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Cuando los personajes de la ficción rayan la realidad

Pasaron ocho años para que Fabio Rubiano llevara a escena con la compañía Teatro Petra esta obra de su autoría. Un montaje que mezcla imaginación y verosimilitud.

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Lina María Gómez González
02 de mayo de 2008 - 04:23 p. m.
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Frente al escenario de tablado pintado de azul y con un fondo hecho de imágenes que hacen referencia a la película Blade runner y a Harrison Ford, está Fabio Rubiano, director, dramaturgo, productor y actor de Pinocho y Frankestein le tienen miedo a Harrison Ford, el montaje más reciente de la compañía Teatro Petra y que se presenta por estos días en la Casa del Teatro Nacional.

Rubiano está allí, sentado en la primera fila, para hablar de la obra, un montaje verosímil a pesar de la ficción que maneja. Una pieza que trata sobre la vida de cinco niños dentro de la Compañía Teatral Lilliput, de sus planes para huir y de su angustiante escapada al mundo exterior. Un montaje sobre niños, pero no para el público infantil e interpretado por adultos.

En Pinocho y Frankestein le tienen miedo a Harrison Ford, aparentemente estos tres personajes no tendrían una relación cercana. Sin embargo, como explica Fabio Rubiano, el título es un resumen de ciertas líneas argumentales de la obra. “La relación entre Pinocho y Frankestein es porque son personajes construidos, que aparecen en el mundo con cierta edad, sin un pasado y con unos conflictos. ¿A qué se parecen esos personajes? a ciertos niños de un país como este, donde tienen que ejercer como adultos. Harrison Ford aparece como el referente del asesinato; necesitaba un personaje que disparara y lo elijo por su interpretación en la película de culto Blade runner”.

Los protagonistas de la pieza teatral trabajan en la compañía de teatro, de propiedad del Doctor V, desde que tienen memoria. Allí representan las historias de Pinocho y Frankestein. Ninguno tiene más familia que sus compañeros y el Doctor, quien hace las veces de maestro, padre e inquisidor. Sin embargo, quieren escapar y, haciendo uso de su imaginación, buscan formas diferentes para huir. Representan aquellos niños que han sido víctimas de abusos y maltratos, sin la intención de hacer de la pieza una denuncia.

“En concepto, si la obra es una denuncia, fracasé, porque no hay una intención como tal. Esta no es la función del teatro que yo hago. Para mí, la finalidad específica del teatro es la producción de placer estético. Me interesa hacer unas cartas de navegación que tanto actores como público podamos seguir para meternos juntos en el viaje de la pieza teatral”, explica el director, quien durante ocho años estuvo planeando el montaje.


Dejando de lado el radicalismo que lo caracterizó en algún momento, Rubiano empezó a trabajar en Pinocho y Frankestein le tienen miedo a Harrison Ford a partir de la premisa de que los personajes no necesitan pasado. Por ello aparecen Pinocho y Frankestein, la criatura, no el doctor. Luego lo empata con la historia de los niños que tiene que actuar como adultos por circunstancias sociales, y así siguió construyendo el relato y sus personajes con esta idea que le inquietaba desde que era estudiante de la escuela de actuación, pero que asumió como trabajo en el año 2000 y que ahora puede decir: “ya me la quité de encima”.

La obra mantiene una permanente comunicación con el público, pues el interés del director es que sus espectadores hagan parte de la gramática de su obra. Pinocho y Frankestein le tienen miedo a Harrison Ford es un montaje que representa para Fabio Rubiano un desgaste físico por ser su escritor, director, productor y actor, pero a la vez, le da la satisfacción a su espíritu y le hace dormir tranquilo.

‘Pinocho y Frankestein le tienen miedo a Harrison Ford’ estará en funciones hasta el 24 de mayo. Informes: Tels. 323 0273 - 593 6300.

Por Lina María Gómez González

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