
Personas sostienen teléfonos durante el concierto 'Voces por la vida' este domingo, en la recaudación de fondos para la reconstrucción de la zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, en Bogotá (Colombia).
Foto: EFE - Carlos Ortega
Existe una creencia en el imaginario colectivo, quizá algo dogmática, según la cual lo que es catalogado como místico, sublime o mágico no debe cobrarse, como si su realización no tuviera un esfuerzo y correspondiente valor. Esto parece estar apoyado por las políticas públicas que acostumbran entregar una dosis de artes y entretenimiento gratuito como manera de dejar mejor asentadas sus administraciones.
Ahora bien, esta discusión —sobre si el arte debe cobrarse o no— debería estar ya superada por una respuesta contundente sobre la obviedad de...
Por Diana Therán Acevedo
Conoce más
Temas recomendados:
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación