

Cada día es más claro: si no actuamos de inmediato desde cada una de nuestras agendas, la catástrofe ambiental es inevitable.

Catalina Valencia

05 de septiembre de 2021 - 12:39 p. m.
La ciencia muestra claramente que la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra y el mar, la contaminación, el agotamiento de los recursos y el cambio climático se están acelerando a un ritmo sin precedentes.
Foto: archivo
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Leer el borrador del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU es impactante. Los datos son irrefutables y escalofriantes.

¿Cómo mitigar el impacto de los diferentes fenómenos económicos, políticos y sociales de orden nacional y global que golpean los diversos ecosistemas? ¿Cuál sería la tarea desde el campo de la cultura y el arte?

La respuesta debe ser contundente. Urge acelerar la formulación y diseño de políticas públicas con un enfoque de derechos y un enfoque pedagógico claro, donde las múltiples miradas, los saberes y las voces que establecen una relación responsable con el planeta, se conviertan en un patrimonio invaluable. Es necesaria una transformación cultural profunda.

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Es decir, es obligatorio, por un lado, defender las cosmovisiones, las costumbres, las tradiciones y las prácticas productivas que defienden la reciprocidad y la solidaridad con la tierra, sean el común denominador. Por otro lado, establecer medidas que transformen factores culturales que afectan el equilibrio entre la naturaleza y la satisfacción de necesidades. Y, por último, implementar acciones pedagógico-artísticas orientadas a promover el afecto, el respeto y la protección de la fauna silvestre, la flora y los cuerpos de agua.

En pocas palabras, es perentorio cuestionar el paradigma tradicional de desarrollo del crecimiento económico, a partir de una cultura ciudadana que valore la biodiversidad, construya relaciones de convivencia armoniosa con el medio ambiente y tome sólo lo necesario de la naturaleza con vocación para perdurar. Giramos alrededor de los ecosistemas y el medio ambiente y no al revés.

¡Aún estamos a tiempo! No perdamos la oportunidad de dejarle a nuestros hijos un lugar donde sea posible vivir. Sería un error histórico que el pájaro que aún vemos, a través de nuestra ventana al amanecer, se convierta en tan sólo una imagen de Instagram, en un triste recuerdo de un mundo que pudimos salvar.

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El arte y la cultura pueden y deben incidir y conmover para una disminución significativa de las causas y las consecuencias provocadas por el cambio climático. No renunciemos sin intentarlo. S.O.S. por el planeta.

Por Catalina Valencia

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