
Este texto hace parte del libro en proceso “Espacios de la imaginación”, que se adentra en los talleres de artistas plásticos colombianos.
Foto: Jorge H Gonzalez
El ladrillo y la montaña saltaban hacia el taller por los ventanales. Desde el penúltimo piso del edificio de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, donde Beatriz González tuvo su último lugar de trabajo, se veía la gran pupila de arena de la Plaza Cultural La Santamaría, y una ciudad que solo deja de extenderse porque los cerros, coronados por Monserrate, se levantan como una muralla infranqueable.
El paisaje la acompañó durante medio siglo, pues la mayor parte de su obra se produjo en el enclave que va desde el Panóptico al Parque de la...
Por Alejandro Moreno
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