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Colombia arrasó en los Grammy

La directora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá escribe sobre los nervios y la emoción que sintió la noche cuando recibió, junto a sus 97 músicos, el Grammy Latino a Mejor Álbum Instrumental.

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María Claudia Parias *
27 de diciembre de 2008 - 10:00 p. m.
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En la foto sólo salimos Ricardo, Jairo, Aníbal y yo. Pero todos, doce en total, subimos al escenario donde una miss universo venezolana tenía la misión de entregarnos a nosotros, y a muchos otros más, un premio Grammy Latino.

Apenas unos minutos antes, la ex reina, en tacón dorado y escote profundo, había abierto el sobre de los postulados: “En la categoría de Mejor Álbum de Música Instrumental —había dicho— los nominados son: Kenny G.; Paulo Moura; la Orquesta Filarmónica de Bogotá; Gonzalo Rubalcaba; Bebo Valdés y Javier Colina; y el ganador es la Orq…”.

Sólo tres letras y los músicos, el productor y yo, después de emitir un grito unánime y muy colombiano, estábamos trepados en la tarima. La ex reina preguntó con algo de extrañeza y mucho de reina: “Bueno, ¿a quién le entrego el premio?”. Mis compañeros de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, también muy al estilo colombiano, respondieron con una certeza abrumadora: “A la doctora, a la doctora”.

En el micrófono hablamos solamente tres: Ricardo, Jairo y yo, y como si fuésemos grandes estrellas del espectáculo agradecimos a la Alcaldía Mayor de Bogotá, a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte; a la gente de la ciudad, a la ciudad, a los productores, a la disquera, a los arreglistas, a la música y a la vida, que, por una vez en la historia, nos daba la oportunidad de entrar por un largo tapete verde rodeado de fanáticos del pop, a recibir el Premio Grammy por la producción de un excelente disco de música sinfónica.

Por eso, quizá, los otros nominados, los ganadores, los personajes, miles, de la industria de la música en Latinoamérica, que también, como nosotros, compraron o mandaron a hacer sus vestidos caros de gala y lentejuelas, para estar en la ceremonia festiva de la música latino-tex-mex-usa, estaban contagiados de nuestra alegría. Los más felices, claro, los otros colombianos: El Cholo Valderrama, Emiliano Zuleta, Joe Arroyo, Celedón, Toba Zuleta, Cabas, Fonseca, Peter Manjarrés, Camila Giraldo y Juanes, la estrella más estrella de la noche.

Pero si bien todos ellos se emocionaron con el reconocimiento que, por primera vez en la historia de los Grammy se hacía a una orquesta de música sinfónica de Colombia, los once representantes de la OFB que logramos llegar a Houston, al Toyota Center de Houston, para más señas, nos emocionamos y disfrutamos, como buenos latinos, del espectáculo impecable que montaron los texanos.

Todo era, aquella noche, muy brillante, muy brillantina. Los señores de esmoquin o pantalón negro apretado y corbatas delgadas e inverosímiles; las señoras y señoritas, de siliconas, diamantes (falsos algunos), dorados, canutillos, plataformas, cuerpazos, maquillajes, pestañinas.

Algunos de los asistentes a la transmisión en vivo y en directo “a más de 100 países del mundo y más de no sé cuantos millones de telespectadores”, se organizaron en el Toyota Center, esta gran “arena” de 20 mil puestos, por países y banderas: al fondo, a la izquierda, los colombianos; en el costado noroccidental, venezolanos; y muchos de los demás, mexicanos, entre quienes había señores de cadenas de oro y botas de punta puntiaguda.

Todos aplaudimos con entusiasmo desenfrenado a Fonseca, Celedón, Emiliano Zuleta, Los tigres del Norte, Gloria Stefan, Alejandra Guzmán, Santana, José Feliciano, Víctor Manuel, Julieta Venegas, Belinda y Flex, Olga Tañón, Rosario, Antonio Carmona… entre otros de los que participaron en el show. Pero el estadio estalló en gritos, como con ninguno más, como con más nadie, las cinco veces que Juanes recibió sus premios Grammy.

Después de tanta euforia, fuimos al after party animado por la Orquesta de Óscar de León y Óscar de León en persona. Bailamos hasta las dos treinta de la madrugada, hora en la que en Houston se acaban las fiestas y el expendio de cualquier tipo de bebida con alcohol. Regresamos a Bogotá con toda la alegría que cabe después de recibir un premio Grammy cuando no se es una estrella del espectáculo y aquí descubrimos que, de todas formas, sí somos estrellas de la ciudad.

Adenda

Aunque las estrellas de la noche habían llegado al Toyota Center en sus flamantes limusinas y nosotros en un taxi alquilado; aunque las estrellas de la noche se alojaron en el Hilton o en el Sheraton del downtown de Hosuton y nosotros en un bed and breakfast austero y de dudosa limpieza; aunque las estrellas de la noche recibieron alaridos de admiración de sus fanáticos en el tapete verde y nosotros uno que otro aplauso (y creo que hasta una abucheada)… fuimos felices y estuvimos ahí, la noche en que Colombia barrió en los Premios Grammy.

* Directora General de la Orquesta Filarmónica de Bogotá

Los Premios Grammy Latinos 2008

La novena entrega de los premios de música Grammy Latinos se celebraron este año el 13 de noviembre en el Toyota Center de Houston, Texas .  En esta ocasión la ceremonia fue  presentada por artistas y celebridades como Andy García, Ximena Sariñana, Juan Luis Guerra y Cabas; además contó con presentaciones en vivo de Café Tacuba, Julieta Venegas, Los Tigres del Norte y Carlos Santana, entre otros. Los artistas colombianos fueron quienes se llevaron la mayoría de los premios. Juanes ganó cinco veces por Grabación del Año, Canción del Año, Álbum del Año, Mejor Álbum Pop y Mejor Video. la Orquesta Filarmónica de Bogotá ganó en la categoría de Mejor Álbum Instrumental.

Por María Claudia Parias *

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