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“Colombia no ha sido muy agradecida con sus poetas”. Con esta afirmación, la escritora Piedad Bonnett —Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2024— no sólo evocó el legado de León de Greiff a 50 años de su muerte, sino que además puso sobre la mesa una deuda cultural del país, visible también en el escaso reconocimiento a figuras como María Mercedes Carranza.
La reflexión surgió durante la presentación de Sonetos, volumen que reúne todos los poemas escritos por León de Greiff entre 1914 y 1972, y cuyo lanzamiento se hizo en la FILBo 2026 como parte de la apuesta editorial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) por recuperar y poner en circulación una de las obras más complejas y ricas de la literatura colombiana.
El libro, prologado por ella, se suma a un esfuerzo editorial de gran alcance que incluye la publicación en acceso abierto de la obra completa del poeta —en prosa y poesía— compuesta por 10 tomos y más de 9.500 páginas, que por primera vez se pueden consultar de manera gratuita en formato digital.
Precisamente como homenaje a uno de los grandes referentes de la poesía colombiana del siglo XX, Piedad Bonnett y Alexis de Greiff —nieto del autor y profesor de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAL— destacaron el valor de esta iniciativa, que no solo rescata su obra, sino que además la pone a disposición de nuevas generaciones de lectores. “Esto solo lo hubiera podido hacer una universidad como la Nacional”, coincidieron.
Un poeta que aún está por leerse
Durante la presentación se propuso que, más que una simple reedición, esta sea una lectura renovada de León de Greiff (1895-1976), un autor cuya obra sigue siendo tan citada como poco leída en profundidad. El evento se celebró en el Salón Jorge Isaacs de Corferias.
Pionero de la vanguardia en Colombia y fundador del grupo Los Panidas, De Greiff construyó una obra marcada por la musicalidad, la experimentación lingüística y un estilo que desborda las formas tradicionales de la poesía. Su escritura, profundamente influenciada por la música, se caracteriza por el uso de ritmos, aliteraciones y estructuras que dialogan con la composición sonora.
A esto se suma su particular universo de heterónimos —más de 70 alter ego— con los que exploró distintas voces, posturas filosóficas y registros literarios en un ejercicio que, como señaló Piedad Bonnett durante la presentación, “recuerda lo hecho por el poeta portugués Fernando Pessoa”. A través de estas múltiples identidades, De Greiff construyó una obra que también se nutre de un vocabulario que mezcla arcaísmos, neologismos y referencias de diversas tradiciones culturales.
En sus poemas conviven la melancolía, la ironía, la bohemia y una reflexión constante sobre el tiempo, la muerte y la existencia, en una obra que no solo amplió los límites de la poesía colombiana, sino que además la conectó con corrientes internacionales del modernismo y el surrealismo.
Leer a De Greiff medio siglo después
Para Alexis de Greiff, leer hoy a su abuelo implica redescubrir una obra que mantiene su vigencia, especialmente por su musicalidad y su relación con el lenguaje.
Sonetos recoge textos escritos a lo largo de casi seis décadas, desde que el poeta tenía 19 años hasta poco antes de su muerte, ofreciendo una visión panorámica de su trabajo en esta forma clásica.
Además, el libro es el resultado del trabajo de Hjalmar de Greiff, hijo del poeta, quien durante más de 50 años se dedicó a recopilar, revisar y organizar la obra de su padre. Antes de su fallecimiento en 2025, Hjalmar dejó listo este volumen que hoy ve la luz como una suerte de cierre de ese proceso familiar y editorial.
“Lo novedoso con Sonetos es que acá están reunidos todos los versos en un solo libro, lo que le permite al lector encontrarlos en un único lugar y no dispersos como ocurría antes”, explicó Alexis de Greiff.
El volumen está organizado en dos grandes secciones. La primera, “Sonetos 1914-1972”, presenta los poemas en orden cronológico e incluye versiones alternas y textos que el compilador consideró que pudieron formar parte de los libros publicados en vida del autor. La segunda, “Otros sonetos”, reúne piezas de difícil datación, textos inconclusos y una serie de fragmentos o “notas poéticas” que permiten asomarse al proceso creativo del poeta.
En esta edición los poemas alternos y variantes se distinguen visualmente, lo que permite seguir el proceso de revisión y “afinamiento” permanente de la escritura de De Greiff, en un ejercicio que dialoga con la composición musical.
“La edición también evidencia el proceso creativo del autor, con versiones alternas, poemas omitidos y textos que muestran cómo De Greiff revisaba y afinaba su escritura, en un ejercicio que recuerda el trabajo de componer música”, destacó el profesor Alexis de Greiff.
El legado de León de Greiff
Además de poeta, León de Greiff fue profesor de Redacción en la Facultad de Ingeniería, y de Historia de la Música en el Conservatorio de la UNAL. Por eso, tras su muerte, el Consejo Superior Universitario decidió nombrar el Auditorio Central como “Auditorio León de Greiff”, en reconocimiento a un autor cuya obra está profundamente atravesada por la música.
Durante el conversatorio Piedad Bonnett recordó que “cuando fui docente en la UNAL llevaba los poemas de De Greiff al aula para fomentarles a mis estudiantes el interés por él”.
También agregó que “su poesía tiene una musicalidad que muchas veces solo se entiende cuando se lee en voz alta”.
Tanto ella como Alexis de Greiff coincidieron en que se trata de una obra profundamente reflexiva, pero también lúdica, capaz de burlarse de sí misma y de jugar con el lenguaje. “Él era un juguetón del lenguaje”, afirmó su nieto.
Acceda a la Obra completa de León de Greiff a través de este enlace.