Cuando las cuerdas afinan la vida

El Ensamble de Cuerdas Buskaid, bajo la dirección de la inglesa Rosemary Nalden, es ejemplo de inclusión y la muestra constante y sonante del poder transformador de la música.

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JUAN CARLOS PIEDRAHÍTA B.
13 de julio de 2017 - 04:02 a. m.
El Ensamble de Cuerdas Buskaid visita a Colombia con 25 integrantes y se presentará en Bogotá y Cartagena.  / Cortesía
El Ensamble de Cuerdas Buskaid visita a Colombia con 25 integrantes y se presentará en Bogotá y Cartagena. / Cortesía
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Las cuerdas del violín de Rosemary Nalden se tensaron de tal manera que su interpretación se escuchó en Soweto, una población ubicada a 24 kilómetros de Johannesburgo, en Sudáfrica. Era el final de la década de 1990, cuando la artista, consagrada a la ejecución adecuada de su instrumento, pensó que la música debía tener una finalidad complementaria a un logro estético. 

La música no sólo es la lengua universal, sino también el lenguaje primario, el inicial, y así lo entendió Nalden cuando fundó, lejos de su natal Inglaterra, un proyecto que, a partir del arte, se convirtiera en la base para hacerle frente a la discriminación racial y para multiplicar las oportunidades para niños y jóvenes de las áreas más vulnerables de la región. Así, como un sueño sin piso ni techo, se creó Buskaid, en 1997.
 
“Quería que todos los niños y las niñas de Soweto tuvieran la posibilidad de encauzar sus energías creativas y talentos mediante el aprendizaje y la práctica de la música clásica con los más altos estándares internacionales”, cuenta Rosemary Nalden, quien en la actualidad es ejemplo de vida y de arte para más de 125 niños y jóvenes, entre 5 y 34 años, que cada año llegan a la academia para convencerse de su potencial artístico y, sobre todo, para empezar a ver la vida desde otro ángulo.

Buskaid, el centro de aprendizaje musical, fue el eje que posibilitó la creación del Ensamble de Cuerdas Buskaid, que ha vinculado a los ejecutantes de violines, violas, chelos y contrabajos con las obras de los compositores clásicos, pero también los ha acercado a piezas emblemáticas de la música de occidente, como las creaciones de Carlos Gardel y de Nina Simone. Con las partituras, los jóvenes han ampliado su repertorio y, al mismo tiempo, han multiplicado sus oportunidades de salir adelante. 

“Mientras se les proporciona una educación musical de primer nivel para su excepcional talento, abundante en las poblaciones de Sudáfrica, el Ensamble de Cuerdas Buskaid les exige a sus miembros altos estándares en todos los aspectos de sus vidas, dándoles confianza y optimismo sobre su propio futuro. Ellos son un modelo para seguir y un claro ejemplo de cómo una labor modesta pueda impactar poderosamente a las comunidades locales e internacionales”, dice Nalden.

 Según la directora, la exigencia ha sido una herramienta sólida para que estos niños y jóvenes de Soweto pudieran presentarse en los escenarios más prestigiosos de Francia, Estados Unidos, Irlanda, Holanda, Alemania, Nueva Zelanda y Colombia, país con el que Buskaid tiene nexos sólidos, desde 2011, con entidades de concepción similar como El Colegio del Cuerpo, liderado por Álvaro Restrepo, y, cinco años, más tarde encontró eco en las gestiones de la Fundación Nacional Batuta.

 El año pasado, Rosemary Nalden participó en el Seminario Internacional Música y Transformación Social, organizado en Bogotá para celebrar los 25 años de existencia de Batuta en Colombia. Desde entonces, quedó establecida la invitación para que ella comandara el Ensamble de Cuerdas Buskaid y mostrara, en concierto, cómo la música ha logrado cambiar los destinos de estos jóvenes. 
 
Por eso, este colectivo de Soweto está en Colombia para hacer talleres de pedagogía de cuerdas frotadas para 34 profesores de Batuta, provenientes de Tumaco, Puerto Asís, Ipiales, Buenaventura, Quibdó, Cali, Popayán, Leticia, Manizales, Neiva, Pereira, Villavicencio y Bogotá. Pero también visita el país para realizar una serie de conciertos en Bogotá y Cartagena. 

En la capital, se presentó en el auditorio Teresa Cuervo Borda, del Museo Nacional, y en La Heroica estará el 13 de julio, en el Centro de Convenciones de Cartagena; el 14, en Pontezuela, población ubicada a cinco minutos de la Ciudad Amurallada; el 17, en la Iglesia San Pedro Claver, y finalmente el 18, en el Teatro Adolfo Mejía. 

Por JUAN CARLOS PIEDRAHÍTA B.

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