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Cerámicas rotas y un mundo en pedazos

El Museo Nacional de Cerámica de Valencia recoge 30 piezas de esta artista, que retratan la tierra y sus pesadumbres.

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Angélica Gallón Salazar
22 de marzo de 2011 - 10:00 p. m.
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“Cerámica rota, para un mundo hecho pedazos”, así, en palabras del poeta Juan Gustavo Cobo Borda, se podría definir el más reciente trabajo de la ceramista Dalita Navarro, quien expone por estos días 30 piezas en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí en Valencia, España.

Dalita Navarro recuerda cómo en su Maracaibo natal podía ir al lago inmenso y agarrar almejas con los pies. Ahora sabe que cualquier piel de niño saldría maltratada por la las aguas turbias. Esas matanzas de la naturaleza vienen permeando el trabajo de esta ceramista, quien con su taller de oficio en Barichara se ha adentrado en las técnicas tradicionales del barro y ha usado sus texturas y sus formas para retratar, como si se tratara de vasijas que pudieran sobrevivir a los años, el estado del mundo.

“Dalita Navarro recoge el testigo de la alfarera, del mito del chotacabras, del vínculo con la luna, de la prohibición de los días infértiles y la usa, recogiendo el barro sin arrastrar sus tabúes para crear con él una imagen del universo”, asegura Jaume Coll, el director del Museo Nacional de Cerámica, en el texto curatorial.

Para crear esta muestra, bautizada “Las heridas y el llanto de la tierra”, la arcilla se ha dejado madurar. “La mejor arcilla es la que se ha madurado entre cinco y seis años. Claro que los japoneses esperan hasta diez años”, comenta la ceramista. Luego de amasar el barro y sacarle todo el aire “para que no explote”, éste es pasado por unos rodillos para así obtener tiras que, a mano y armada con piedras, paletas y cepillos, Dalita Navarro va doblegando con paciencia, creando piezas únicas que recuerdan las montañas descarnadas, la aridez, las viejas huellas del mar. “Son objetos de un nuevo culto para mantener la especie, con la dignidad de quien respeta y enaltece la naturaleza”, añade Juan Gustavo Cobo Borda en el catálogo que acompaña la exposición.

Esta muestra viene itinerando desde Santander, España; pasó luego por Cuenca, llegó a Valencia, donde se expone actualmente, y próximamente será mostrada en México. “Es que a pesar de que en Colombia la cerámica es vista como arte menor, hay lugares del mundo como España, Italia y Londres, en donde la cerámica es materia de tributo y sigue siendo considerada como uno de los grandes vestigios que puede dejar la humanidad”, explica la artista.

“Navarro trae de nuevo esa mirada límpida sobre las sutiles formas de la belleza de lo simple. La forma, la textura y el color explotados con la sabiduría milenaria que la humanidad ha sabido desarrollar a partir de su contacto con el barro”, concluye Jaume Col sobre la exposición.

Por Angélica Gallón Salazar

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