Los bogotanos tuvieron el privilegio de oírla en vivo en marzo de este año, subida en los escenarios, desprovista, como tantas veces, de zapatos. Cantó en el Teatro Julio Mario Santo Domingo para extender también por estas latitudes la magia de su tierra, Cabo Verde, que se le había quedado clavada entre la piel y la voz.
Su música, que sonaba a morna, cercana a los sonidos oriundos de Portugal, sirvió para sanar las heridas que ningún político pudo remediar en la olvidada África, y eso es quizás lo que hace que su muerte genere no sólo duelo en su patria sino profunda tristeza entre los líderes de su tierra de corazón más decente: “Esta muerte nos entristece porque era una de las referencias mayores de la cultura de Cabo Verde, en particular la música. El nombre de Cesária es citado siempre de primero, lo que demuestra el peso simbólico que la cantante y su voz tenían para el país”, dijo acongojado el presidente del archipiélago, Jorge Carlos Fonseca.
Con esa voz que tanto le había aprendido a la naturaleza y con esa saudade de vivir en un lugar en donde el mar la separaba de todo, Évora había incursionado en el español para que sus líricas pudieran ser entendidas por más personas en el mundo. Sin embargo, ya desde hace unos meses la vida, que no la voz, empezaba a agotársele. “No tengo fuerzas, no tengo energía. Me gustaría que les dijeran a mis admiradores: lo siento, pero ahora necesito descansar. Lamento infinitamente tener que ausentarme por causa de la enfermedad. Quisiera darles aún más placer a los que me han seguido durante tanto tiempo”, dijo Évora al diario francés Le Monde al anunciar el fin de su carrera, el pasado 23 de septiembre.
Hoy, el mundo que la oyó cantar en portugués y español oye sus canciones con la certeza de que su música es de esas que sobreviven a quienes las cantan.
Cabo Verde de luto
La cantante caboverdiana Cesária Évora, fallecida el sábado a los 70 años, será enterrada el martes en el cementerio de su natal isla de San Vicente. Toda la mañana del martes, el cuerpo de la que era conocida como la “diva de los pies descalzos” permanecerá en la residencia familiar de Mindelo antes de ser trasladada a la casa de gobierno y luego al cementerio, donde será enterrada a las 4:00 p.m. hora local (12 m. de Colombia).
Las banderas ondean a media asta desde ayer y hasta mañana en los edificios públicos de las nueve islas habitadas del archipiélago de Cabo Verde. Cesária Évora, muy debilitada desde hace varios meses, había dejado de dar conciertos en septiembre.