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Contra el fascismo

En ‘Hotel Belvedere’, Ödön von Horváth presagió el ascenso del dios dinero y del autoritarismo, temáticas más que actuales que no por serias están desprovistas de humor.

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Santiago La Rotta
10 de octubre de 2014 - 03:21 a. m.
Paolo Magelli, director italiano de teatro que ha estado detrás del montaje de 11 obras de Ödön von Horváth. / Cristian Garavito
Paolo Magelli, director italiano de teatro que ha estado detrás del montaje de 11 obras de Ödön von Horváth. / Cristian Garavito
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La voz de Paolo Magelli es como un trueno en la sala del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, como un trueno que cae para pedir silencio mientras dirige el ensayo de una de las escenas de Hotel Belvedere, la producción que trae de vuelta a la ciudad al director italiano, esta vez para la décima versión del Festival de Teatro de Bogotá (un evento distinto al Iberoamericano).

El eterno retorno: es la segunda vez que Magelli dirige esta obra, escrita por Ödön von Horváth, que en su momento fue la primera que montó de este autor, cuando el director tenía 27 años. Magelli es un asiduo participante del Festival Iberoamericano de Teatro, que lo ha traído a la capital desde 1997. “Bogotá es un lugar de muerte” y la voz de trueno se suaviza un poco, la sonrisa amplia, mientras afuera del Jorge Eliécer unos nubarrones espesos traen el sonido distante de una tormenta que ya llega. “Me encanta la ciudad porque tiene una desesperación alegre”. Punto.

El primer montaje de Hotel Belvedere le valió a Magelli reconocimientos en Italia y resulta claro que el director siente un cariño especial por la obra, quizá no tanto por los recuerdos de los triunfos de otros días como por la vitalidad y permanencia de un texto que, escrito antes de la Segunda Guerra Mundial, describió premonitoriamente la llegada del fascismo a Europa y, con éste, de una sombra de muerte y confusión que, aunque parece distante, resulta muy actual.

“Es una obra de denuncia, aunque tenga comedia. Yo me enamoré de este texto porque me pareció muy adelantado a su tiempo: como autor político, Von Horváth iba más adelante que Bertolt Brecht”. Magelli ha dirigido al menos 11 obras de Von Horváth, quien nació en el extinto Imperio austro-húngaro y vivió en varias ciudades europeas tras ser catalogado por la Alemania nazi como un autor degenerado. Murió en París aplastado por un árbol luego de una violenta tormenta, cerca de los Campos Elíseos, pocos días después de haber soñado que un inmenso árbol le caía encima en un bosque.

“Von Horváth denunció, claro, la llegada del fascismo, pero también de algo muy importante y muy actual en muchos lugares, incluyendo Suramérica: que el dios dinero mataría la utopía y la esperanza de una vida nueva. Además de denunciar, la obra es un antídoto por las preguntas que hace. Los mensajes y las cartas se mandan por correo, en el teatro lo que se hace son preguntas y cada uno debe responderlas. A mí me da mucho miedo el arte que ofrece respuestas”.

Las preguntas vitales en Hotel Belvedere giran en torno al amor, el dinero y el poder, asuntos que sufrieron violentas transformaciones en el tiempo de Von Horváth, quien vivió la Primer Guerra Mundial y el fin del Imperio austro-húngaro, y con estos dos fenómenos las crisis económicas que siguieron poco antes de prender la mecha de los cambios políticos de unos años después: la subida del nazismo, la muerte de las clases sociales... Todos estos elementos fueron encerrados por el autor en un hotel en decadencia en algún lugar de los Alpes. El equipo de trabajo del lugar es pequeño y sólo atiende a una huésped, una aristócrata que concentra la atención de los demás personajes, que tratan de mejorar su precaria condición a los ojos de ella.

“En la obra, Von Horváth explica una cosa muy importante: que el fascismo es el deseo de reprimir y oprimir al otro. En el fondo todos tenemos un instinto fascista que tenemos que combatir toda la vida. Cuando este instinto se organiza desde lo político, entonces se vuelve un fascismo nacional. Como dice Erich Fromm, todos tenemos algo de maniáticos y esquizofrénicos; en la mente están todas la enfermedades y una de ellas es justamente el deseo de oprimir al otro”.

 

Hotel Belvedere, hoy y mañana en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, 8:00 p.m.

 

slarotta@elespectador.com

@troskiller

Por Santiago La Rotta

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