Antes de convertirse en batallón (1781) y en cárcel de Antonio Nariño (1809), el Claustro de San Agustín albergó una biblioteca en la que se dieron los primeros contactos entre los jóvenes criollos y los pilares del conocimiento occidental, semilla de las ideas emancipadoras. Desde 2006 forma parte del patrimonio arquitectónico custodiado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
Está ubicado al lado de la Casa de Nariño y permanece abierto al público durante casi todo el año.
Foto: Jeimi Villamizar – Unimedios.