10 Apr 2020 - 9:06 p. m.

De alienígenas, colonizadores y seres humanos

“Yo soy tú”, del artista Nadín Ospina, fue una de las exposiciones que quedó encerrada por la pandemia en el Museo de Antropología.

María Elvira Ardila

El mundo se ha detenido; la naturaleza respira sin nosotros, se regenera del maltrato; la contaminación ha bajado, los animales recuperan sus territorios, el mar se ve de un color azul y dejamos de pensar en el cambio climático; problemática que continúa sin soluciones políticas. Algunos podemos estar en casa en cuarentena y habitando nuestros mundos, otros ni siquiera tienen para un pan y sobreviven poniendo un trapo rojo en la puerta. El sector del arte es uno de lo más golpeados y la paradoja es que podemos encontrar una oferta cultural extraordinaria, desde los cursos de arte impartidos por el MOMA, escritores y filósofos que conversan en línea sobre sus libros, miles de músicos abrieron sus cuartos y desde allí cantan, buen cine a la lata, meditadores se reúnen en streaming para cantar mantras y podemos buscar y ver los extraordinarios conciertos de la Filarmónica de Berlín, y todo esto de manera gratuita. Sin el arte no podríamos vivir, sanarnos ni hacer resistencia, lo que hace pensar que cada vez se debe ampliar la oferta cultural para todos los públicos.

En este momento hay un sentimiento de cambio, de compartir, de solidaridad, de entender al otro; es el momento de reinventarnos en una utopía colectiva, y todo por un minúsculo organismo que ha ocasionado la muerte a muchas personas y paralizado los actuales sistemas. Y a pesar de esta tragedia, muchos creemos que es un despertar para volver a ser humanos y respetar a nuestra madre tierra.

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