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Brenda Suárez: “Bailar me permite mantener la mente en silencio y conectar con mi cuerpo”

Suárez ha dedicado su vida al baile. Primero desde las redes sociales y ahora desde Brenda Estudio, su academia, en la que las personas pueden ir a aprender todo tipo de ritmos y estilos. Aquí habló sobre la pasión por este arte y los retos de enseñarlo.

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Santiago Gómez Cubillos
17 de febrero de 2026 - 02:00 p. m.
Brenda Estudio, su academia de baile, ya cuenta con dos sedes en Bogotá, una en Colina Campestre y otra en Cedritos.
Brenda Estudio, su academia de baile, ya cuenta con dos sedes en Bogotá, una en Colina Campestre y otra en Cedritos.
Foto: Jeison Minotta
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¿Cómo empezó su afinidad por el baile?

La verdad, desde que tengo uso de memoria he amado bailar. Me recuerdo de niña haciendo presentaciones en el colegio o creando coreografías familiares. Siempre he sentido que nací para eso; es lo que mueve mi vida y mi alma. Entonces no hay una respuesta puntual, sino que ha sido así desde que tengo uso de razón y memoria.

¿Cómo fue convertir ese gusto en un proyecto de vida?

Todo comenzó cuando decidí grabar videos bailando para redes sociales. Lo hacía de manera muy orgánica, porque me gustaba muchísimo, pero no veía nada más allá de subir un video; para mí era solo un hobby. Cuando llegó la pregunta de qué iba a estudiar, miré opciones más creativas y terminé entrando a Gestión de Industrias Creativas. Pero cuando estaba terminando mi primer cuatrimestre llegó la pandemia, lo que en parte fue bueno porque, con todo el mundo en la casa, muchos estaban generando contenido y el resto, consumiéndolo. En ese tiempo me dediqué de lleno a seguir subiendo videos bailando, y eso empezó a convertirse en propuestas que me permitieron generar ingresos. Así construí una marca y un negocio completamente arraigado a mi pasión. Cuando terminó la pandemia entendí que lo que estaba estudiando no era lo mío. Era algo creativo, sí, pero no tenía que ver con el baile. Lo hablé en mi casa y, por fortuna, siempre conté con una mamá y un papá que le apostaban, incluso más que yo, a mis sueños y a lo que me hacía feliz. Fue una apuesta, pero ahí confirmé que lo mío era netamente bailar.

¿Qué sentimiento o sensación le provoca bailar?

Es difícil describirlo. Diría que bailar me permite mantener la mente en silencio y conectar con mi cuerpo. Un mal día, una ansiedad o una tristeza se quedan en pausa cuando estoy bailando. Para mí es una herramienta muy poderosa, y Brenda Estudio nació cuando empecé a pensar en cómo compartirla, porque no quería que otros se quedaran sin conocerla. Eso sí, no veo el baile solo como una formación profesional, sino como algo que todos deberíamos experimentar.

Como profesora, ¿qué es lo más difícil de enseñarle a bailar a alguien? Sobre todo a alguien sin experiencia.

Ser profesora es un reto muy grande, porque llegas a un salón y te encuentras con personas que tienen niveles muy distintos de baile. Entonces, lo más difícil es lograr conectar con ellas, que crean en ti, que te escuchen y que se motiven. Aprender a bailar no es solo tomar una clase, sino que requiere volver y empezar un proceso. Es inevitable que muchas personas no sientan resultados en una sola clase, porque el baile exige confiar en el proceso. Si lo sigues, vas a encontrar cambios y resultados impresionantes, pero requiere paciencia y tiempo.

¿Qué fue lo que más le costó de aprender a bailar?

Lo más difícil fue dejar de creer que ya sabía bailar. Siempre pensaba que no tenía por qué ser difícil para mí, porque bailar era algo que había hecho toda mi vida. Pero cuando empecé a tomar clases en serio, me di cuenta de que el baile implica miles de técnicas, géneros, coordinación y memoria. Ahí fue cuando entendí que, en realidad, no sabía nada; estaba engañada. Lo más difícil fue asumir que esto es una profesión muy seria, con muchas ramas, y que no es simplemente decir: “Sé bailar”. Es una formación muy exigente. Fue un sacudón reconocer que no sabía y volver a empezar, aprender todo lo que de niña no había trabajado. Siempre fue una pasión, pero nunca le había puesto el compromiso que la danza requiere.

¿Cree que todo el mundo debería aprender a bailar?

No sé si aprender, pero definitivamente todos deberíamos bailar.

¿Por qué?

Porque el baile es una forma de comunicación muy honesta y poderosa. Te permite entablar una conversación contigo mismo y con los demás. Y sobre todo para nosotros los latinos, es muy importante; lo llevamos en la sangre, es parte de nuestras raíces. Por eso es tan triste cuando uno va a un bar, observa a la gente bailar y siente esas ganas de pararse y sacar a alguien, pero no lo hace por no saber bailar. Me parece importante romper esa barrera para poder experimentar lo que es esa conexión que se da entre dos personas bailando, al igual que la conexión con uno mismo.

Santiago Gómez Cubillos

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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