No hay mejor manera de vernos que a través de los ojos de los otros. Al hacerlo entramos en un mar de espejos en donde todos nuestras facetas se reflejan, incluso las menos halagadoras.
Bogotano por Accidente de Mark Litwicki es una ventana particular que nos lleva a sentir la colombianidad presente en la capital del país a través de sus ojos de gringo despistado. Su Bogotá es una argamasa de regiones, clases, tribus, e idiosincrasias que poco a poco revelan los hilos que unen lo heterogéneo.
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Sentir el pulso de nuestra ciudad a través de la mirada de Matthew Quinn, el protagonista de la novela, nos permite sentir el universo de historias que habitan en este espacio finito, en esta fábula en continuo desarrollo que se llama Bogotá.
Matthew narra sin pelos en la lengua lo que se va encontrando, todo aquello que se ha vuelto invisible a nuestros ojos habituados. Vemos los aspectos menos encantadores de la ciudad, pero también aquellos que hacen que muchos nos sintamos orgullosos de llamarla hogar.
Recorrer las calles bogotanas y sus alrededores acompañado de Matthew y su tribu de héroes incompletos, es mirar nuevamente las fotos de la chica que nos gustaba en el colegio y recordar por qué nos enamoró.
Bogotano por Accidente es salir a caminar por un lugar que creíamos conocer, un lugar que nos revela en qué medida somos responsables de que sea como es y lo que podría ser.