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En la barriga de su mamá supo que el sonido de su instrumento tenía la cualidad de transmitir emociones. A sus 24 años es un docente consagrado que le interesa que sus discípulos aprendan a ir más allá de la partitura. En la actualidad es el arpista principal de la Ópera de París, con la que recorre el mundo mostrando sus talentos.
El arpa no es una ráfaga de sonidos. Es más bien la posibilidad de entregar los sentimientos de manera pausada, tal como si se hiciera gota a gota. Por eso, los afortunados que interpretan este instrumento aparatoso en tamaño, reducido en repertorio y gigante en opciones sonoras, saben que tienen entre manos una compleja estructura capaz de imitar desde la caída lenta del agua hasta un ventarrón.
Esta caja de Pandora, compuesta por madera y cuerdas, cautivó a Emmanuel Ceysson desde antes de su llegada a este mundo, pues su mamá escuchó durante los últimos meses de su gestación el Concierto para arpa y flauta de Mozart. A los seis años se reencontró con la obra y en ese momento decidió que su vida estaría ligada a este instrumento. El sueño de estudiar arpa se convirtió en realidad dos años después y, desde entonces, su historia está construida sobre las bases de este sonido genuino y encantador.
Con 24 años, más de la tercera parte dedicada al arpa, y con la madurez que da la responsabilidad de llevar la música por el mundo, Emmanuel Ceysson es todo un maestro en la materia.
“A mis estudiantes quiero darles las herramientas para que hagan propia cualquier pieza que interpretan. Que si se enfrentan a una nueva obra sepan qué hacer con ella. Primero les doy teoría de la música para que entiendan la magnitud de lo que tienen enfrente. Luego les suministro técnicas y, finalmente, les exijo para que vayan más allá de las notas y puedan trasmitir lo que sienten”, comenta este joven nacido en Oulins, Francia, y descendiente de una familia amante de las letras y los libros.
Su idea del arpa ha cambiado mucho con los años y con cada interpretación. Al principio creía que era un instrumento que cumplía una simple labor de acompañamiento dentro de una orquesta. En los viajes por Europa y los Estados Unidos se dio cuenta de lo maravilloso que podía resultar el ejecutar sus obras predilectas con pocos instrumentos. Desde entonces la denominada música de cámara se transformó en su favorita y ahora lo es más con los galardones y medallas que ostenta.
El Premio de la Fundación Víctor Salvi, el Premio Summis Auspiciis, el Premio Alexander Kasza-Kasser, el Premio de la Sociedad de Solistas de Vancouver, el Premio de la Sociedad de Música de Cámara de Buffalo, el Premio de la Sociedad de Solistas de Nueva Inglaterra y el Premio del Festival de Música de Usedom, en Alemania, son tan sólo algunos de los muchos reconocimientos que tiene en su haber este personaje que estudió arpa en el Conservatoire National de Région, en Lyón, con los maestros Jacqueline Defoulounoux y Christophe Truant.
La pasión de Emmanuel Ceysson siempre ha sido la música y por eso además del arpa también adelantó cursos de trombón, armonía y consonancia.
“A mí el trombón me encanta todavía. Incluso de vez en cuando lo saco de su caja, porque es un instrumento que exige un gran esfuerzo físico y lo que más me gusta es que como hay que soplarlo para que suene es indispensable respirar adecuadamente. El problema que tenía con el arpa antes era que sentía que con ella no podían hacer frases como se realizan con el violín o con el piano. Tocar el trombón me mostró todo el arte de respirar bien y de frasear. Toda esa enseñanza la apliqué al arpa y me ha dado resultado”, comenta Ceysson, quien se estrenó en el mercado discográfico con Divertissements à la française (2005).
Gracias a este trabajo superó el miedo a los micrófonos y pudo comprobar que en cada repetición se pierde la energía. La condición espontánea es lo que adora de las presentaciones en vivo, porque ni el músico ni el público pueden devolver el tiempo, así que si el ejecutante se equivoca, el error pasa y no se puede volver a escuchar.
El repertorio de arpa no es muy extenso y de ahí que Emmanuel Ceysson se haya visto forzado a realizar arreglos de reconocidos compositores clásicos, como Bach, y de otros personajes de la escena contemporánea como Debussy.
En la actualidad es arpista principal de la Ópera de París, lo que lo ha llevado a relacionarse con muchos de sus colegas para aprender, abrir los oídos a las nuevas sonoridades y hacer de la música aquel lenguaje emotivo y sincero que le ha proporcionado los mejores momentos.
“Soy el arpista más joven de la historia de la ópera. Creo que todos los artistas de mi edad no ven la música como yo, no tratan de comunicar en un concierto más allá de lo que interpretan. Es una lástima porque tienen miedo de cometer errores o sienten que tienen fallas en la técnica. La música para mí es mucho más que tocar. Cuando uno quiere dar y darse, pues sin duda va a brillar sin importar si se cometen errores o no. Errar es humano, y si uno deja de temer equivocarse, probablemente cometerá menos errores”, afirma el arpista que se ha presentado como solista con la Orquesta de Basse-Normandie, con la Orquesta Sinfónica de Indianápolis y con frecuencia se presenta con la Orquesta Filarmónica de Radio Francia. Su reconocimiento es tal que hace poco estuvo de gira por los Países Bajos, Corea y Japón.
El arpa, en su opinión, es un instrumento que podría suplir las necesidades de toda una orquesta, pues logra reflejar múltiples sonidos, así como mostrar diversos estados de ánimo. El agua, el aire y hasta las matemáticas son para Emmanuel Ceysson elementos aprovechables para su arpa. Y es que con ella logra matizar la realidad transformándola en una propuesta colorida y muy sonora.
Ceysson en concierto
Domingo 11 de enero a las 7:30 p.m.
El arpista francés estará presentándose en el Teatro Heredia, luego a las 11:00 p.m. en la Plaza de San Pedro Claver. Estará en concierto con la Orquesta City of London Sinfonia junto con Anne Akiko Meyers (violín) y Emmanuel Ceysson (arpa).
El martes 13 de enero
Emmanuel Ceysson volverá a estar en concierto en la Plaza de San Pedro Claver a las 11:00 p.m. junto con Angélica Gámez, la violinista colombiana.
El miércoles 14 de enero el arpista tendrá dos presentaciones: a las 11:00 a.m. en Capilla Hotel Charleston Santa Teresa y a las 7:30 p.m en el Teatro Heredia acompañado por el Cuarteto de Cuerdas St. Lawrence
El jueves 15 de enero
En la Capilla Hotel Sofitel Santa Clara, a las 7:30 p.m., el artista estará junto con Robert McDuffie (violinista) y Hsin-Yun Huang (viola).
El sábado 17 de enero
Finalmente, el arpista terminará su participación en el festival en el Teatro Heredia a las 3:30 p.m.