Hay tres escudos —uno de ellos del Departamento de Estado— y una explicación: es ilegal reproducir o distribuir, sin autorización previa, materiales protegidos por derechos de autor. La medida, que rige desde ayer, ha desatado algo así como un efecto wikileaks: como respuesta a la prohibición, el sitio ha sido reproducido en varios portales espejo (www.rojadirecta.com, .me, .es, .in).
Roja Directa, uno de los 100 dominios .org más utilizados en internet, ya tenía un fallo judicial a favor: la Audiencia de Madrid había desestimado las acusaciones de Audiovisual Sport, la compañía propietaria de los derechos de algunos equipos españoles que pidió el cierre del sitio. El fallo trazaba una línea delgada, pero contundente: facilitar enlaces para ver los partidos no presuponía una acción ilegal. En ese sentido, la acción de la justicia norteamericana fue tomada por los creadores del portal como un desprecio total a la justicia y la soberanía españolas. “Cerrar rojadirecta.org de esta manera (…) expone a todos los países la falta de control sobre los dominios genéricos que son controlados por empresas estadounidenses y que las autoridades de Estados Unidos vienen censurando en los últimos meses a su antojo”, concluyen los administradores.