El Magazín Cultural

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12 Jun 2022 - 2:00 a. m.

“Celia en Cuba”, de Rosa Marquetti

De la devoción yoruba a los reflectores neoyorquinos: un libro sobre el proceso que recorrió Celia Cruz para definir la excepcionalidad de su voz.

Marcos Fabián Herrera

Desde sus inicios, Celia Cruz construyó un estilo con los rasgos propios de su temperamento.
Desde sus inicios, Celia Cruz construyó un estilo con los rasgos propios de su temperamento.
Foto: Archivo particular

El consenso, tan esquivo en la crítica de cualquiera de las artes, se logra en casos excepcionales en los que la aprobación no solo es unánime, sino imperecedera. Aquellos juicios y valoraciones que perduran en el tiempo y por su vigencia se hacen lapidarios e inapelables. Por adquirir el rango de valor supremo, antes que objeción, ameritan estudio, análisis y comprensión. Algo que escasea en la apreciación musical, y que, por el rigor que requiere, puede creerse que es incumbencia exclusiva de los historiadores.

Siempre será necesaria la reflexión estética desde las señas particulares del lenguaje sonoro. Aquella explicación elusiva al encasillamiento disciplinar, que frisa los límites de lo inefable, pero que a todas luces es necesaria porque, proferida por el experto, arroja luces y dota de un aura de certeza lo que parece difuso.

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